Aeropuerto Punta Huete, el espejismo millonario de Ortega: 10 meses después, solo hay barracas y una trocha llena de huecos

Desafiamos el cerco del secretismo, cruzamos trochas polvorientas, esquivamos la vigilancia militar y entramos, en clandestinidad, hasta los terrenos donde el régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo prometió levantar el aeropuerto internacional más grande y moderno de Centroamérica. Diez meses después del acto inaugural, lo que encontramos en Punta Huete –el viejo proyecto militar «Panchito» rebautizado por la propaganda oficialista– dista abismalmente del megaproyecto que vende la dictadura. Este reportaje es el resultado de un recorrido periodístico realizado por el equipo de Artículo 66 en una zona restringida bajo control del Ejército, donde aún impera el miedo, la desinformación y una trocha llena de hoyos que dan cuenta de las inundaciones que han golpeado esa carretera. Un acceso cubierto de macadam, flanqueado por soldados, lleva a una realidad que desmiente la parafernalia propagandística: ni maquinaria, ni avances visibles, ni rastro alguno de una obra transformadora. Solo barracones industriales hechos de gypsum y material liviano para los trabajadores chinos, estructuras cerradas y un pueblo dividido entre la ilusión del desarrollo y el temor a una inminente invasión comercial.
En agosto de 2024, el régimen sandinista anunció con bombos y platillos que ese día estaba dando por inaugurado el inicio de la construcción del aeropuerto internacional Punta Huete, supuestamente el más grande y moderno de Centroamérica, según los propagandistas de la dictadura nicaragüense.
Los medios del oficialismo destacaron fotografías en las que se ve al hijo de los codictadores Laureano «El Chigüín» Ortega Murillo junto a representantes de la China comunista colocando lo que sería la “primera piedra” de Punta Huete. Sin embargo, hasta ahora, 10 meses después de haber arrancado oficialmente los trabajos, la dictadura no ha mostrado los avances, se sabe muy poco o nada sobre el estado de la construcción y ni siquiera se conocen los estudios de factibilidad, de viabilidad ni de impacto ambiental, tal como debería ser, pues el proyecto será pagado con fondos públicos aunque el régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo maneje el asunto como si se tratara de un proyecto privado.

La dictadura ha ordenado un secretismo total y vigilancia militar absoluta sobre la obra; lo que sí se sabe es que los Ortega-Murillo comprometieron al Estado de Nicaragua con los chinos en un contrato de crédito «leonino, salvaje y abusivo» y, sin haber recibido aún ningún desembolso, ya empezaron a pagar a los asiáticos el préstamo aprobado para la construcción del nuevo aeropuerto.
Tal secretismo ha generado dudas sobre el financiamiento y el avance de la construcción. ¿La dictadura ha logrado conseguir los 500 millones de dólares que cuesta Punta Huete? ¿Cuál es el avance real de los trabajos? ¿Quién administrará dicho aeropuerto una vez que esté funcionando? ¿Será China o Nicaragua el administrador? ¿Es confiable la empresa a la que le encargaron la obra? Estas son, entre otras, las preguntas que saltan ante el silencio oficial.

Pese al manto de secretismo que cubre al proyecto aeroportuario y la férrea vigilancia en el lugar, ejercida por al menos dos pelotones del Ejército de Nicaragua (EN), al mando de un teniente, Artículo 66 logró sortear dicha vigilancia y pudo avistar lo que hay tras dos anillos de seguridad en el lugar, donde debe construirse el nuevo aeropuerto internacional.
En este trabajo les contamos cómo es de leonino el préstamo chino para la obra, lo que está ocurriendo en San Francisco Libre, qué piensa la gente del lugar, los temores y entusiasmos que genera el proyecto y qué han construido en más de 10 meses de iniciado el proyecto.
De Panchito a Punta Huete

