Monseñor Rolando Álvarez denuncia a «falsos pastores» alineados con el régimen

En el inicio de la Semana del Buen Pastor, el obispo nicaragüense Rolando Álvarez elevó una homilía cargada de denuncia, en la que cuestionó duramente a sectores del clero que, según sus palabras, han claudicado ante el poder político en Nicaragua.
Durante su reflexión correspondiente al lunes de la IV Semana de Pascua, el también obispo de Matagalpa y administrador apostólico de Estelí advirtió sobre la existencia de «lobos rapaces que se hacen pasar por buenos pastores», a quienes calificó como «sinvergüenzas, asalariados, bandidos e hipócritas» que se aprovechan de los fieles para obtener beneficios personales.
En un mensaje directo y sin ambigüedades, Álvarez denunció a aquellos sacerdotes que han optado por el silencio o la complicidad frente a la represión.
«Falsos pastores que han sido comprados con una cantidad de dinero y con eso callan», afirmó. También señaló a quienes «se han hecho amigos de la estructura de pecado para ser protegidos» y a los que «para quedar bien con el poder, callan la verdad».
La homilía, pronunciada desde Roma, donde permanece en el exilio, podría ser interpretada como una crítica frontal a miembros de la Iglesia que han adoptado posturas complacientes con régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo, en medio de una prolongada persecución contra la Iglesia católica en Nicaragua.
«Algunos religiosos han sido sorprendidos en pecado y se han tenido que enmudecer para callar la profecía, mientras otros tienen un historial de tinieblas y no les queda más que venderse», dijo Álvarez, una de las voces más firmes contra la represión estatal desde las protestas de 2018.
El obispo concluyó su catequesis con un llamado a la oración.«Falsos pastores que para conseguir unos cuantos centavos, venden el alma al diablo. Oremos por ellos».
La intervención de Álvarez ocurre en un contexto marcado por el recrudecimiento de las tensiones entre la Iglesia y el régimen nicaragüense, sobre todo, luego de la secelbración de la Semana Santa cuando el régimen mantuvo la prohibición sobre las manifestaciones de fe.
Desde 2018, sacerdotes han sido vigilados, expulsados o encarcelados, templos han sido profanados y las expresiones religiosas han enfrentado restricciones.
El propio Álvarez fue detenido en 2022 y permaneció más de 500 días en prisión, en condiciones de aislamiento, hasta ser condenado a más de 26 años por cargos de traición a la patria.
En enero de 2024, fue excarcelado y expulsado del país, además de ser despojado de su nacionalidad. Desde entonces, reside en el Vaticano, donde continúa su labor pastoral y su denuncia.
Su homilía de esta semana reafirma su papel como una de las voces más críticas dentro de la Iglesia nicaragüense. Ahora, frente a lo que considera una peligrosa cercanía entre algunos sectores eclesiales y el poder dictatorial de los Ortega-Murillo.

excelente afirmacion.
Los obispos sandigo jiron, brenes, francisco y solorzano, lamentablemente vendidos por dinero ante el trompudimos y el chamuquismo.
Algunos han sido sorprendidos en pecado y otros tienen un obscuro historial de tiniebla es decir están siendo chantajeados para que callen y obedezcan
Entonces los que no han sido descubiertos no callan y no son chantajeados y aparentan lo que no son? Dios protegenos de estos tus representantes de ti en la tierra líbranos de asesinos y pedófilo tantos que existen en el clérigo y bendice a aquellos que cumplen con tus enseñanzas y llevan tu palabra al mundo.