Ortega entrega 500 buses chinos a transportistas, pero oculta costos, empresas intermediarias y banco que se lucra con el negocio

El régimen de Daniel Ortega realizó el viernes 8 de marzo un acto propagandístico en el que entregó 500 buses chinos a transportistas de distintos departamentos del país. Con esta nueva entrega, la flota de unidades adquiridas desde China ya sumaría alrededor de 2,000 buses. Sin embargo, el evento, lleno de alabanzas a Beijing, ocultó un punto clave: los buses no son un regalo de China, sino una compra que los transportistas deberán pagar.
La ceremonia, realizada en la Avenida Bolívar, rebautizada por la dictadura sandinista como «Avenida de Bolívar a Chávez», coincidió con el Día Internacional de la Mujer e incluyó la participación de mujeres transportistas. Ortega aprovechó la ocasión para exaltar su relación con el gobierno chino, en un intento por mostrar respaldo internacional en medio del aislamiento diplomático que enfrenta su régimen.
Propaganda y y secreto sobre el negocio de los buses chinos
Durante el acto, Ortega insistió en su narrativa de “cooperación solidaria” con China y calificó la entrega de buses como un beneficio directo para el pueblo nicaragüense.
«Hoy, que estamos entregando al pueblo nicaragüense 500 autobuses más, lo que viene a hacer ya un total de una flota de 2 mil unidades de buses, es decir, que el aporte de la República Popular China en el campo del transporte ha sido sostenido con una gran certeza, con un gran espíritu solidario», expresó Ortega.
China no regala, vende
A diferencia de lo que Ortega sugiere en sus discursos y que se ha atrevido a calificar de «regalo de Dios» el establecimiento de sus nexos con China, ese país asiático no regala estos autobuses a Nicaragua. La relación entre ambos países es puramente comercial, y Beijing vende los vehículos al igual que lo hace con cualquier otro comprador en el mundo.
Ortega evitó revelar el costo total de esta transacción y los términos de pago, dejando en la incertidumbre si los transportistas están adquiriendo los buses a precios justos o si el gobierno o algún intermediario ligado al oficialismo está lucrándose en el proceso.
Estas son algunas preguntas que la dictadura sandinista se calla con cada entrega de estas unidades de buses:
- ¿Cuánto cuesta cada bus? En entregas anteriores, algunas estimaciones indicaban precios de entre $40,000 y $60,000 por unidad, pero el gobierno no ha confirmado cifras oficiales.
- ¿Quién financia la compra? No se ha informado si los buses fueron adquiridos con fondos del Estado, con préstamos bancarios o mediante alguna empresa intermediaria.
- ¿Quién está detrás de la compra? No se ha explicado si existe una empresa nicaragüense que gestione la importación de estos buses, ni si esta entidad está vinculada al círculo de poder del oficialismo.
- ¿Cuánto deberán pagar los transportistas? Se desconoce el precio que los transportistas tendrán que pagar por cada unidad, si hay plazos o intereses involucrados.
Esta falta de transparencia deja abiertas muchas interrogantes sobre posibles irregularidades en la adquisición de estos vehículos y sobre el destino de los fondos con los que se están financiando.
Un acto de propaganda en medio del aislamiento internacional
La ceremonia fue utilizada por Ortega para enaltecer a China y reforzar su discurso antiestadounidense, en un intento por mostrar respaldo internacional en un contexto de sanciones y aislamiento.
«Le damos las gracias al pueblo, al gobierno chino, al presidente Xi Jinping, al Partido Comunista Chino; somos pueblos hermanos», exclamó Ortega, mientras arremetía contra “los imperialistas” que, según él, intentan frenar la influencia de China en América Latina.
Más allá de la retórica, la realidad es que la relación con China se basa en intereses comerciales y no en una supuesta solidaridad desinteresada. Mientras Ortega usa estas entregas como actos de propaganda, los transportistas tendrán que alistarse la cuota mensual para poder pagar esta deuda.
Vale recordar que durante el primer periodo presidencial de Ortega, allá por el año 2008, la dictadura compró buses a Rusia y México y para entregárselos a los transportistas, los obligaron a dar como «chatarra» sus viejas unidades amarillas, por las que no les pagaron absolutamente nada, y en poco tiempo, esos mismos buses fueron pintados de rosado y usado por el régimen como rótulos rodantes, los descapotaron y los empezaron a emplear como buses de diversión en espacios de turismo o para transportar a simpatizantes sandinistas en Managua.
Tampoco habla sobre el «amor pagado» a China
Ortega tampoco dice que para tener como aliado a China, ha tenido que entregarle el territorio a los inversionistas de ese país asiático. Lo ha hecho principalmente otorgando concesiones mineras a 4 empresas chinas, que totalizan cerca de 80 mil hectáreas de terreno por varios departamentos del país. El terreno concesionado a los chinos, supera por extensión territorial al departamento de Estelí con todos sus municipios, según un recuento que hicimos aquí en Artículo 66.
El dictador tampoco se refiere en sus discursos a qué ocurrió con unos préstamos que se suponía que habían contratado con empresas chinas, entre ellos el financiamiento por más de 400 millones de dólares para la construcción del aeropuerto Punta Huete, porque por un lado, los delegados de la dictadura aparecen firmando y celebrando el crédito, pero luego, y sin ninguna explicación, el ministro de Transporte e Infraestructura, Óscar Mojica, ofrece el mismo proyecto al embajador de Bielorrusia, concurrente desde Cuba, durante una visita reciente en Managua, lo que pone en duda de que al final China esté cargando con Ortega, como él pretende.

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