Skip to content
jue. 8 oct.
Destacadas

La implosión de la dictadura, en marcha: «Las termitas» que carcomen los pilares de régimen y lo que ocurrirá antes de 2026

El régimen totalitario que han impuesto en Nicaragua Daniel Ortega y Rosario Murillo, se cae a pedazos porque está en una profunda crisis que lo lleva irremediablemente a una «implosión» provocada por la acelerada pérdida de base social, la corrupción que carcome a la dictadura, y a ello se suman los constantes errores políticos que … Continuar leyendo
Por Artículo 66 junio 21, 2024
La dictadura Ortega-Murillo caerá por acciones nacidas dentro del régimen, y para ello hay que alentar la deserción de funcionarios.
La dictadura Ortega-Murillo caerá por acciones nacidas dentro del régimen, y para ello hay que alentar la deserción de funcionarios.

El régimen totalitario que han impuesto en Nicaragua Daniel Ortega y Rosario Murillo, se cae a pedazos porque está en una profunda crisis que lo lleva irremediablemente a una «implosión» provocada por la acelerada pérdida de base social, la corrupción que carcome a la dictadura, y a ello se suman los constantes errores políticos que comete el dictador y su falta de estrategia, lo que lo obligará a negociar antes de las elecciones de 2026, porque su política de «el poder o la muerte» se le está revirtiendo, sostiene en analista político Oscar René Varga.

En una entrevista ofrecida al programa En Contacto, conducido por el periodista Álvaro Navarro, de Artículo 66, el economista y sociólogo Vargas, desterrado por la dictadura en febrero de 2023, luego de permanecer encarcelado por razones políticas, sostiene que la dictadura Ortega-Murillo está sumida en un proceso de implosión irreversible y que su caída será más rápida que la de la dictadura de Anastasio Somoza en 1979.

El sociólogo sostiene la teoría de la implosión desde inicios de la crisis política de 2018, argumentando que el régimen de Ortega, en su afán de consolidar su poder, empezó a implementar una estrategia de «el poder o la muerte» para sostenerse, desatando una ola represiva que incluyó más de 350 asesinatos, según datos de la Organización de Estados Americanos (OEA), cárcel, exilio, desnacionalizaciones, destierro, confiscaciones y una guerra sin cuartel contra la religión.

Imagen personalizada

Los pilares corroídos que facilitan la implosión

El sociólogo analiza que hay cuatro pilares sobre los que debería sostenerse el régimen pero que están siendo corroídos y al caer cualquier de ellos terminarán en lo que llama implosión.

El primer factor que expone a luz pública esa implosión es la «pérdida de base social» producto de la represión implementada que, lejos de fortalecer al régimen, lo debilita al grado de haber bajado del 38% de apoyo entre la población, que ha sido su techo histórico, al un 10 o 15%.

El segundo elemento importante en ese proceso que, según el sociólogo terminará por dar al traste con el régimen Ortega-Murillo, es el «debilitamiento institucional», empujado por la corrupción que corroe el sistema a todos los niveles, pero que también termina por por ir decapitando a funcionarios, inclusos a quienes parecían «intocables».

Una corrupción que los dictadores permitieron en su «anillo de poder» donde se dio un enriquecimiento acelerado al amparo de los cargos públicos «tanto a nivel central como a nivel departamental y municipal», sin embargo, la podredumbre se extendió a todos los niveles al punto de convertirse en «un elemento que debilita a la cúpula».

Vargas menciona directamente la barrida en el Poder Judicial, la «renuncia» de ministros fieles, o las desconfianzas dentro de los cuadros medios del Ejército de Nicaragua, que, según su interpretación, termina provocando «fisuras» en la estructura de cada institución y hace pensar a quienes quedan adentro que nadie está seguro y que si hoy actuaron contra esos «intocables», mañana pueden ir contra cualquiera. «Eso provoca que la gente quiera irse y no seguir siendo leal a algo que no le garantiza protección», dice. «Por todos lados el barco de la dictadura comienza a hacer agua y por lo tanto muestra la fragilidad», sostiene el economista.

Noticia relacionada: La caída de la dictadura Ortega-Murillo por un proceso de «implosión» es inevitable, sostiene Óscar René Vargas

El tercer pilar que está siendo carcomido por «las termitas», según el analista, es «el capital», que abarca «el capital bancario, capital comercial», principalmente el sandinista, que «se ha fortalecido a través de las concesiones, de la corrupción, del dinero del narcotráfico», advierte Vargas.