En octubre de 2023, el régimen sandinista encabezado por los codictadores Daniel Ortega y Rosario Murillo anunció oficialmente el proyecto «Reconstrucción, ampliación y mejoramiento del Aeropuerto Internacional Punta Huete», una megaobra que, según dijeron en un primer momento, debía costar 400 millones de dólares, pero que ahora dicen costará realmente 500 millones. El nuevo aeropuerto sería construido en el municipio de San Francisco Libre, a 58 kilómetros al norte de Managua, específicamente al norte del lago Xolotlán. Toma el nombre de un accidente geográfico en el que está ubicada la pista, una punta de tierra que se adentra en el lago.
El aeropuerto sería construido sobre la infraestructura de la pista de aterrizaje conocida como «Panchito», que fue el nombre en clave de un proyecto de aeropuerto militar que quedó inconcluso en la década de los 80, cuando los sandinistas en su primera etapa dictatorial quisieron traer al país los caza bombarderos supersónicos soviéticos Mig-21, que para esa época estaban entre los mejores del mundo, sin embargo el régimen soviético entró en crisis y además el gobierno de Estados Unidos advirtió que si las aeronaves de combate llegaban a Nicaragua serían destruidas sin vacilación, por tanto los sandinistas se quedaron con el deseo de ver llegar los aviones militares caza bombarderos que les habrían dado la supremacía aérea en la región, pero nunca llegaron y la pista Panchito, que costó millones de dólares, quedó en abandono por muchos años.
Se trata de una pista de 3006 metros de longitud (3 km), más de 50 centímetros de espesor y 75 metros de ancho, una calle de rodamiento paralela de iguales dimensiones, con capacidad para aviones de gran envergadura.
En el año 2008, según el gobierno sandinista, se inició un proceso de rehabilitación que debía concluir en el 2010, para tener la pista como alternativa ante emergencias. Nunca se supo detalles de tal rehabilitación que habría costado unos 5 millones de dólares y tampoco se sabe si alguna vez ha sido utilizada para lo que fue rehabilitada.
Panchito fue construido entre 1984 y 1988 con asesoría directa y presencial de expertos cubanos y soviéticos. Estos dos países también contribuyeron con el financiamiento del aeródromo militar. La existencia de la pista fue mantenida en secreto y solo fue reconocida oficialmente hasta 1990 cuando el proyecto quedó abandonado. Fue hasta el 2008 que Daniel Ortega, tras su regreso al poder, gestionó fondos donados por la Cooperación Centroamericana de Servicios de Navegación Aérea (COCESNA), para rehabilitar Panchito.
Dicho proyecto de rehabilitación debió durar dos años, entre el 2008 y 2010, nunca se dio a conocer oficialmente su conclusión y se desconoce el monto total de la inversión. Pasaron 13 años y en el 2023 la dictadura apareció anunciando, de la mano de China, el megaproyecto de Punta Huete. ¿Qué pasó con el dinero que aportó COCESNA para la rehabilitación? Solo los dictadores lo saben.
Camino desolado hacia el megaproyecto

Para llegar hasta lo que será, según la dictadura, el aeropuerto más grande y moderno de Centroamérica, hay que seguir la ruta por la carretera Panamericana Norte, pasar por Tipitapa, San Benito, la rotonda de San Jacinto, hasta el kilómetro 41. En todo este trayecto la carretera está nueva, la mayor parte del trecho es de cuatro carriles, pero en el kilómetro 41, al girar a la izquierda en dirección a San Francisco Libre se debe transitar por una carretera secundaria adoquinada y ya en mal estado, de dos carriles angostos y con marcas de inundaciones cada cortos tramos.
Aproximadamente 13 km sobre esa carretera secundaria se llega a la primera torre telefónica y ahí se gira nuevamente a la izquierda para continuar la travesía sobre un camino de tierra recto y bastante plano, pero desolado también con huellas de inundaciones en varios tramos importantes; luego de recorrer esa trocha por unos 2.5 km aproximadamente. Por fin se llega al primer perímetro de seguridad de la propiedad que le pertenece al Ejército de Nicaragua, hasta el momento, pues el gobierno de Ortega se la adjudicó a la institución militar en varios traspasos.
¿Ejército, uno de los socios del mega aeropuerto?

Los terrenos en los que se construye el aeropuerto Punta Huete, suman 1559.45 hectáreas, valoradas en más de 5.5 millones de dólares, solo como terrenos en el mercado inmobiliario y fueron donados por el régimen sandinista al Ejército de Nicaragua en varios lotes. Este medio de comunicación pudo constatar al menos tres donaciones de tierras en donde se construye el aeropuerto, mediante tres acuerdos presidenciales publicados en La Gaceta Diario Oficial.
Según la Gaceta número 244, del 22 de diciembre de 2017, Ortega dona a las Fuerzas Armadas 16 lotes de terrenos en Punta Huete, mediante el Acuerdo Presidencial 205-2017. Luego, la Gaceta número 32 del 14 de febrero de 2018, anunció, mediante el Acuerdo Presidencial 43-2018, la donación al Ejército por parte del gobierno de Ortega de 28 lotes de tierras también en Punta Huete y la tercera donación a los militares de tierras en donde se construye el aeropuerto fue de un lote de 1160.48 metros cuadrados, adjudicados a favor de la institución armada mediante el Acuerdo Presidencial 155-2022, publicado en la Gaceta número 207 del 04 de noviembre de 2022.
Para un abogado especialista en derecho mercantil, que habló bajo anonimato, el ser propietario de los terrenos de la millonaria obra convierte al Ejército en socio importante de esa inversión de 500 millones de dólares con la que ahora esas tierras en San Francisco Libre han multiplicado por muchas veces su valor.
«Debemos recordar que el Ejército de Nicaragua, a través del Instituto de Previsión Social Militar (IPSM) tiene inversiones en varias esferas de la economía, entre ellas la inmobiliaria, así que no cabe dudas que Ortega convirtió al Ejército en socio del Aeropuerto Punta Huete», dice el jurista mercantil.
Los anillos de seguridad

