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Seis años de la brutal represión en Nicaragua, la Iglesia «Divina Misericordia» sigue como testigo de los crímenes de Ortega

Se cumplen seis años de uno de los episodios más crueles de la crisis sociopolítica en la historia de Nicaragua: el ataque a estudiantes atrincherados en la iglesia «La Divina Misericordia» un 13 de junio de 2018. Policías y paramilitares de Daniel Ortega dispararon con armas de alto calibre militar y durante 18 horas continuas … Continuar leyendo
Por Artículo 66 julio 13, 2024
imagen: X.com

Se cumplen seis años de uno de los episodios más crueles de la crisis sociopolítica en la historia de Nicaragua: el ataque a estudiantes atrincherados en la iglesia «La Divina Misericordia» un 13 de junio de 2018. Policías y paramilitares de Daniel Ortega dispararon con armas de alto calibre militar y durante 18 horas continuas contra los jóvenes, religiosos, periodistas y quienes se encontraban refugiados en el templo.

Organismos de Derechos Humanos conmemoran a través de las redes sociales este día. «El ataque contra los estudiantes en la Divina Misericordia es de los actos más crueles que esta dictadura genocida ha cometido, un ataque desmedido prueba de los crímenes de lesa humanidad que han perpetrado los Ortega Murillo», publicó la Alianza Universitaria Nicaragüense en X.

El daño material más notable es el causado al sagrario y a la imagen de Cristo en el templo, que tiene tres perforaciones de bala, una en el pecho y dos en su atuendo, del que parecen emanar destellos de luz. «La imagen del Cristo de la Divina Misericordia fue traída de Polonia, es una réplica de la original y va a quedar así, porque esos tres agujeros representan el sufrimiento del pueblo», dijo el vicario de la iglesia, Erick Alvarado.

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El ataque dejó agujeros en paredes, ventanales y en imágenes en la iglesia Divina Misericordia de Managua.

Estudiantes de la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua (UNAN) que se habían tomado la sede se refugiaron de la represión gubernamental dentro del templo.

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El ataque fue uno de los hechos más violentos tras el inicio de las protestas sociales iniciadas el 18 de abril contra una reforma al sistema de pensiones y que derivaron en una demanda para la salida del poder del presidente Daniel Ortega y su esposa y vicepresidenta, Rosario Murillo.

Víctimas del ataque armado a la iglesia Divina Misericordia, siguen demandando justicia
Víctimas del ataque armado a la iglesia Divina Misericordia, siguen demandando justicia

Alvarado afirmó que los daños en la iglesia no serán reparados para que queden siempre como testigos del ataque y narra los momentos de terror que pasaron junto a los estudiantes el día del ataque. La iglesia que funciona con normalidad actualmente ha sido un símbolo para los feligreses de la resistencia que presenta la unidad católica ante la dictadura.

Noche de terror

«Fue una noche de terror. A eso de las dos de la madrugada cortaron la energía, quedamos a oscuras y pasamos todos tendidos en el piso por miedo a las balas. Un par de balas entraron a la casa cural, muy cerca de donde estábamos», recordó Alvarado.

«Temí por mi vida, en un momento pensé que era mi último día». En esos momentos, el sacerdote mencionó que solo contemplaba la imagen de Cristo crucificado y rezaba con el rosario en sus manos.

«Jamás pensé que podían atacar un templo, la casa de Dios», recriminó Alvarado, quien logró salir del lugar tras 12 horas de asilo por gestiones del cardenal Leopoldo Brenes y organismos de derechos humanos.

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«Fueron dos meses que nos costaba dormir porque se escuchaban balas, detonaciones cada dos o tres horas, pero nunca imaginamos que iba a ser un ataque indiscriminado a la casa de Dios», insistió el religioso.

«Cuando vinimos a limpiar después de todo lo que pasó, fue horrible, impactante. Cuando entró había sangre en el piso, balas. Ver la capilla con las paredes toda rafagueada, fue duro», manifestó Isabela, una joven estudiante de una universidad privada que ayudó a limpiar el templo tras los daños causados.

«Es horrible solo pensar cómo pueden hacer eso en un templo, un lugar sagrado», manifestó la joven.

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