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Hermano de un diputado del FSLN, entre prófugos por hallazgo de 694 kilos de cocaína

La Policía vincula a Sixto René Valladares Canales con un cargamento que habría ingresado desde Costa Rica y sería trasladado hasta Somotillo, pero omite mencionar que es hermano del diputado del FSLN por Chinandega Tommy Saúl Valladares Canales.
Por Artículo 66 agosto 21, 2026
Hermano de diputado sandinista, entre prófugos por decomiso de 694 kilos de cocaína

La Policía Nacional informó este viernes 21 de agosto sobre la incautación de 694 kilogramos de cocaína, encontrados dentro de una camioneta Toyota Land Cruiser Prado que, según la versión oficial, fue abandonada en una comarca del municipio de San Rafael del Sur después de que sus ocupantes evadieran horas antes un retén policial en Diriamba, Carazo.

El comisionado general Victoriano Ruiz, jefe de la Policía, presentó el decomiso ante medios oficialistas y aseguró que el cargamento estaba distribuido en 578 paquetes rectangulares colocados dentro de 15 sacos rojos.

La Policía sostiene que la droga había ingresado a Nicaragua por vía marítima desde Costa Rica y que posteriormente sería trasladada hasta Somotillo, Chinandega, en la zona fronteriza con Honduras.

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Hermano del diputado del FSLN ligado al cargamento

La institución identificó a cuatro hombres a los que considera sospechosos, pero ninguno ha sido capturado. Entre ellos figura Sixto René Valladares Canales, hermano del diputado sandinista por Chinandega y conocido locutor de radio Tommy Saúl Valladares Canales, según conoció Artículo 66.

Sixto René Valladares Canales, presentado por la Policía sandinista como uno de los prófugos vinculados a un cargamento de cocaína abandonado en San Rafael del Sur. Este hombre es hermano de un diputado del FSLN por el departamento de Chinandega, aunque la Policía omitió esa relación y tampoco ahondó en detalles sobre el nexo entre el sujeto, la camioneta y la droga abandonada, más que indicar que fue intermediario para la renta del vehículo.

La Policía omitió mencionar ese parentesco durante la presentación del caso y tampoco explicó con precisión cuál habría sido la participación individual de cada uno de los cuatro hombres a los que ahora asegura buscar.

Una camioneta evade un retén y aparece cargada de cocaína

La reconstrucción presentada por Ruiz comienza a la 1:30 de la madrugada de este viernes, cuando agentes ubicados en un retén policial en la intersección de El Compay, dos cuadras abajo, en el municipio de Diriamba, detectaron una Toyota Land Cruiser Prado Station Wagon, color blanco, año 2026 y placa de Managua M452 143.

Según el jefe policial, los agentes «perfilaron» el vehículo, pero sus ocupantes, al percatarse de la presencia policial, decidieron no detenerse.

«Los sujetos que viajaban en el vehículo, al observar la presencia policial, evadieron el retén policial y se dan a la fuga», relató Ruiz. El jefe policial tampoco indica si la Policía dio persecución al vehículo en fuga.

La Policía tampoco informó que hubiera establecido retenes adicionales, cierres de carreteras u otro dispositivo para interceptar una camioneta que, según su propio relato, acababa de evadir deliberadamente un control policial durante la madrugada.

Dos horas y veinte minutos después, a las 3:50 de la madrugada, la Policía de San Rafael del Sur recibió información sobre el abandono de una camioneta en la comarca San Pablo, del cementerio nuevo 100 metros al sur, en un camino conocido como Los Gutiérrez Sur, según la versión oficial.

Cuando los agentes llegaron, encontraron la misma Land Cruiser Prado, placa M452 143, «semiinclinada en una alcantarilla», pero no había nadie dentro.

578 paquetes dentro de 15 sacos

Fue durante la inspección del vehículo que, según la Policía, aparecieron los 15 sacos rojos.

En su interior había 578 paquetes rectangulares envueltos en cinta adhesiva y con un polvo blanco, detalló Ruiz.

La institución aseguró que una prueba de campo dio resultado positivo a cocaína y posteriormente los peritos de Criminalística realizaron un análisis químico que habría confirmado el resultado.

El cargamento alcanzó un peso total de 694 kilogramos de cocaína.