«Hay una duda, no hay inversión por parte del sistema financiero bancario en su propio desarrollo. Ya no digamos el capital industrial, de las pequeñas, medianas y microempresas, que representan el 93% en el país, y que algunas de ellas tuvieron que cerrar. Esto demuestra que no hay solidez en el desarrollo de este capital», señala el economista.

Obligarán a negocia al dictador 

Es precisamente en el «pilar del capital» donde Vargas señala uno de los elementos más importantes de su análisis, en cuanto a que serían los empresarios sandinistas, encabezados por Humberto Ortega, el hermano del dictador, los que obligarían a Daniel Ortega a negociar antes de las elecciones de 2026.

«Hay un sector de ese capital (sandinista) que considera que es necesario negociar lo más pronto posible, para preservar la acumulación de riqueza que ha obtenido y para mí el representante político de esa tendencia del orteguismo es Humberto», sostiene Vargas.

Para el analista, la presión hacia buscar un entendimiento para superar la crisis del país, estaría dada porque los empresarios sandinistas necesitan mantener sus millones y eso indica que Ortega ya no tiene un control tan sólido sobre ese sector. 

A los empresarios sandinistas los carcome la duda, sobre todo por la inseguridad jurídica, y por eso no pueden invertir, porque tienen miedo a que el dictador arremeta contra ellos por cualquier razón.

Noticia relacionada: Nicaragua se ubica como uno de los países más corruptos de América Latina

Y el cuarto pilar por derrumbarse es el del Ejército y la Policía, las instituciones armadas que han sido garantes del sostenimiento por la fuerza de la dictadura.

«Hay un descontento y una descomposición social», afirma el analista, sobre todo porque quienes están viviendo las mieles de la dictadura en esas instituciones son los altos jefes pero los oficiales subalternos y de baja graduación están pasando las mismas dificultades económicas de todos los nicaragüenses.

En ese sentido, Vargas señala que Ortega se ha sostenido por el poder de las armas sin embargo, en la actualidad ya no cuenta con la estructura paramilitar que organizó a raíz de las protestas de 2018, la que fue desmontada y algunos de sus principales jefes ya no existen.

Además, considera que dentro del Ejército podría haber descontento pues los oficiales están pasando dificultades, con bajos salarios.

«Un teniente primero del Ejército gana 15,000 córdobas y esa familia vive en pobreza, desde el punto de vista de la pobreza laboral, que su trabajo no le permite ganar el costo de una canasta básica y entonces es lo que está pasando en el Ejército es que la descomposición social se traduce en la descomposición del Ejército. Tan es así que no sabemos las consecuencias que pudo haber tenido las declaraciones de (general en retiro) Humberto Ortega», advierte el sociólogo.

Noticia relacionada: Asamblea Nacional elimina presupuesto constitucional del 4% del Poder Judicial

En el caso de la Policía, recordó que la dictadura tuvo que reformar la Ley de esa institución para amenazar a los policías de que el que se retire de la institución será visto como traidor. «hay policía que están entrando a Costa Rica pidiendo asilo», destacó.

En conclusión, el sociólogo Vargas cree que, por la ruta represiva, de corrupción, de fragmentación de las instituciones, la desconfianza del capital, incluyendo el sandinista y la descomposición social incluyendo al Ejército y la Policía, no va a llegar ileso al 2026 y va a tener que negociar.

Por ello, el analista recomienda a la oposición desarrollar una estrategia que implemente tácticas que contribuyan a acelerar el proceso de implosión que sufre la dictadura.

Entre ellas, destaca principalmente la unidad de todas las fuerzas opositoras. Además, desarrollar trabajos de concientización entre las masas sandinistas, del Ejército y de la Policía para que entiendan que la caída de la dictadura Ortega-Murillo representará un alivio para ellos también y mayores oportunidades para mejorar sus condiciones de vida.

ARTÍCULO 66 es un medio de comunicación nicaragüense que trabaja desde el exilio debido a la persecución del Estado contra la prensa independiente. Algunas de nuestras informaciones no revelan la identidad de nuestras fuentes ni están firmadas por nuestros periodistas por razones de seguridad.

Comentarios

Deja tu comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *