Piden a la ONU investigar la acción coercitiva y de intimidación que vive la periodista Fabiola Tercero

La Fundación de Derechos Humanos (HRF) y Reporteros Sin Fronteras (RSF) solicitaron al Grupo de Trabajo de las Naciones Unidas sobre Desapariciones Forzadas o Involuntarias que investigue el caso de la periodista y activista nicaragüense Fabiola Tercero Castro, a quien señalan como víctima de desaparición forzada y de posteriores mecanismos de encubrimiento por parte del Estado nicaragüense.
En una comunicación conjunta remitida al organismo internacional, ambas organizaciones demandan una investigación independiente e imparcial y que se obligue al régimen de Nicaragua a poner fin a cualquier forma de vigilancia, intimidación y control contra la periodista.
Advierten que, hasta hoy, no existe información verificable e independiente que permita confirmar las condiciones reales en las que se encuentra.
«Es fundamental que el Grupo de Trabajo de la ONU investigue lo que le sucedió y le sigue sucediendo a Fabiola Tercero (…) durante más de 15 meses, RSF se ha preguntado: ¿dónde está Fabiola Tercero? El gobierno nicaragüense debe responder a esta pregunta con urgencia», afirmó Antoine Bernard, director de incidencia y asistencia de RSF.
Desde HRF, la asociada legal internacional Caitlin Triplett sostuvo que la acción ante la ONU busca frenar un patrón sostenido de represión.
«Estamos observando un patrón constante de medidas de control extralegales y represión sistemática contra defensores de los derechos humanos y periodistas nicaragüenses, diseñadas para infundir miedo y aplastar toda disidencia en el país», declaró.
Agregó que es necesario dejar claro que «las prácticas brutales e ilegales de detención y desaparición forzada de personas no quedarán impunes».
Las organizaciones recordaron que el caso de Tercero se inscribe en un contexto de severas restricciones a la libertad de expresión y al ejercicio del periodismo en Nicaragua.
Lo que ocurrió con Fabiola Tercero
La desaparición de Fabiola Tercero comenzó el 12 de julio de 2024, cuando agentes de la Policía Nacional allanaron su vivienda sin presentar orden judicial. Durante el operativo, los policías confiscaron sus equipos de trabajo y documentos personales. En medio del allanamiento, la periodista logró enviar mensajes de auxilio a su red de contactos, alertando que estaba siendo detenida sin ninguna justificación legal.
Después de ese día, no se supo nada de ella durante más de un año. No hubo cargos públicos, ni procesos judiciales conocidos, ni registros oficiales de su detención en los centros penitenciarios utilizados para presos políticos.
El regimen nicaragüense nunca reconoció su desaparición y, según los informes, su casa permaneció abandonada durante ese período.

Antes de su detención, Tercero ya era objeto de medidas extralegales de control. La policía le exigía reportar diariamente su paradero y realizaba visitas constantes a su domicilio, en un contexto de hostigamiento sostenido por su labor periodística y su activismo en favor de los derechos humanos, la igualdad de género y la libertad de expresión.
El silencio oficial se rompió el 11 de noviembre de 2025, cuando medios estatales difundieron imágenes de la periodista junto a su madre en su vivienda y publicaron una entrevista en la que afirmaba que nunca había desaparecido.
Para HRF y RSF, ese material no despejó las dudas sobre su situación, ya que fue difundido sin permitir ninguna verificación independiente de su bienestar y en un contexto que las organizaciones consideran coercitivo.

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