Llegan a Nicaragua las cenizas de matagalpino que se perdió hace cuatro años cruzando la frontera a EE. UU.

Las cenizas de Maynor Down, un hombre de 37 años que se había perdido el 27 de febrero de 2022 cruzando el río Bravo, llegaron durante la mañana del 29 de septiembre a Nicaragua.
El nicaragüense había partido desde su pueblo natal, en Río Blanco, Matagalpa hacia Estados Unidos, acompañado de amigos de la infancia; sin embargo, no pudo pasar el Río Bravo, que sirve de frontera entre México y EE. UU.

Lo último que supo su familia
El 27 de febrero de 2022, la familia recibió una llamada en la que Down informó que el grupo cruzaría el río durante esa noche. Desde entonces no volvieron a tener contacto con él.
Quienes acompañaban a Maynor en el trayecto, le dijeron a los familiares que pudo cruzar y se quedó en la orilla del río Bravo porque estaba cansado y no podía caminar, lo que les dio la esperanza de que se encontrara en Migración de EE. UU. (instancia que en ese momento dirigía Joe Biden), pues estas personas aseguraron que estaba vivo.

Fue hallado muerto
Maynor Down fue hallado muerto tres días después río arriba. Solo tenía puesto un calzoncillo, por lo que su cuerpo no contaba con documentos. Entonces fue llevado a la Morgue del condado de Webb, en Laredo, Texas, donde estuvo bajo el estado de no identificado.
El grupo Texas Nicaraguan Community explicó que esa morgue, que está a cargo de la doctora Stern no suele colaborar con ninguna ONG y solo permitía contacto con la Embajada de Nicaragua en Estados Unidos.
El calvario de la familia
El reporte de la desaparición de Maynor fue entregado en Coahuila, México; y en la Patrulla Fronteriza de Texas, pero no hubo señales de que estuviese con vida.
Esta situación llevó a su madre, Ángela Down y a su hermano, Javier, a viajar a Honduras para colaborar con muestras de ADN que ayudara a localizar al nicaragüense, esta vez en una búsqueda post morten, una decisión dura, pero necesaria, lo que permitió que se pudiera dar con el paradero del cuerpo de Maynor.
El procedimiento fue demorado, pues desde la recolección del ADN, el hallazgo, el cumplimiento de los requisitos para sacar los restos del cuerpo hasta el momento en el que la familia recibió las cenizas, pasaron cuatro años.

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