Un portón de alambre de púas con un rótulo que advierte: «zona militar, prohibido el paso», da cuenta del primer perímetro de seguridad. Al lado otro cartel, de la empresa china Sinomach, que es la empresa matriz propietaria de CAMCE, indica: «No ingresar, si no está autorizado» y seguidamente se lee que en ese lugar no se reciben aplicaciones para solicitar empleo.
Ningún civil ni militar no autorizado puede pasar de ese portón. 800 metros más adelante está el segundo perímetro de seguridad y ahí está la primera caseta de vigilancia del personal militar.
Los soldados están encargados de la seguridad del personal chino que trabaja en el lugar donde la única construcción hasta ahora, en más de 10 meses que lleva la obra, son unos 12 galerones estilo barracas militares, donde viven los asiáticos y donde se alojarán otros trabajadores que aún no están en el lugar y tampoco se sabe si serán chinos o nicas.
En febrero de 2024, el titular del Ministerio de Transporte e Infraestructura (MTI), general en retiro Óscar Mojica, anunció que en julio de ese año empezarían los trabajos en Punta Huete y lo harían, indicó, con la construcción de un campamento de «8 edificios» para trabajadores, 4 de ellos de dos plantas.
«Ahí van a estar el contingente de trabajadores, la dirección de la obra, logística, campo de preparación, talleres y áreas recreativas para los trabajadores», especificó el ministro orteguista.
Durante los dos días laborables, en fechas distintas, que el equipo de este medio de comunicación entró al perímetro y burló la vigilancia militar, no se vio ningún tipo de maquinaria ni el movimiento que se esperaría de obreros en una megaconstrucción de la naturaleza que ha intentado vender la propaganda sandinista.
Sí vimos a un grupo de chinos que se mueve en «camionetonas» y escoltados por policías en motocicletas que van de punta de lanza de la caravana de tres camionetas hacia el proyecto. No logramos identificar si los de las caravanas son los empresarios o posibles financistas de la obra o si son parte de los ingenieros y obreros que estarían alojados en las barracas de color blanco hueso que ya están construidas.
Nuestro equipo llegó casi al patio de las barracas. En la entrada principal hay un marco cuadrado de color azul con letras en chino que anuncian el «Proyecto de cooperación para el desarrollo de Nicaragua financiado por China».
Al fondo se ven las covachas, con formas de hangares, pero cerradas y con ventanas con vista a la trocha. El proyecto, según los planes del régimen, durará 48 meses de los cuales ya han pasado casi 10.

Si en más de 10 meses solo han logrado construir galerones de materiales livianos, en menos de 38 meses que le quedan de plazo, según los planes anunciados, tendrán que levantar una monumental obra de altos estándares estéticos y de calidad estructural que amerita un aeropuerto de categoría 4F.
Según la Organización de Aviación Civil Internacional (OACI), la categoría 4F clasifica a los aeropuertos internacionales con una pista de aterrizaje capaz de recibir los aviones más grandes del mundo, como el Airbus A380 y el Boeing 747-800. Estos aeropuertos tienen pistas largas, anchas y equipadas con la infraestructura necesaria para gestionar operaciones con estos aviones.
El aeropuerto
Según las especificaciones divulgadas por el Gobierno, el proyecto de reconstrucción, remodelación y ampliación del aeropuerto internacional Punta Huete incluye la ampliación de la pista de aterrizaje en 600 metros, es decir, pasaría a tener 3606 metros de longitud, más una calle de rodaje paralela de igual dimensión, edificio de administración y atención a viajeros, hangares, una planta generadora de electricidad que sería construida a 41 kilómetros de distancia del aeropuerto con capacidad para producir 165 MW, una subestación eléctrica con capacidad para distribuir 138 KW exclusiva para el aeropuerto. Además una carretera de 13 kilómetros para conectar con la panamericana norte en la rotonda San Jacinto.
En ese aeropuerto, del que no se conocen estudios de factibilidad, la dictadura asegura que «atenderá» 35 mil vuelos que traerán al país unos 3.5 millones de viajeros al año. Se desconoce de dónde saca esa estimación el régimen dado que actualmente a Nicaragua llegan un promedio de 13 vuelos diarios, entre vuelos de carga y pasajeros.
La empresa china y el financiamiento leonino

