«No debemos acostumbrarnos a la falsa paz»: El mensaje de Silvio Báez contra las dictaduras

El obispo auxiliar de Managua, monseñor Silvio Báez, advirtió este domingo, 12 de abril, que los sistemas políticos impuestos mediante el terror «son enemigos de la paz». Durante su homilía en la parroquia Santa Agatha, en Miami, el religioso lanzó una crítica velada a la dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo en Nicaragua.
En la celebración del segundo domingo de Pascua, Báez centró su mensaje en la paz como un don que «no es solo un augurio», sino una realidad que, según dijo, «llega con la presencia de Jesús». Sin embargo, trasladó esa reflexión al contexto actual y advirtió sobre lo que calificó como una «falsa paz».
«No debemos acostumbrarnos a la falsa paz y a la engañosa normalidad que los dictadores quieren imponer con el miedo y con las armas solamente para conservar sus privilegios», expresó.
El religioso sostuvo que no puede considerarse paz a los contextos donde hay represión. «Los sistemas políticos que se imponen con terror sobre las personas, arrebatándoles su libertad, son enemigos de la paz; aunque hablen de paz, si reprimen, controlan, encarcelan y obligan al exilio, son enemigos de la paz», subrayó en referencia al régimen sandinista.
Báez, quien fue obligado a salir de Nicaragua en 2019, planteó que la paz verdadera «brota de la justicia, se vive en la libertad y da como fruto la reconciliación», en contraste con lo que describió como «la tranquilidad de los cementerios».
En su homilía, también hizo referencia al sufrimiento de los pueblos sometidos a la opresión y aseguró que las heridas sociales no desaparecerán sin memoria.
«Las heridas de nuestro pueblo… serán cicatrices históricas que nos recordarán el doloroso pasado de injusticia y opresión para no repetirlo», afirmó.
El obispo insistió en que la construcción de la paz requiere acciones concretas. Llamó a «derribar los muros que separan» y «renunciar al odio y a la violencia», al tiempo que invitó a convertirse en «constructores de la paz verdadera».
Su mensaje se da mientras la Iglesia católica nicaragüense está sometida repetidamente a restricciones, persecución y exilio de religiosos, en medio de la crisis sociopolítica que vive el país desde 2018.

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