Silvio Báez: «Nicaragua es un país huérfano al que han querido robarle el futuro»

Desde el exilio en Miami, monseñor Silvio José Báez, obispo auxiliar de Managua, lanzó una dura crítica contra la dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo, calificando a Nicaragua como un país sumido en la «orfandad» debido a la represión y la falta de libertades.
Las declaraciones del jerarca se dieron este domingo, 10 de mayo, durante la primera misa del recién ordenado sacerdote nicaragüense Cristhian David Mendieta.
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Báez, quien permanece desterrado por la persecución religiosa en el país, aprovechó la homilía en la parroquia St. Agatha para señalar que la crisis nicaragüense es el resultado de un sistema que arrebata la dignidad a sus ciudadanos.
«Nuestro país, Cristhian, es un país huérfano por falta de libertad y justicia, al que han querido robarle la dignidad y el futuro», sentenció el obispo ante una comunidad marcada por el destierro.
El sacerdocio frente a los «poderes tiránicos»
En su mensaje, vinculó el sentimiento de desamparo que vive la sociedad nicaragüense con la gestión de los grupos que ostentan el poder por la fuerza, señalando que existe una «orfandad impuesta por los poderes tiránicos a los pueblos».
Báez instó al nuevo cura, originario de La Concepción, Masaya, a no ser un espectador pasivo ante la realidad social y política que atraviesa Nicaragua desde la distancia.
«En el mundo de hoy un sacerdote o es profeta o no es nada. Cristhian David, aun en medio de situaciones conflictivas y complejas, no temas ser siempre un padre para los pobres, los excluidos y las víctimas», exhortó monseñor Báez.
Una Iglesia que «florece» en el exilio
La ordenación de Mendieta en la Arquidiócesis de Miami es vista por Báez como un «signo elocuente» de que la Iglesia nicaragüense sigue viva pese a los ataques del sandinismo, que ha encarcelado y expulsado a decenas de religiosos en los últimos años.
Para el jerarca, la historia del nuevo sacerdote es un testimonio de resistencia frente a la «contradicción y la oscuridad» que impera en su tierra natal.
Báez subrayó que el ministerio sacerdotal debe ser una respuesta a la falta de liderazgo auténtico y al «desprecio por la libertad» que caracteriza a los regímenes autoritarios.
El obispo pidió al nuevo sacerdote mantener la «audacia evangélica» y ser una voz de denuncia frente a las estructuras de injusticia, recordando que la misión de la Iglesia no puede separarse del dolor de un pueblo despojado de sus derechos fundamentales.

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