La empresa con la que la dictadura Ortega-Murillo se amarró para ejecutar el proyecto de Punta Huete, es la China CAMC Enginering Co., Ltd. (CAMCE)., con la que firmaron un acuerdo de «facilidad de crédito» por 2,874,652,142.91 (más de 2,800 millones de) yuanes, equivalentes a 401 millones de dólares, al 5.2% de interés y 4.5 años de gracia. A eso se suma una comisión inicial: 1.3%; más comisión de compromiso: 0.7%; más comisión de apertura: 0.5% y una comisión de gestión de 1 %. Y el compromiso del Estado de Nicaragua de aportar el 20% del costo total de la obra. Sin embargo, el proyecto tiene un valor total de U$500 millones.
Para el economista y exviceministro de Hacienda Juan Sebastian Chamorro, ese financiamiento es «oneroso, leonino y salvaje», ya que sobrepasa por mucho las condiciones de crédito de los organismos internacionales.
Chamorro cataloga las condiciones de crédito chino como «abusivas» y asegura que en realidad no se trata de una concesión de crédito a Nicaragua sino una concesión de ventajas a los chinos, porque en los contratos le dan potestad a la empresa asiática de modificar los montos durante la ejecución del proyecto, es decir, pueden aumentar los costos con cualquier argumento.
La aseveración de Chamorro no está alejada de la realidad, pues CAMCE resulta ser una «joyita» en ese tipo de negocios. Su aval internacional deja mucho que desear. Para muestra un botón.
Caso Nepal y otras controversias

La empresa china amparada con el régimen sandinista para ejecutar la obra de Punta Huete enfrenta un serio cuestionamiento en Nepal, África.
CAMCE es una subsidiaria del conglomerado China National Machinery Industry Corporation, también conocido como Sinomach. CAMCE o Sinomach ya han sido señalados de construir aeropuertos con precios inflados y acusados de cometer faltas en la calidad de la construcción.
Actualmente CAMCE está metida en un escándalo en Nepal, país fronterizo con China. Se trata del Aeropuerto Internacional de Pokhara, la segunda ciudad más grande de Nepal. Construido por la cuestionada empresa china a un costo de 216 millones de dólares. La terminal aérea que ya está funcionando, ha sido considerada un “fracaso monumental”. China acordó proporcionar préstamos para construir el aeropuerto hace más de 10 años. China CAMC Engineering, el brazo de construcción del grupo estatal Sinomach fue el contratista, igual que en Nicaragua.
Según una serie de artículos publicados por The New York Times en octubre y noviembre de 2023, el aeropuerto no ha podido recibir vuelos internacionales regulares, eso preocupa a los administradores que temen no poder pagar los préstamos a los financistas chinos. Las autoridades nepalíes han pedido a Beijing que cambie los términos de los préstamos por una subvención para aliviar la carga financiera, China se niega y se teme que finalmente los chinos se cobren el préstamo con el propio aeropuerto.
The New York Times logró establecer que CAMCE infló los costos del proyecto y socavó los esfuerzos de Nepal por mantener el control de calidad, dando prioridad a sus propios intereses comerciales. La Autoridad de Aviación Civil de Nepal, encargada de supervisar la construcción del aeropuerto, no hizo nada al respecto.
En Nepal, China CAMC Engineering importó materiales de construcción y maquinaria de movimiento de tierras de China. El aeropuerto, construido con un diseño chino, está repleto de tecnología de seguridad e industrial fabricada en China.
La investigación de The New York Times, basada en entrevistas con seis personas involucradas en la construcción del aeropuerto, así como el examen de miles de páginas de documentos, estableció que China CAMC Engineering dictó términos comerciales para maximizar los beneficios y proteger sus intereses, mientras desmantelaba la supervisión local de su trabajo.
CAMC Engineering Co., Ltd., también ha estado involucrada en múltiples hechos controvertidos vinculados a corrupción, opacidad contractual y relaciones con regímenes autoritarios. Su caso más emblemático ocurrió en Bolivia, donde Gabriela Zapata, entonces pareja sentimental del presidente Evo Morales, fue nombrada gerente comercial de la empresa. Poco después, CAMC recibió contratos estatales por más de 500 millones de dólares sin licitación pública. El escándalo derivó en la condena de Zapata por legitimación de capitales y asociación ilícita, aunque Morales negó vínculos directos.
En Ecuador, la compañía china fue acusada de pagar sobornos por 1.3 millones de dólares al excontralor Pablo Celi a cambio de favores administrativos. En Perú, han surgido señalamientos similares por prácticas colusorias. Paralelamente, CAMC ha consolidado vínculos estratégicos con gobiernos autoritarios como el de Venezuela.
En términos de sanciones institucionales, CAMC fue incluida en 2022 en la lista de entidades inhabilitadas del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), lo que le impide participar en proyectos financiados por este organismo. Esta medida se enmarca en los mecanismos del BID contra prácticas fraudulentas, corruptas o colusorias, y extiende su efecto a empresas asociadas o subsidiarias.
A nivel de Estados Unidos, el estado de Iowa también incluyó a CAMC en su lista de empresas «elegibles pero examinadas» por sus vínculos con Irán, lo que restringe su acceso a contratos públicos estatales. Aunque no constituye una sanción federal, esta designación representa un precedente relevante dentro de la política de cumplimiento de leyes contra el financiamiento de actividades hostiles o no alineadas con intereses occidentales. En conjunto, los señalamientos de corrupción, las alianzas con gobiernos autoritarios y las restricciones impuestas por organismos internacionales dibujan un perfil altamente cuestionado para esta firma china, que ha logrado expandirse mediante mecanismos poco transparentes en América Latina.
Nicaragua ya empezó a pagar