Ruiz agregó que mediante la aplicación de la técnica «Scentrace», un detector de partículas de cocaína, encontraron rastros de la sustancia en la palanca de cambios, el timón, la cabina y los asientos de la camioneta.

Policía dice que cocaína llegó desde Costa Rica

La Policía también presentó lo que asegura es la reconstrucción de la ruta seguida por el cargamento antes de aparecer dentro de la camioneta.

Según Ruiz, las «investigaciones preliminares» determinaron que la droga fue trasladada desde Costa Rica hasta Nicaragua por vía marítima, a bordo de una panga.

La embarcación habría sido capitaneada por Ervin Parrales Acosta, de 35 años, y Edgar Antonio Mojica Parrales, de 46 años, quienes supuestamente descargaron la cocaína en las costas de La Boquita, municipio de Diriamba, Carazo.

Posteriormente, de acuerdo con la versión policial, el cargamento sería entregado a personas todavía desconocidas para que lo transportaran por tierra hasta Somotillo, Chinandega, desde donde sería entregado a ciudadanos hondureños que tampoco han sido identificados.

Somotillo se encuentra próximo a la frontera entre Nicaragua y Honduras y al puesto fronterizo de El Guasaule, en el límite noroccidental de Nicaragua.

La Policía no explicó cómo determinó que la droga procedía específicamente de Costa Rica ni cómo consiguió establecer su recorrido y destino final mientras sostiene que todavía desconoce la identidad de quienes recibirían el cargamento en Nicaragua y de los ciudadanos hondureños a quienes supuestamente sería entregado.

Camioneta era alquilada

Ruiz reveló además un dato que no aparece detallado en la nota de prensa escrita difundida por la institución: la camioneta Toyota Land Cruiser no pertenecía a ninguno de los cuatro sospechosos.

Según el jefe policial, la propietaria del vehículo es Flor de María Lanuza Castro, quien lo tenía alquilado mediante contrato a Edwin Javier Ocón Ugarte, de 36 años.

La Policía asegura que Ocón Ugarte era quien llevaba la camioneta a los chequeos correspondientes, mantenía comunicación con la rentadora y efectuaba los pagos.

Es en ese punto de la investigación donde aparece Sixto René Valladares Canales, de 48 años.

Según Ruiz, Ocón realizaba los pagos del alquiler «a través del sospechoso Sixto René Valladares Canales», el hermano del diputado sandinista y locutor radial chinandegano Tommy Saúl Valladares Canales.

La institución no aportó mayores detalles sobre esa relación ni explicó si Valladares viajaba dentro de la camioneta cuando esta supuestamente evadió el retén.

Cuatro prófugos y ningún detenido

La Policía identificó a los cuatro hombres que asegura están «en proceso de búsqueda y captura»: Edwin Javier Ocón Ugarte, Sixto René Valladares Canales, Ervin Parrales Acosta y Edgar Antonio Mojica Parrales.

De los cuatro, la institución señaló que Ocón Ugarte registra antecedentes por tenencia ilegal de armas de fuego, violación de domicilio y amenazas, mientras que Parrales Acosta tiene antecedentes por tráfico de drogas.

Sin embargo, la Policía no especificó si alguno de ellos —o cuáles— eran los ocupantes de la Land Cruiser cuando el vehículo supuestamente evadió el retén en Diriamba.

Tampoco explicó cómo vincula individualmente a los cuatro sospechosos con los 694 kilos de cocaína.

En el caso de Parrales Acosta y Mojica Parrales, Ruiz los señaló como los hombres que presuntamente trasladaron la droga por mar desde Costa Rica y la desembarcaron en La Boquita.

Sobre Ocón Ugarte, la Policía establece que tenía alquilada la camioneta.

Y en el caso de Valladares Canales, la única vinculación específica revelada durante la comparecencia es que los pagos relacionados con el alquiler del vehículo eran realizados por Ocón Ugarte a través de él.

Los decomisos misteriosos en los que nunca caen narcos

La Policía presenta con frecuencia decomisos de grandes cantidades de droga dentro de su denominada estrategia del «Muro de Contención» contra el narcotráfico internacional, la mayoría de ellos sin personas capturadas en el momento de la incautación.

