«Si es delito rezar en Nicaragua, que tengan la valentía de decirlo claramente», desafía Israel González tras detención del obispo Abelardo Mata

El periodista especializado en temas religiosos, Israel González Espinoza, aseguró que el arresto del obispo emérito de Estelí, Juan Abelardo Mata, el pasado 29 de junio, no es más que el intento del régimen por reducir a su mínima expresión la actividad de la Iglesia católica en Nicaragua.
«Tenemos un régimen que intenta asfixiar la presencia pública de la Iglesia y en segundo lugar tenemos una represión casi total a la libertad de expresión en el país», dijo González Espinoza sobre la reciente detención del prelado, quien sufrió un interrogatorio en la Dirección de Auxilio Judicial de Managua este lunes, después de que un día antes en una misa dentro de una parroquia pidiera por el obispo Rolando Álvarez, por la Iglesia de Nicaragua y el administrador apostólico de Estelí, quien tiene seminario por cárcel en esa región.
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El comunicador fue enfático al preguntarle a la dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo si serían capaces de responder públicamente si es un delito rezar en público por obispos, sacerdotes, religiosas y religiosos en el exilio.
«Cualquier persona que se atreva a orar, ya ni siquiera a denunciar proféticamente lo que está pasando, a orar por personas que están fuera del país en un contexto determinado, hacer una oración por esas personas ¿Ya es delito en Nicaragua? ¿Es delito rezar en Nicaragua por los obispos, las religiosas, religiosos y sacerdotes exiliados? Si es así deberían decirlo claramente, tener la valentía de perseguir a la Iglesia, declarar que la Iglesia es un enemigo», cuestionó.
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González Espinoza afirmó que esto revela también la doble moral o ambigüedad de un régimen que pregona a diario ser cristiano pero persigue a la Iglesia, ya no con arrestos arbitrarios o expulsiones como en el pasado reciente, sino con otros mecanismos de vigilancia dentro de las parroquias que ha provocado que los feligreses, por miedo, dejen de ir a los templos.
«Lo más grave es la presencia de elementos del régimen dentro de las parroquias, yendo a las misas, escuchando lo que dice el cura, pendiente de si se sale un milímetro de lo que ellos piensan que debe ser una liturgia católica. El régimen no tiene ni idea de lo que es ser cristiano, pero con el afán de tener un control social absoluto, ellos intentan que los sacerdotes y obispos estén reducidos a la mínima expresión y la mínima exposición pública», añadió.
Obispo Mata es un referente moral
Aseguró también que los católicos en Nicaragua están conscientes de la persecución religiosa, por lo que tienen una tarea enorme al ser un tiempo de prueba, en el que deben seguir el mensaje del fallecido papa Francisco a los nicaragüenses, en no dejar que la dictadura les quiebre la conciencia.
González Espinoza recordó que el papel del obispo Mata fue siempre de denuncia profética, de una guía lúcida dentro de la Iglesia del país centroamericano, con planteamientos firmes ante el régimen, lo que lo puso en la mira desde el inicio del diálogo nacional en 2018 cuando le dijo a Ortega que la única forma de detener la rebelión cívica era democratizar al país.
«Esa claridad de voz, de denuncia profética es la que muchas veces los feligreses echan de menos en estos tiempos. Aún cuando su silencio y su presencia sigue siendo referencia moral para la Iglesia nicaragüense, representa un referente moral, en la fe, en la denuncia profética de las situaciones que se viven en Nicaragua», explicó del prelado.
Mata, después de que el papa aceptó su renuncia hace más de cinco años, había estado de bajo perfil. Pero dos o tres apariciones en los últimos días despertaron la ira del régimen. En una saludó a un médico indígena perseguido por el sandinismo, pero fue la misa en la parroquia La Cruz del Calvario de Estelí lo que enfureció a Ortega y Murillo, porque pidió por el obispo Rolando Álvarez, el sacerdote Fruto Valle, quien desde el destierro de Álvarez era el administrador apostólico de la diócesis de Estelí.

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