La guerra de Ortega y Murillo contra la Iglesia: 971 «hostilidades»

La guerra desatada por los dictadores Daniel Ortega y Rosario Murillo contra la Iglesia católica, intensificada desde 2018, ha devastado a la Conferencia Episcopal de Nicaragua (CEN), reduciendo su clero a la mitad. Además, se han documentado cerca de mil ataques directos, que incluyen profanaciones a templos, amenazas y agresiones a sacerdotes, así como el destierro y exilio de más de 160 religiosos.
Este viernes 20 de diciembre se presentó la sexta actualización del informe «Nicaragua: ¿Una Iglesia perseguida?», elaborado desde el exilio por la abogada Martha Patricia Molina. El documento detalla las agresiones contra la institución religiosa desde 2018, cuando el régimen Ortega-Murillo inició su ofensiva contra el clero católico, en represalia por su apoyo a los manifestantes que exigían el fin de la dictadura desde abril de ese año.
El informe subraya la sistemática persecución del régimen sandinista contra los sacerdotes, señalando que la CEN ha sido “diezmada”, según describe Molina. La CEN, máxima autoridad de la Iglesia en Nicaragua, está compuesta por los obispos de las nueve diócesis del país. Sin embargo, actualmente solo la mitad de ellos permanece en Nicaragua, ya que cuatro han sido desterrados u obligados al exilio.
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Entre los miembros de la CEN desterrados se encuentran:
• Monseñor Silvio José Báez Ortega, obispo auxiliar de la Arquidiócesis de Managua, quien abandonó el país el 23 de abril de 2019 tras ser informado de un plan del régimen para asesinarlo.
• Monseñor Rolando José Álvarez Lagos, obispo de la Diócesis de Matagalpa, condenado arbitrariamente a más de 26 años de cárcel, excarcelado y desterrado a Roma el 14 de enero de 2024.
• Monseñor Isidoro del Carmen Mora Ortega, obispo de la Diócesis de Siuna, secuestrado por la Policía sandinista en diciembre de 2023 y también desterrado a Roma el 14 de enero de 2024.
• Monseñor Carlos Enrique Herrera, actual presidente de la CEN y obispo de la Diócesis de Jinotega. Fue desterrado el 13 de noviembre de 2024 tras exigir al alcalde sandinista de Jinotega, Leónidas Centeno, respeto hacia las celebraciones litúrgicas.

En total, el régimen ha ordenado el destierro o prohibición de regreso al país de 156 miembros del clero católico nicaragüense, incluyendo obispos, sacerdotes, diáconos y seminaristas.
Ataques constantes contra la Iglesia católica
El informe de Molina indica que los ataques contra la Iglesia han sido incesantes. Además, destaca que el régimen ha cruzado constantemente nuevos límites de agresión. Según la abogada, “cuando se cree que el sandinismo ya pasó todos los límites, aparece una nueva agresión, lo que evidencia que la familia Ortega-Murillo solo perfecciona el daño hacia la institución religiosa”.
Entre 2018 y 2024, el régimen ha perpetrado 971 ataques documentados contra la Iglesia católica. El año más violento fue 2023, con 321 agresiones, aunque Molina señala que 2024 ha sido incluso peor, pues muchos religiosos no denunciaron los atropellos por miedo a represalias.
La Arquidiócesis de Managua fue la jurisdicción más afectada, con 301 incidentes registrados. En segundo lugar se documentaron 206 ataques dirigidos a la Iglesia como institución, seguidos de 186 agresiones en la Diócesis de Matagalpa, 79 en la Diócesis de Estelí, 73 en la Diócesis de Granada y 58 en la Diócesis de León.
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El informe también detalla que las fuerzas represivas y simpatizantes del régimen cometieron:
• 348 actos de represión contra religiosos.
• 244 ataques, asedios e impedimentos contra templos y edificios religiosos.
• 101 robos y profanaciones.
• 97 actos de represión contra laicos.
• 88 pintas y mensajes de odio.
• 74 cierres de organizaciones sin fines de lucro, medios de comunicación, proyectos y obras sociales.
• 19 confiscaciones de bienes.
El informe evidencia cómo el régimen Ortega-Murillo ha mantenido una política sistemática de represión contra la Iglesia católica en Nicaragua, marcando una de las etapas más oscuras en la historia de la institución en el país.

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