El pasado 19 de junio, el Ejército de Nicaragua informó sobre la incautación de 475 paquetes rectangulares de cocaína durante una operación ejecutada en el sector de río Frío, municipio de San Carlos, departamento de Río San Juan. Sin embargo, pese a que los militares aseguraron entonces que dieron seguimiento y persecución a los presuntos narcotraficantes, no reportaron ninguna captura.

Artículo 66 ha documentado durante años numerosos casos en los que las autoridades aseguran haber detectado, perseguido o cercado a presuntos narcotraficantes, aunque los operativos terminan únicamente con la ocupación de la droga.

El 9 de julio de 2021, por ejemplo, el Ejército también informó sobre la incautación de 489 paquetes de cocaína que eran transportados en una camioneta en Chinandega. Según la versión oficial, los ocupantes del vehículo «se dieron a la fuga» al percatarse de la presencia militar. El comunicado tampoco reportó capturas.

Más recientemente, el 6 de noviembre de 2025, tropas del Cuarto Comando Militar Regional ocuparon 54 paquetes de cocaína en la comunidad de Ostayo, municipio de Cárdenas, Rivas. El Ejército sostuvo que el conductor ignoró la orden de detenerse, abandonó el vehículo a unos 200 metros del retén y logró escapar. Tampoco hubo detenidos.

El 4 de marzo de 2026, la Policía Nacional informó sobre la incautación de 169 kilogramos de cocaína en San Juan del Sur. Las autoridades ocuparon la droga y una camioneta, pero nuevamente no reportaron ninguna captura relacionada con el caso.

Los millones «abandonados» por el narcotráfico

Las dudas no se limitan a los cargamentos de cocaína.

Una investigación realizada por Artículo 66 y Expediente Público documentó que entre 2017 y junio de 2020 la Policía Nacional reportó decomisos por más de 38 millones de dólares vinculados al narcotráfico. En numerosos casos, las autoridades afirmaron que el dinero había sido abandonado por los supuestos responsables o encontraron los cargamentos sin identificar a los propietarios ni desarticular las estructuras criminales detrás de esos recursos.

El reportaje también identificó decomisos millonarios sin detenidos, entre ellos la ocupación de 1.72 millones de dólares en Chinandega durante 2019, además de otros cargamentos de efectivo cuyo origen y propietarios nunca fueron esclarecidos públicamente.

Las dudas que llevaron a la salida de la DEA

Las inconsistencias en los reportes oficiales también han sido señaladas por Estados Unidos.

En su Informe de Estrategia de Control Internacional de Narcóticos 2025, el Departamento de Estado advirtió que Nicaragua se ha convertido en un punto de tránsito crítico para el narcotráfico debido a la corrupción, la falta de cooperación internacional y la escasa transparencia institucional.

El informe señaló además que Washington pondría fin a las operaciones de la DEA en Nicaragua durante 2025 debido, en parte, a la negativa de las autoridades nicaragüenses a cooperar con las investigaciones antidrogas.

Estados Unidos también cuestionó la efectividad real de la llamada estrategia de «Muro de Contención» utilizada por el régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo para presentar resultados en la lucha contra el narcotráfico.

Según el propio informe de las autoridades estadounidenses, Nicaragua reportó la incautación de 1.29 toneladas métricas de cocaína durante los primeros nueve meses de 2024 y más de dos millones de dólares en efectivo, mientras persistían dudas sobre la ausencia de arrestos y la falta de datos verificables que permitieran evaluar la efectividad de los operativos.

Las preguntas con la Toyota Land Cruiser que evadió el retén en Diriamba

En este caso, la institución asegura que sus agentes tuvieron contacto con el vehículo desde la 1:30 de la madrugada, cuando este evadió un retén policial, pero no reporta una persecución posterior ni explica qué acciones tomó para detener a sus ocupantes.

Dos horas y veinte minutos después, la camioneta apareció abandonada y sus ocupantes habían desaparecido.

A pesar de no haber detenido a ninguna persona, la Policía asegura haber establecido que la droga salió de Costa Rica por vía marítima, identificó a quienes supuestamente la transportaron en una panga, determinó el lugar exacto donde habría sido desembarcada y señaló que sería trasladada hasta Somotillo para posteriormente ser entregada a ciudadanos hondureños.

Pero no identificó a quienes recibirían la cocaína en La Boquita, tampoco a sus destinatarios en Honduras y ni siquiera precisó quiénes viajaban en la camioneta cuando esta evadió el retén.

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