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Ortega declara a Hugo Chávez un «santo» y lo compara con Jesucristo: «Chávez está resucitado, vive en nosotros»

Durante un acto conmemorativo por el 71 aniversario del natalicio de Hugo Chávez Frías, realizado este 28 de julio en el centro de convenciones Olof Palme de Managua, el dictador nicaragüense Daniel Ortega elevó su discurso a niveles de devoción casi religiosa y proclamó al expresidente venezolano como un «santo», afirmando incluso que, al igual … Continuar leyendo
Por Artículo 66 julio 28, 2025
Ortega declara a Hugo Chávez un «santo» y lo compara con Jesucristo: «Chávez está resucitado, vive en nosotros»
Ortega declara a Hugo Chávez un «santo» y lo compara con Jesucristo: «Chávez está resucitado, vive en nosotros»

Durante un acto conmemorativo por el 71 aniversario del natalicio de Hugo Chávez Frías, realizado este 28 de julio en el centro de convenciones Olof Palme de Managua, el dictador nicaragüense Daniel Ortega elevó su discurso a niveles de devoción casi religiosa y proclamó al expresidente venezolano como un «santo», afirmando incluso que, al igual que Jesucristo, «Chávez resucitó» y «está vivo».

«Yo diría que ese 28 de julio nació un santo en Venezuela», expresó Ortega, mientras exaltaba la figura del líder bolivariano como un hombre de fe. «No en balde él invocaba a Cristo. No en balde tenía fe en Cristo. Cristo, el más grande héroe que ha tenido la humanidad», dijo el mandatario, en un intento por equiparar la figura política de Chávez con la divinidad cristiana.

En un momento cargado de simbolismo, Ortega aseguró que la «santidad» de Chávez trasciende su muerte física y lo convierte en un ente espiritual que acompaña las luchas actuales del chavismo y de los pueblos «antiimperialistas» de América Latina. «Este 28 de julio, fecha en que nació, nació un santo. Hugo Rafael Chávez Frías es un santo. Nació como santo. Se comportó como un santo, con un corazón inmenso», afirmó Ortega, llegando al delirio.

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«Chávez está resucitado»

La exaltación de Ortega alcanzó su clímax al comparar directamente al fallecido Chávez con Jesucristo: «¡La santidad del comandante Hugo Chávez ha estado acompañando todas estas batallas! ¡No los deja solos! Chávez es de los que, como Cristo, después de ser crucificado, a los pocos días resucitó. Y Chávez está vivo, está resucitado, está en todos nosotros, está en todos nuestros pueblos», declaró.

Con estas palabras, Ortega deja claro una vez más su afán de convertir figuras políticas afines en íconos mesiánicos, fusionando ideología, culto a la personalidad y elementos religiosos para cimentar lealtades. Ortega presentó a Chávez como un guía espiritual, dotado de una «gran visión» y de una capacidad profética para designar a Nicolás Maduro como su sucesor. «Él tenía el instinto de descubrir dónde está lo bueno, dónde está lo malo (…) No se equivocó», sostuvo.

Maduro es denunciado por la oposición venezolana, por defensores de derechos humanos y por la comunidad internacional como un tirano, casi igual de criminal que el mismo Ortega. Ambos dictadores se han empecinados en mantenerse en el poder en sus respectivos países, a costa de sangre, muerte y terror.

Su viejo discurso «antigringo», aunque por debajo se entiende con el «yanqui»

El discurso también estuvo impregnado de ataques al gobierno de Estados Unidos, a quienes llamó nuevamente «ladrones» y «fascistas», y aseguró que «las tierras de los Estados Unidos no les pertenecen» porque fueron usurpadas a los pueblos indígenas. Ortega reiteró su tesis de que el pueblo estadounidense se rebelará eventualmente contra lo que calificó como un régimen usurpador.

Pero fue la canonización simbólica de Hugo Chávez lo que marcó el tono más extravagante de la noche. Ortega construyó un relato místico en el que el exmandatario venezolano aparece como una figura de pureza moral, abnegación y entrega heroica, incluso en los últimos días de su vida. «Las conversaciones que teníamos, no había nada de maldad, no había nada de hacerle daño al otro. Lo que quería era que nos uniéramos y que Venezuela ayudara a los países más empobrecidos», dijo Ortega.

También destacó las políticas sociales de Chávez, como la construcción de viviendas y el apoyo financiero a Nicaragua, mencionando que el líder venezolano «llevó beneficios a muchas naciones», y aseguró que el gobierno de Nicolás Maduro ha continuado ese legado.

Las expresiones de Ortega se suman a una serie de actos en los que el régimen nicaragüense ha ido transformando la imagen de Hugo Chávez en un símbolo cuasi religioso. En años anteriores, el propio Ortega ha llamado a Chávez «inmortal», y ha participado en misas y actividades donde se le rinde tributo con estatuas, cánticos y liturgias políticas. Este 28 de julio, esa tendencia alcanzó un nuevo punto con la proclamación explícita de su «santidad».

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