Incineran los 694 kilos de cocaína que Policía del régimen encontró en Carazo

La Policía Nacional de Nicaragua, al servicio del régimen, incineró los 694 kilos de cocaína que localizaron dentro de una camioneta abandonada en una comarca del municipio de San Rafael del Sur, después de que sus ocupantes evadieran horas antes un retén policial en Diriamba, Carazo, el pasado viernes 21 de agosto.
Esta quema se produjo apenas dos días después de la incautación, con lo que las pruebas contra los posibles implicados ha quedado destruida.
Sin embargo, la jueza a cargo del procedimiento,a Karen Chavarría Morales, explicó que cuando no existen acusados, sólo se levanta el acta y se archiva la diligencia.
Aclaró que si posteriormente surge una vinculación con el caso, tanto la Policía Nacional como la Fiscalía la pueden incorporar al proceso como un medio de prueba.
La misma institución policial al anunciar la incautación de la cocaína dijo que la droga había ingresado a Nicaragua por vía marítima desde Costa Rica y que posteriormente sería trasladada hasta Somotillo, Chinandega, en la zona fronteriza con Honduras.
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Hermano de diputado está implicado en el caso
Según la Policía, cuatro hombres estarían implicados tras este cargamento, pero desde el decomiso ninguno ha sido capturado. Entre ellos está Sixto René Valladares Canales, hermano del diputado sandinista por Chinandega y conocido locutor de radio, Tommy Saúl Valladares Canales, según conoció Artículo 66.
Los hombres evadieron un retén policial, siempre según la versión oficial, en horas de la madrugada del viernes. Posteriormente, abandonaron la camioneta, una Toyota Land Cruiser Prado, donde encontraron 578 paquetes contentivos de los casi 700 kilos del alcaloide.
Policía dijo que la coocaína entró por Costa Rica
También informaron que la droga llegó por vía marítima desde Costa Rica. Hasta identificaron a las personas que la habrían descargado a tierra: Ervin Parrales Acosta, de 35 años, y Edgar Antonio Mojica Parrales, de 46 años. El primero era el capitán de la embarcación que transportó el cargamento.
El alijo entró al país por las costas de La Boquita, municipio de Diriamba, Carazo.
Sin embargo, la Policía no dijo cómo concluyó que la cocaína procedía de Costa Rica, el recorrido hecho por mar y tierra ni mucho menos el destino final, aunque sostuvieron que sería entregada con destino a Honduras.
Los otros implicados son Edwin Javier Ocón Ugarte, de 36 años; Ervin Parrales Acosta, de 35 años; y Edgar Antonio Mojica Parrales de 46 años. El primero habría alquilado la camioneta a su propietaria, Flor de María Lanuza Castro, quien no está bajo investigación.
De este grupo, la policía explicó que Ocón Ugarte tiene antecedentes por tenencia ilegal de armas de fuego, violación de domicilio y amenazas, mientras que Parrales Acosta por tráfico de drogas. El hermano del diputado, Sixto René Valladares Canales, era el intermediario para el pago del alquiler de la camioneta rentada.
Las investigaciones mencionan que Parrales Acosta y Mojica Parrales fueron los encargados de trasladar la droga desde Costa Rica hasta Nicaragua.
Aunque la jueza explicó que hay medios de prueba, pese al decomiso de la cocaína, resulta curioso que sin personas detenidas se proceda a incinerar la cocaína que sería la forma de vincular a los investigados con un alijo de esa magnitud.
En Nicaragua, es común que la Policía anuncie incautaciones de cocaína o marihuana que queda abandonada en terrenos baldíos o zonas retiradas, pero muy pocas veces hay personas detenidas por estos alijos.
El régimen pregona de su programa «Muro de contención» contra el crimen organizado, pero los resultados son escasos.
Una investigación realizada por Artículo 66 y Expediente Público documentó que entre 2017 y junio de 2020 la Policía Nacional reportó decomisos por más de 38 millones de dólares vinculados al narcotráfico. En numerosos casos, las autoridades afirmaron que el dinero había sido abandonado por los supuestos responsables o encontraron los cargamentos sin identificar a los propietarios ni desarticular las estructuras criminales detrás de esos recursos.

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