Denuncian que en Nicaragua sacerdotes son obligados a saltarse la homilía: «Quieren aplastar cualquier conciencia crítica»

La censura y la persecución contra la Iglesia católica en Nicaragua no ha cesado, continúa. El periodista y especialista en información socio-religiosa Israel González Espinoza asegura que, pese a la aparente calma que intenta proyectar el régimen, la represión contra la institución religiosa se mantiene, pero de forma soterrada y constante.
«La situación está, entre comillas, más calmada, pero siguen las visitas de la Policía a los sacerdotes y siguen prohibidas las procesiones religiosas», afirmó en conversación con Artículo 66.
Según el periodista exiliado, en distintas parroquias del país la Policía hostiga a sacerdotes para que de manera expresa «disminuyan o se salten la homilía», la parte de la misa donde se reflexiona sobre el evangelio. «Tenemos reportes que nos han hecho desde dentro del país sobre este tipo de represión», aseguró.
El señalamiento, asegura, evidencia el nivel de control que intenta ejercer el régimen dentro de la vida espiritual del país.
«En este sentido quieren aplastar cualquier tipo de conciencia crítica que queda en el país y esto que está pasando con la Iglesia, los obispos en el exterior que están en el exilio, están animando a la gente a que tenga esperanza de un cambio, de una democratización del país».
Las declaraciones del periodista se dan luego de que la Comisión sobre la Libertad Religiosa Internacional de Estados Unidos mantuviera a Nicaragua en la lista de Países de Preocupación Particular, una categoría reservada para naciones con violaciones graves y sistemáticas a la libertad de culto.
Aunque para el régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo se trata de un señalamiento político, Espinoza sostiene que el informe simplemente confirma una realidad conocida por la ciudadanía.
«Este informe ratifica lo que otros informes ya han dicho. No dice nada nuevo que no sepamos los nicaragüenses, pero es importante para que el mundo lo conozca, que ser consecuente con la fe en Nicaragua es sinónimo de persecución y de cárcel», explicó.
La Iglesia fuera del control estatal
Espinoza recordó que la Iglesia católica se ha convertido en el único espacio institucional que aún no ha sido cooptado por el régimen. «Es la única institución que queda en Nicaragua que escapa al control del orteguismo», dijo. Esa autonomía, afirma, es lo que ha provocado que la Iglesia sea blanco constante del Estado. «Quieren aplastar cualquier tipo de conciencia crítica que queda en el país», señaló.
A pesar de las expulsiones, detenciones y exilios forzados, el especialista asegura que la jerarquía eclesiástica mantiene su legitimidad y esto queda demostrado con los encuentros que han sostenido los obispos exiliados con el papa León XIV durante los últimos meses.
Sobre la reunión con monseñor Rolando José Álvarez, dijo que aunque el Vaticano no ha dicho nada, extraoficialmente se sabe que se habló sobre la situación de Nicaragua.
«Durante estos encuentros a estos obispos se les trata como líderes religiosos que están dentro de Nicaragua. Les ratifican en el cargo y eso es muy importante porque quiere decir que la Iglesia no está cediendo al chantaje del régimen orteguista».
Una persecución que retrocede décadas
Para Espinoza, la actual ofensiva contra los líderes católicos es la más grave en más de una generación. «Tendríamos que remontarnos a las dictaduras latinoamericanas de los años 60, 70 y 80 para encontrar un grado de regresión tan sistemático», apuntó.
Le resulta particularmente grave y vergonzoso que este clima de persecución ocurra en un país donde cerca del 90 % de la población es cristiana.
«Lo que no se entiende es que la proclamación del Evangelio sea causa de persecución política en Nicaragua, y que Nicaragua esté al nivel de Corea del Norte o Afganistán es un sinónimo de vergüenza», lamentó.
«Ni siquiera estamos al nivel de Venezuela o Cuba; es aún más grave», dijo haciendo referencia a los países del hemisferio.
Más sanciones a la vista
La continuidad de estos abusos tiene también efectos políticos fuera del país. Según Espinoza, la administración de Donald Trump está evaluando herramientas para aumentar la presión sobre el gobierno de Ortega.
«Está buscando motivos para sancionar al régimen de una manera más fuerte», afirmó. Entre las medidas que Washington podría considerar está la expulsión de Nicaragua del Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos, lo que tendría un impacto severo.
«Esto impactaría gravemente las finanzas del régimen y la vida de los nicaragüenses… y consecuentemente puede ser un caldo de cultivo para explosiones sociales ante la falta de trabajo y la incompetencia del régimen de tener una economía medianamente estable», explicó.
El objetivo de esas presiones, indicó, sería forzar al régimen a abrir un camino de negociación política. «Será decisión de ellos si aplican sanciones más fuertes o no, pero la presión ya existe», comentó.
A pesar de la represión, Espinoza destaca que las comunidades de fe siguen adelante. «En medio de toda esta situación tan complicada, la Iglesia sigue haciendo su trabajo silencioso», dijo.
A su juicio, el régimen no logra comprender que cada ataque contra la Iglesia termina afectando su propia legitimidad. «Se está persiguiendo a un pueblo que profesa mayoritariamente el catolicismo y eso siempre se les vuelve en contra», afirmó. «La Iglesia nicaragüense es una Iglesia mártir; tenemos un régimen que se empeña en reprimir y acosar, pero también pierde apoyo a nivel internacional».

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