Venezuela entra en «conmoción exterior» tras la caída de Maduro mientras ciudadanos viven entre la vigilancia silenciosa

A dos días de la salida de Nicolás Maduro, Caracas permanece bajo un silencio inusual y una tensión palpable en cada esquina. Mientras, entra en vigencia el decreto de Conmoción Exterior en todo el país, la primera medida oficial del chavismo tras la ejecución de la operación estadounidense para deponer al líder de la llamada revolución.
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El Decreto de conmoción exterior, publicado en la Gaceta Oficial Extraordinaria N.º 6.954, ordena la movilización militar, la militarización de servicios estratégicos y la persecución de cualquier persona señalada de apoyar la supuesta agresión extranjera.
El decreto entró en vigencia por 90 días prorrogables. Entre las disposiciones más severas, el artículo 5 ordena a los cuerpos policiales «la búsqueda y captura en todo el territorio nacional de toda persona involucrada en la promoción o apoyo del ataque armado», para ser puesta a la orden del Ministerio Público.

El decreto también faculta al presidente a restringir el libre tránsito, suspender reuniones y manifestaciones públicas y cerrar fronteras, además de someter temporalmente a régimen militar a trabajadores de servicios públicos y de la industria petrolera.
Más vigilancia
Mientras el discurso oficial habla de defensa de la soberanía, en las calles de Caracas la sensación es de más vigilancia silenciosa. Una habitante de la parroquia La Vega, al oeste de la capital, describe una ciudad en «tensa calma».
«Hay muy poco transporte. Ayer estuve todo el día en la calle y me moví prácticamente solo en metro. Las rutas que normalmente hago en camioneta las tuve que caminar porque no había transporte público», relató a Artículo 66 bajo condición de anonimato.
Este lunes, 5 de enero, cuenta, el movimiento aumentó levemente, pero sigue siendo irregular. «Se ve un poco de más movimiento en las calles, pero aún no es normal», dice. En cuanto a la seguridad, no habla de despliegues masivos de policías, sino de una presencia difusa.
«Sí, se siente como una sensación de vigilancia. Hay grupos de motorizados vestidos de civil, probablemente armados, van mirando para todos lados, grabando, en grupo de dos o tres. No sabes si son colectivos o civiles, porque tratan de pasar más inadvertidos que antes. Los puedes ver rondando en las calles acada rato», contó.

Aunque el sábado se vio movimiento de familias regresando de sus vacaciones, lo que descartó los rumores iniciales de un toque de queda oficial, la situación hoy es distinta.
«Solo sales si es estrictamente necesario, como para comprar comida. No hay una prohibición legal de circular, pero el miedo a los grupos de motorizados civiles y la incertidumbre por el nuevo decreto hacen que la gente prefiera resguardarse».
Primeras detenciones tras decreto de conmoción
En paralelo al decreto, organizaciones gremiales comenzaron a alertar sobre detenciones. El Sindicato Nacional de Trabajadores de la Prensa (SNTP) denunció que al menos siete periodistas y trabajadores de medios fueron detenidos este 5 de enero, principalmente en los alrededores de la Asamblea Nacional, donde fue juramentada Delcy Rodríguez como presidenta interina.
Tres de de los detenidos fueron liberados horas después, mientras el gremio exige la liberación inmediata del resto.
Por ahora, Caracas no parece una ciudad en guerra abierta, pero sí una capital bajo observación constante, donde el silencio pesa más que los discursos oficiales.
«He vivido toda mi vida aquí y esto es algo extraordinario. No se parece a lo que vivimos en 2017, ni a lo que vivimos el 28 de julio cuando Maduro se robó las elecciones».

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