Skip to content
vie. 2 oct.
Destacadas

Julio César Avilés jura lealtad total a la dictadura y a la «constitución conyugal» en su re-toma como jefe del Ejército

El general Julio César Avilés Castillo asumió este miércoles su cuarto período consecutivo como jefe del Ejército de Nicaragua, en una ceremonia que se convirtió en una nueva muestra de lealtad absoluta a la dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo. En su discurso de juramentación, Avilés dejó claro que la institución castrense seguirá subordinada … Continuar leyendo
Por Álvaro Navarro febrero 21, 2025
Julio César Avilés jura lealtad total a la dictadura y a la «constitución conyugal» en su re-toma como jefe del Ejército
Julio César Avilés jura lealtad total a la dictadura y a la «constitución conyugal» en su re-toma como jefe del Ejército

El general Julio César Avilés Castillo asumió este miércoles su cuarto período consecutivo como jefe del Ejército de Nicaragua, en una ceremonia que se convirtió en una nueva muestra de lealtad absoluta a la dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo. En su discurso de juramentación, Avilés dejó claro que la institución castrense seguirá subordinada a los designios del régimen, respaldando una Constitución hecha a la medida del dictador y que viola todos los principios de una democracia moderna.

Desde 2010, Avilés ha dirigido el Ejército bajo la protección de Ortega, quien lo ha ratificado una y otra vez en el cargo a pesar de las señaladas violaciones a la independencia institucional y su papel cómplice en la represión. Ahora, al asumir un nuevo mandato, lo hace bajo el amparo de la reciente reforma constitucional, aprobada en noviembre de 2024 y enero de 2025, y publicada en La Gaceta hace unos días, que blinda aún más el poder del binomio Ortega-Murillo.

Una Constitución al servicio de la dictadura

En su discurso, Avilés destacó que el Ejército de Nicaragua está bajo el mando de la «Presidencia» de la República, reafirmando que su lealtad no es con la nación ni con la democracia, sino con el régimen que lo mantiene en el poder.

Imagen personalizada

«Todos estaremos siempre leales, firmes y cohesionados defendiendo las conquistas y derechos alcanzados por nuestro pueblo expresados en nuestra Constitución. Constitución que establece que el Ejército de Nicaragua está bajo el mando de la Presidencia de la República como jefatura suprema. Constitución que nos rige y con honor y lealtad vamos firmemente a proteger, respetar y cumplir meridianamente lo que en ella está establecido», afirmó a gritos un eufórico Avilés.

Estas palabras confirman que el Ejército sigue siendo una herramienta de control político al servicio del régimen sandinista, alineándose con una reforma constitucional que elimina cualquier vestigio de separación de poderes y perpetúa la dictadura en el país.

La nueva Constitución, impuesta por la Asamblea Nacional de mayoría orteguista, aumentó el período presidencial de cinco a seis años, creó la figura de copresidencia para Rosario Murillo, otorgó más facultades al Ejecutivo sobre el Ejército y la Policía, y permitió que el presidente nombre vicepresidentes sin necesidad de elecciones populares.

Un Ejército subordinado al régimen

Durante su discurso, Avilés también hizo referencias al pasado sandinista y a la lucha armada, justificando su lealtad incondicional con el argumento de la «soberanía» y la «autodeterminación», términos que el régimen utiliza para encubrir su sistema represivo y antidemocrático.

«Que honraremos y seremos consecuentes con los que lucharon y cayeron combatiendo para derrotar al somocismo y a la agresión imperialista que nos impusieron al triunfo de la revolución… Vamos a trabajar para fortalecer las capacidades institucionales para cumplir fielmente nuestra misión principal de defender la paz, la soberanía, la independencia, la autodeterminación y la integridad territorial», dijo.

Sin embargo, la realidad es que el Ejército de Nicaragua ha sido señalado por su complicidad en la represión, el encubrimiento de crímenes de lesa humanidad y el silencio ante la persecución de opositores, periodistas y defensores de derechos humanos.

Con este cuarto período de Avilés, el régimen orteguista asegura el control total sobre la institución militar, consolidando un modelo de poder absoluto donde el Ejército, la Policía, la Corte Suprema de Justicia y la Asamblea Nacional responden únicamente a los intereses del binomio Ortega-Murillo.

Una sumisión lisonjera

Como parte de su discurso de juramentación, Avilés no solo reafirmó su obediencia incondicional a Ortega y Murillo, sino que se deshizo en agradecimientos que evidenciaron su total plegamiento al régimen. Con un tono servil y un afán de congraciarse con la pareja dictatorial, el jefe militar expresó su gratitud hacia Ortega y Murillo, a quien se refirió como «Comandante», y a Murillo, a quien llamó «Copresidenta», un título impuesto por la nueva Constitución que la ubica al mismo nivel del dictador, sin pasar por una Asamblea Nacional Constituyente como debería ser.

«Nuestro agradecimiento a la Presidencia de la República, jefatura suprema del Ejército de Nicaragua, por su sostenido respaldo para fortalecer nuestras capacidades institucionales en beneficio de todos los nicaragüenses. Gracias Comandante Daniel, Copresidente. Con la firme determinación de todos para continuar aportando en la construcción de la Nicaragua libre, digna, justa y próspera que todos merecemos. Muchas gracias, Comandante. Gracias también a usted, compañera Rosario Murillo, Copresidenta, por todo el apoyo y el respaldo que nos brinda. Muchas gracias, compañera».

Este excesivo agradecimiento, acompañado de un tono de reverencia desmedida, confirma que Avilés es un funcionario más dentro del engranaje de poder de la dictadura, dispuesto a seguir las órdenes del régimen sin cuestionamientos.

Sin fisuras dentro del aparato represivo

Lejos de ser una institución neutral y profesional, el Ejército ha demostrado su lealtad al dictador con cada acción y cada silencio. Mientras Ortega cierra espacios democráticos, encarcela a opositores, cancela ONG y persigue a la Iglesia católica, los militares mantienen su respaldo al régimen sin cuestionamientos.

El mensaje de Avilés es claro: en Nicaragua, las fuerzas armadas no están al servicio de la nación, sino de la dictadura. Y con este nuevo período, el general garantiza que el Ejército seguirá siendo un pilar fundamental en el sostenimiento del poder absoluto de Ortega y Murillo.

ARTÍCULO 66 es un medio de comunicación nicaragüense que trabaja desde el exilio debido a la persecución del Estado contra la prensa independiente. Algunas de nuestras informaciones no revelan la identidad de nuestras fuentes ni están firmadas por nuestros periodistas por razones de seguridad.

Comentarios

Deja tu comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *