Dictadura secuestra al sacerdote Asdrúbal Zeledón, de Diócesis de Jinotega, y lo mantiene en condición de desaparición forzada

La dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo reanudó el secuestro de sacerdotes católicos con la captura arbitraria del presbítero de la Diócesis de Jinotega, Asdrúbal Zeledón, quien hasta el momento se encuentra en condición de desaparecido, pues nadie da razón de él.
La abogada e investigadora Martha Patricia Molina, que documenta la persecución perpetrada por la dictadura contra la religión en Nicaragua denunció, este jueves, 26 de septiembre, a través de sus redes sociales que, el sacerdote Zeledón fue secuestrado desde el miércoles, es decir, un día antes, por la Policía al servicio del régimen y hasta ahora se desconoce su paradero y los motivos de su captura.
«Policía sandinista secuestra a sacerdote Asdrúbal Zeledón, de la Diócesis de Jinotega. Se desconoce su paradero y no existe acusación formal en su contra», denuncia la investigadora desde el exilio, a través de su cuenta de X.
Supuesta investigación
Molina, consultada por Artículo 66, señaló que, según confirmación que recibió de varias fuentes ligadas a la Iglesia católica, incluyendo tres sacerdotes, al momento de la captura, la Policía sandinista dijo que el padre Zeledón estaba siendo requerido para una «una investigación», sin especificar el tema de la supuesta indagación que realizan.
Según la abogada, sus fuentes le han advertido que el secuestro del padre Zeledón podría estar relacionado con una denuncia pública y ante la Policía que hizo sobre un robo perpetrado el año pasado en el Santuario Nuestro Señor de Esquipulas, de Jinotega.
El robo al que se refieren recuerda la investigadora, ocurrió en junio de 2023. En ese momento, el padre Zeledón denunció, a través de la cuenta de Facebook del Santuario el sacrilegio.
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«En mi calidad de rector del Santuario Nuestro Señor de Esquipulas, hago de conocimiento a la feligresía de lo siguiente: el día de hoy (7 de junio de 2023) el sacristán me notificó que una persona había ingresado a la sacristía, se puede constatar daños de estructura, forcejeo de ventana y cerradura», dijo entonces el religioso.
La denuncia pública del sacerdote detalló que durante el asalto fue robado dinero, un piano marca Yamaha, entre otras cosas.
Es que ahora, cuando un sacerdote denuncia ante la Policía un robo a alguna parroquia, los policías les dicen a los religiosos que los principales sospechosos de dicho robo son los mismos sacerdotes denunciantes», señaló Molina y por ello, actualmente los párrocos no están denunciando los asaltos a los templos católicos.
Dictadura mantiene una guerra declarada contra el cristianismo
Los dictadores Ortega y Murillo mantienen una guerra declarada contra la religión, atacando a católicos y evangélicos. Los ataques con mayor saña han estado dirigidos principalmente contra las diócesis de Matagalpa y Estelí, que han estado a cargo del obispo Rolando Álvarez, uno de los jerarcas católicos que más ha criticado a la dictadura y a quien procesaron y condenaron a más de 26 años de cárcel, lo desnacionalizaron y finalmente excarcelaron y desterraron hacia El vaticano.
Según la más reciente actualización del informe «Nicaragua: ¿Una Iglesia perseguida?», elaborado por la investigadora Molina, la cacería que ha perpetrado la dictadura Ortega-Murillo contra la Iglesia de Nicaragua incluye un total de 870 agresiones contra la institución religiosa desde el 2018.
Asimismo, se ha documentado el exilio forzado, destierro y prohibición de entrada al país de 245 sacerdotes, monjas, seminaristas, diáconos y obispos, de los cuales 46 han sido encarcelados y luego desterrados.
Asimismo, la dictadura ha ordenado la ilegalización de centenares de Organización Sin Fines de Lucro (OSFL) ligadas a las iglesias católica y evangélica.

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