Obispo Rolando Álvarez: En la cárcel «me sostuvo la oración»

Tras su destierro la madrugada del 14 de enero de 2024, monseñor Rolando Álvarez, obispo de la Diócesis de Matagalpa y administrador apostólico de la Diócesis de Estelí, habló sobre su encarcelamiento arbitrario por más de un año, su estancia en Roma y su trabajo pastoral fuera de Nicaragua. Las declaraciones las brindó al canal católico EWTN, en una entrevista televisada en la que aseguró que sus días en prisión fueron una «prueba de fe»
El jerarca confesó que este tiempo en Roma ha sido «un año de recuperación ciertamente de mi salud integral, pero en el que he venido también consiguiendo la paz interior que tanto necesitaba. Yo no me siento exiliado, sino liberado y en la diáspora. En la diáspora siempre crece la fe y se fortalece la esperanza».
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Recordó que la madrugada del 14 de enero, cuando él junto a 18 religiosos más fueron trasladados al Aeropuerto Internacional Augusto C. Sandino, se sintió lleno de fe. «Salí de la cárcel y me iban llevando al aeropuerto en las gestiones que la Santa Sede, la Secretaría de Estado en el nombre del Santo Padre hizo ante el gobierno. Por supuesto, lo que sentí fue alegría, pero sobre todo fue una experiencia de fe porque en ese momento recité y profesé el credo, que es por lo cual sufrí esa experiencia, por mi fe», aseguró.
Confiaba en su liberación
En la conversación con la periodista Paola Arriaza, corresponsal de EWTN Noticias, el obispo insistió en que pese a su encarcelamiento jamás dudó que recobraría su libertad.
«Yo siempre pensé y creí en mi libertad, siempre creí en mi liberación. ¿Cuándo? No lo sé, no lo sabía. No lo sabía, pero siempre esperé salir libre e insisto en que lo que me sostuvo fue la oración. El poder estar dándote esta entrevista en esta bella pontificia comisión de América Latina solamente se puede explicar como una acción sobrenatural de Dios», celebró.


Salud deteriorada
El obispo Álvarez, la figura pública de Nicaragua con mayor opinión favorable, recordó que en la cárcel su salud se vio deteriorada. En términos de cuantificación expuso que llegó en menos cero, pero que este último año, ya en libertad, ha logrado recuperarse poco a poco.
«Menos cero en todas mis capacidades psicológicas, psiquiátricas emocionales, afectivas, sentimentales, morales, espirituales, físicas, somáticas, menos cero. Ahora un año después puedo decir que estoy en un 90% de recuperado», indicó.
Mensaje de fe
Además, aprovechó para insistirle a los creyentes en que se aferren a su fe. «La gente que he dejado atrás, ¿cómo cree que la iglesia en Nicaragua vive la situación actual? Yo siempre manejo en mi bolsillo la carta pastoral que el Santo Padre (Francisco) nos dirigió a los nicaragüenses el 2 de abril del año pasado. Y en esa carta pastoral el papa nos exhorta con un lenguaje muy doméstico y muy nuestro a creer y confiar en la providencia divina aún en aquellos momentos en los que inteligiblemente no se puede entender lo que está sucediendo».
Agregó que «aún en los momentos en que la esperanza se vuelve oscuridad, tenemos que creer firmemente que Dios va actuando en la historia del ser humano y en la historia de los pueblos. Y yo estoy convencido de eso y por eso soy un hombre de esperanza y creo que mi gente, mi pueblo es un pueblo de esperanza».
Agradeció el poder estar en Roma y seguir su labor pastoral. «Estoy muy contento en Roma porque siempre que estuve detenido, pensé que a la hora de la liberación, después de Nicaragua, la mejor ciudad en la que podía vivir es la eterna, precisamente porque estoy cerca de Pedro y eso renueva mi fe», puntualizó.
Terminó su primera aparición en una entrevista televisada afirmando que él seguirá siendo obispo de Matagalpa hasta que Dios quiera. «Decirle (a mi pueblo) que les amo. Amo mucho a mi gente, amo a mi pueblo y decirle que soy un obispo para la Iglesia universal», finalizó.
El religioso, reconocido por su defensa de los derechos humanos y de la libertad religiosa, fue condenado por el régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo a 26 años y cuatro meses de prisión bajo cargos fabricados de traición a la patria y ciberdelitos. Desde el nueve de febrero de 2023, fue trasladado a prisión por negarse al destierro aunque fue desde el 19 de agosto de 2022 que el Estado lo tomó como reo de conciencia.

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