Fallece Salvadora Urbina, mamá del periodista Miguel Mendoza

Doña Salvadora Urbina, madre del periodista y cronista deportivo nicaragüense Miguel Mendoza, falleció este 2 de abril de 2026, según confirmaron organizaciones de nicaragüenses en el exilio y agrupaciones opositoras.
La muerte de la señora Urbina ocurrió mientras su hijo se encuentra en el destierro, tras haber sido encarcelado y posteriormente expulsado por la dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo. Miguel Mendoza permanece fuera de Nicaragua desde febrero de 2023, tras permanecer prisionero desde junio de 2021. Es decir, que el periodista no vio a su madre desde hace casi cinco años y tampoco pudo despedirse de ella.
Tras su destierro junto a otros 221 presos políticos —conocidos como el grupo de los 222— Miguel Mendoza fue despojado de su nacionalidad nicaragüense, lo que le impide regresar al país.
Condolencias desde el exilio
La Organización Nicaragüenses en el Exilio expresó su pesar por el fallecimiento de doña Salvadora y destacó el legado de la madre del periodista.
«Expresa su más profundo pesar por el fallecimiento de doña Salvadora Urbina», señaló la organización en un pronunciamiento, en el que también resaltó que «deja un legado de amor, fortaleza y dignidad, valores que se reflejan en la vida y el compromiso de su hijo».
«Extendemos a Miguel y a toda su familia nuestras más sinceras condolencias, acompañándoles con solidaridad fraterna», dice la nota difundida por la organización a través de X.
Por su parte, el movimiento Liberales Nicaragua lamentó el fallecimiento de la mamá del periodista y fustigó al régimen sandinista por las restricciones impuestas por el régimen.
«Al impedir el criminal régimen de los Ortega Murillo el derecho a Miguel y sus seres queridos de acompañar a su mamá en su última morada, continúa violentando los fundamentales derechos de las personas», señalaron los liberales en su nota de prensa.
La organización también expresó su solidaridad con la familia y pidió «por la paz espiritual y serenidad para Miguel, su esposa Margin y su hija Alejandra».
Más reacciones del exilio
El coordinador del partido Ciudadanos por la Libertad (CxL) en el exilio, Juan Sebastián Chamorro, también expresó sus condolencias a través de su cuenta en la red social X.
«Mis condolencias para Miguel Mendoza por el fallecimiento de su señora madre. Un abrazo fuerte mi estimado Miguel», escribió el dirigente opositor.
La venganza de la dictadura contra los desterrados
El caso de Miguel Mendoza es uno de tantos de los exiliados que no pueden regresar a su país y que se han visto impedidos por el régimen de los Ortega-Murillo de despedir a sus seres queridos.
En meses pasados, otros desterrados también tuvieron que seguir las honras fúnebres de sus padres, hijos o hermanos a través de videollamadas.
Igual situación vivió el expresidente del Consejo Superior de la Empresa Privada (COSEP) José Adán Aguerri, que perdió a su madre y a su padre y no pudo despedirse ni acudir a su sepelio.
Lo mismo vivió el líder campesino Medardo Mairena, pero cuando estaba en prisión. En el 2022, su hermano Ezequiel Mairena, de 31 años, murió en un accidente de tránsito, sin que el dirigente opositor pudiera despedirlo porque estaba encerrado en El Chipote.
El otro caso que conmovió a opositores fue el fallecimiento de Heydi Meza, madre del entonces prisionero político y dirigente universitario Max Jerez Meza, quien también estaba encerrado en El Chipote cuando su mamá murió. El régimen tampoco le permitió acudir a su sepelio.
En el 2021, el catedrático Ernesto Medina también debió seguir por teléfono el funeral de su hermano Gerardo, quien falleció de Covid-19.
La misma pandemia también acabó con la vida de Francisco Emilio Enríquez Cabistán, hermano gemelo del periodista de investigación Octavio Enríquez, quien igualmente no pudo asistir al sepelio de su hermano porque se tuvo que exiliar ante las amenazas de cárcel de la dictadura sandinista.
En agosto de 2023, falleció María Joséfina «Pinita» Gurdián, madre de la exprisionera Ana Margarita Vijil Gurdián y abuela de la también excarcelada Tamara Dávila. Ambas tuvieron que seguir las exequias de su madre y abuela desde el destierro porque igualmente fueron expulsadas en el grupo de los 222.

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