Arturo McFields: «Ortega echa dos pasos atrás y busca la misericordia de Lula para entrar a los BRICS»

Luego del veto del presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Saliva, que impidió la entrada del régimen sandinista a los BRICS, tras los insultos de Daniel Ortega al mandatario del país suramericano, el dictador nicaragüense, conocido por su altanería y arrogancia, «ha echado dos pasos atrás» y con muestra de cobardía ahora busca que Lula le perdone las ofensas y le permita entrar al grupo de economías emergentes, según un análisis del exembajador de Nicaragua ante la Organización de Estados Americanos (OEA) Arturo McFields.
El exembajador nicaragüense, consultado por Artículo 66, analiza que, tras el «portazo diplomático» que recibió la dictadura Ortega-Murillo en los BRICS, donde «no solamente fue humillada, sino también fue rechazada, vetada», ahora el tirano de El Carmen trata de recomponer su situación ante sus socios China y Rusia, que no le prestaron atención en la cumbre y ante su antiguo amigo de Brasilia para que lo perdone.
Dictador pasa de bravucón a sumiso
La dictadura Ortega-Murillo ha mostrado su desesperación por entrar a los BRICS, liderado por Brasil, Rusia y China; con el objetivo de acceder a los recursos financieros del Nuevo Banco de Desarrollo (NBD, el banco de los BRICS), dado que las potencias occidentales han restringido el acceso del régimen de Managua a fondos de los organismos multilaterales, y EE. UU. ordenó vetar toda solicitud de los dictadores nicaragüenses.
Sin embargo, roces directos entre Ortega y Lula, dos antiguos amigos y socios ideológicos, provocados por la negativa del dictador nicaragüenses a una mediación por la liberación de la cárcel del obispo Rolando Álvarez y otros religiosos, provocaron la ruptura de relaciones diplomáticas, anunciadas primero por Ortega que no midió las consecuencias e incluso se lanzó en ofensas contra el mandatario brasileño, cuya influencia en los BRICS es muy alta.
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Durante la Cumbre de jefes de Estado de la Alternativa Bolivariana para la Américas (Alba), una alianza ya infuncional dada la profunda crisis económica de Venezuela, celebrada de manera virtual, Ortega se soltó en insultos contra el mandatario Lula a quien llamó «arrastrado» y «servil de los yanquis», y en el mismo discurso dio por terminadas las relaciones diplomáticas con Brasilia. Ortega hasta se jactó de no necesitar esas relaciones.
Tras llamar cobarde al jefe de Estado brasileño, Ortega le dijo: «Te estás arrastrando también, Lula, te estás arrastrando. Y no me digas que tus gestiones fueron extraordinarias… Recordá tus alborotos, los escándalos, los Lava Jatos, acordate bien de todo eso… acordate Lula. Te podría mencionar una docena de cosas más». El dictador sandinista repitió en varias ocasiones que el izquierdista y líder del Partido de los Trabajadores quiere ser el «representante de los yanquis en América Latina».
Ortega, «cobarde busca misericordia» de Lula
Para el diplomático McFields, la delegación de Ortega, enviada a la Cumbre BRICS, aún sabiendo que estaban vetados por Brasil, no logró tener encuentros de alto nivel, como sí fue el caso de Venezuela, que, aunque también ya estaba vetada, al menos el dictador Nicolás Maduro «logró hacer diplomacia mediática tomándose fotos con los principales actores de la reunión».
En cambio, según señala McFields, la delegación de la dictadura lo que logró fue «una diplomacia vergonzosa yendo a un evento de alto nivel (solamente) a comer bocadillos».
Luego de ese estrepitoso fracaso, la dictadura ha asumido una posición cobarde y sumisa, implorando perdón con su actitud ante Brasil.
«El dictador Daniel Ortega, luego de la cumbre de los BRICS se echa dos pasos para atrás y empieza a tratar de desmontar los insultos hacia Lula y tratar de restablecer la relación diplomática con Brasil», señala el exembajador ante la OEA.
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McFields sostiene que ahora Ortega está enfocado en restablecer las relaciones diplomáticas con Brasil y para ver si eso le permite «en algún momento entrar en la lista de potenciales candidatos a socios de los BRICS».
«No me sorprendería que muy pronto se renueven las relaciones (diplomáticas con Brasil) en este afán de entrar a los BRICS», advierte el exembajador, que renunció y denunció a la dictadura en plena sesión de la OEA, en marzo de 2022, luego de lo cual el régimen lo despojó de su nacionalidad.
Dictadores están seditas con Lula
Para mostrar la cobardía y sumisión en la que están postrados ahora los dictadores de Nicaragua, McFields resaltó que, mientras Venezuela, después de ser rechazada en los BRICS por el veto de Brasil, sacó un «fuerte comunicado» en el que critican a Lula, lo llaman injerencista, lo califican de agresor; la dictadura de Managua regresó, «como decimos los nicaragüenses, sedita, de esa cumbre, en busca de una reconciliación con Brasil».
«En otras palabras, el régimen (Ortega-Murillo) después de la Cumbre BRICS enmudeció y en lugar de criticar a Lula por el veto, regresaron hablando maravillas, hubo un cambio sustancial y un cambio en el que (la delegación de) Ortega regresó callada, quieta. Regresaron con un cambio de 180 grados, ahora solo dicen que los BRICS son maravillosos y todo va viento en popa, pero ya no más (dice que) Lula es arrastrado», señaló MacFields, un diplomático que conoce muy bien el comportamiento y manejo de política exterior de la dictadura.
Asimismo, McFields advirtió que, según las primeras reacciones de la dictadura, tras la humillación propinada por Lula en los BRICS, probablemente no habrá más los adjetivos de «Lula malvado, ya no más Lula injerencista, y ni una palabra sobre Lula, entonces es ahí donde vemos que Ortega está redireccionando su política diplomática para alcanzar misericordia del presidente brasileño».

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