Por esta razón las diócesis del norte de Nicaragua no celebraron misa crismal este jueves santo

Cuatro diócesis del norte de Nicaragua se quedaron sin la misa crismal del jueves santo. La persecución de la dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo, que primero encarceló y después expulsó a los obispos titulares de esas diócesis impidió que se celebrara este importante rito, uno de los tradicionales durante la Semana Santa.
La misa crismal reúne al obispo y todos los sacerdotes de cada diócesis, quienes se reúnen el Jueves Santo, al inicio del triduo pascual, para renovar sus promesas sacerdotales.
El portal católico de noticias ACI Prensa explica que esta eucaristía está «cargada de simbolismo» cuando los presbíteros renuevan sus compromisos ante el obispo, pero además porque en ella se bendicen los santos óleos, los aceites que se usan para los sacramentos del bautismo, confirmación, ordenación diaconal, presbiteral y episcopal yy la unción de los enfermos.
«Comúnmente se lleva a cabo en la mañana del Jueves Santo, día en que la Iglesia Católica celebra la institución de la Eucaristía, y es la antesala del Triduo Pascual que culminará en la vigilia del Sábado Santo», menciona el portal del canal de noticias EWTN.
Dónde sí hubo misa crismal
Algunas diócesis de Nicaragua, bajo estricta vigilancia policial de la dictadura, celebraron la misa crismal. Se trata de la Arquidiócesis de Managua, donde el cardenal Leopoldo Brenes, aseguró que «vivieron un momento hermoso» a medios en el lugar.
«Esta misa crismal marca nuestra vida porque el día que nos hicimos sacerdotes hicimos unas promesas y hoy las quisimos renovar para tener un nuevo impulso», señaló el prelado.

Fue una de las pocas a las que el régimen permitió las celebraciones desde el pasado domingo, día de la misa de Ramos, en la que se hizo una procesión en los espacios limitados por la Policía, en las afueras de la Catedral de Managua.
Brenes también agradeció el apoyo de la población hacia el trabajo de los sacerdotes en todo el país, por su labor pastoral y de acompañamiento a la ciudadanía.
Norte de Nicaragua sin importante ceremonia
Pero esta efusividad del cardenal contrasta con las diócesis del norte de Nicaragua. La ausencia de los obispos de Matagalpa, Estelí, Jinotega y Siuna, impidió que en ellas hubiese la misa crismal.
Monseñor Rolando Álvarez desterrado por Ortega y Murillo en 2024, después de mantenerlo en prisión desde el año 2022, no permitió a la feligresía católica ni a los cleros de Matalgapa y Estelí de esta importante ceremonia. Álvarez es el obispo titular de Matagalpa y el administrador apostólico de Estelí.
Después de que al obispo lo recluyeron en la cárcel La Modelo se negó a subirse a un avión cuando hubo los primeros destierros en 2023, pero un año después aceptó la decisión del Vaticano de viajar hacia Roma, donde se encuentra desde 2024.
Al obispo de Siuna, monseñor Isidoro Mora, lo apresaron en diciembre de 2023. Un mes después, en enero de 2024, lo expulsaron del país junto a Álvarez con destino a Italia. Esa porción católica de la Región Autónoma de la Costa Caribe Norte privó a los fieles de la misa crismal.
Lo mismo ocurrió en Jinotega. El obispo Carlos Herrera, quien además preside la Conferencia Episcopal de Nicaraga, fue expulsado en noviembre de 2024 a Guatemala.
A pesar de ello, la dictadura -a través de los medios sandinistas- intenta vender la idea de normalidad con imágenes de procesiones controladas por El Carmen en diferentes ciudades del país.
El miércoles, ante las denuncias del subsecretario de Estado de Estados Unidos, Cristopher Landau, sobre las prohibiciones en Semana Santa, el régimen se envalentonó y publicó un comunicado en el que intentó desmentir la represión contra la Iglesia, además de acusar a EEUU de perseguir a los migrantes.

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