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Monseñor Báez insta a predicar la «palabra de Dios» más allá de protestar en redes sociales

Báez advirtió que los «poderes ateos y tenebrosos» temen la fuerza transformadora del Evangelio, pero se equivocan al pensar que pueden sofocarlo mediante medidas represivas
Por Artículo 66 diciembre 25, 2025
Monseñor Silvio Báez: «Las piedras más pesadas que sepultan la esperanza pueden ser removidas por Dios». Foto: Artículo 66.
Monseñor Silvio Báez: «Las piedras más pesadas que sepultan la esperanza pueden ser removidas por Dios». Foto: Artículo 66.

Desde el exilio, el obispo auxiliar de Managua, monseñor Silvio José Báez, lanzó un fuerte llamado a los creyentes a no reducir su respuesta de fe a la protesta virtual, sino a seguir anunciando y viviendo la Palabra de Dios en medio de la persecución y las restricciones que enfrenta la Iglesia en Nicaragua.

Durante su homilía del Día de Navidad, celebrada en Miami, Báez —reconocido por ser uno de los obispos más críticos frente al régimen nicaragüense y actualmente exiliado— reflexionó sobre la polémica generada por la supuesta prohibición del ingreso de Biblias al país, una decisión atribuida a las autoridades y que ha provocado indignación entre sectores religiosos y sociales.

Grupos evangélicos, alineados con el Frente Sandinista, salieron a desmentir esa prohibición, lo cual amplió la polémica sobre la denuncia de las restricciones a la libertad religiosa.

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El prelado recordó, desde la Iglesia Santa Aghata, que la Palabra de Dios no puede ser reducida ni controlada por un libro confiscado o prohibido, porque «la Palabra de Dios desborda el libro de la Biblia». En su mensaje subrayó que esa Palabra es Jesucristo mismo, «la Palabra hecha carne», acogida en el corazón de los creyentes y vivida en la comunidad eclesial.

Báez advirtió que los «poderes ateos y tenebrosos» temen la fuerza transformadora del Evangelio, pero se equivocan al pensar que pueden sofocarlo mediante medidas represivas. Según afirmó, la fe cristiana no depende únicamente de objetos materiales, sino de una experiencia viva que se encarna en la vida cotidiana de los fieles.

En ese contexto, el obispo fue especialmente crítico con una actitud que considera insuficiente: limitarse a la indignación en el área digital. «No basta gritar y protestar en las redes sociales por la prohibición de ingresar Biblias al país», afirmó, insistiendo en que la respuesta cristiana debe ir mucho más allá del activismo virtual.

El llamado central de su homilía fue a escuchar, meditar, celebrar y anunciar la Palabra de Dios «incansablemente con la propia vida». Solo de esa manera, señaló, los creyentes pueden demostrar con hechos que «la palabra de Dios no está encadenada», citando la Segunda Carta a Timoteo.

El mensaje adquiere un peso especial al provenir de un obispo que ha denunciado reiteradamente la represión, la persecución religiosa y la existencia de presos políticos en Nicaragua. Desde esa condición de exilio, Báez reafirmó su compromiso pastoral con el pueblo nicaragüense.

El prelado insistió en que «dependerá de nosotros, los creyentes», que la Palabra siga iluminando, consolando y dando fortaleza al pueblo, aun en medio de las prohibiciones y el miedo. Su homilía se convirtió así en una exhortación a transformar la fe en testimonio vivo, más allá de la protesta y la denuncia pública.

ARTÍCULO 66 es un medio de comunicación nicaragüense que trabaja desde el exilio debido a la persecución del Estado contra la prensa independiente. Algunas de nuestras informaciones no revelan la identidad de nuestras fuentes ni están firmadas por nuestros periodistas por razones de seguridad.

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