Nicaragua ya adelantó 80 millones de dólares a la empresa china y en diez meses solo hay barracas para trabajadores.
Además de los cuestionamientos sobre su uso, el aeropuerto tendrá un costo de $500 millones y el Estado nicaragüense ya tuvo que dar un adelanto de $80 millones a la Compañía de Ingeniería CAMCE de China para que realizara la reconstrucción, expansión y mejora del aeropuerto. Pese al «color internacional», la dictadura Ortega-Murillo ha catalogado a la empresa china como eficiente.
Y durante el acto del inicio de la obra el vicepresidente de CAMCE, Yan Hailu, se comprometió a cumplir con la construcción de alta calidad y en el tiempo establecido.
Miedo y entusiasmo en la población de San Francisco Libre

El proyecto del nuevo aeropuerto ha generado entusiasmo y temores entre la población del lugar. Para algunos significa una oportunidad de desarrollo del municipio y para otros el fin de la paz en esa zona rural del departamento de Managua.
«Yo no creo que la población de San Francisco Libre resulte beneficiada. Eso va a acabar con la paz de este municipio que es de pescadores y agricultores», dijo un poblador consultado por este medio de comunicación durante el recorrido.
Otro lugareño sí cree que Punta Huete representa una oportunidad de desarrollo para el municipio, sin embargo, advirtió que se llenarán de foráneos que invadirán sus tierras de cultivo para negocios adyacentes, en los que, si la obra se materializa, la dictadura meterá sus tentáculos para apropiarse de esas áreas de desarrollo.

Ortega sigue buscando incautos: ¿Está garantizado el presupuesto o no?
Pese a que el acuerdo de facilidad de crédito ya fue aprobado por la Asamblea Nacional, que garantiza los 401 millones de dólares para financiar la obra, el régimen sandinista sigue buscando dinero. En marzo pasado, el ministro del MTI, general en retiro Oscar Mojica, ofreció el proyecto al embajador de Belarús para Nicaragua, concurrente desde Cuba, Vitali Barchuk, para que ese país participe en el financiamiento, lo que ha generado dudas sobre si los fondos chinos están disponibles o no.
La propaganda del régimen ha desplegado toda su maquinaria para vender Punta Huete como un emblema de modernidad y progreso. Han hecho circular maquetas brillantes, renders digitales con aviones de gran calado aterrizando en pistas perfectas, e incluso videos internacionales para alimentar la fantasía de un aeropuerto de primer mundo. Pero la realidad, diez meses después, se estrella con fuerza en una trocha desolada.
Detrás de la promesa triunfalista, lo único tangible es el miedo latente en una comunidad pobre, rodeada de militares y silencio, donde ni los pobladores saben si esperar una oportunidad o una desgracia. La incertidumbre persiste: no hay claridad sobre el verdadero financiamiento, ni sobre el futuro del proyecto. Solo queda el polvo que se levanta con cada vehículo, cubriendo de tierra el espejismo de un sueño construido con promesas millonarias, secretismo estatal y propaganda sobre otro proyecto faraónico.

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