Inicia el costoso capricho de Laureano Ortega: su temporada lírica, financiada con fondos públicos

La dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo continúa desviando recursos estatales para financiar los lujos y caprichos artísticos de su familia. Este fin de semana, Laureano Ortega Murillo, hijo de la pareja presidencial, inauguró la Primera Temporada Lírica 2025 de la Fundación Incanto, un proyecto sostenido con dinero público que le permite cumplir su aspiración personal de ser tenor, mientras el país enfrenta una crisis económica y social cada vez más profunda.
El evento de apertura se realizó en el Instituto Nicaragüense de Canto Lírico (Incanto). Según han publicado los medios de la propaganda gubernamental, la temporada lírica incluirá la presentación de cuatro óperas en el Teatro Nacional Rubén Darío: El Trovador, Payasos, Rigoletto y La Traviata, programadas para realizarse en cuatro fechas durante casi todo el mes de marzo.
En su discurso, Laureano Ortega agradeció el respaldo del régimen, a las instituciones gubernamentales y a las empresas que han sido forzadas a financiar su proyecto. También exaltó el apoyo de sus padres, a quienes se refirió como «copresidentes» de Nicaragua, una estrategia de la dictadura como para intentar guardar distancia pública en el discurso entre los tiranos y sus crías, a quienes tiene concentrados manoseando las instituciones y el dinero de los nicaragüenses.
«Gracias por compartir esta tarde en la cual damos inicio a esta jornada cultural de un mes de puestas en escena de óperas muy importantes en el mundo entero y que gracias a la labor que hemos hecho desde Incanto, las instituciones de nuestro gobierno y las diferentes empresas que aportan a nuestro trabajo, », dijo Laureano, según han informado los medios oficialistas.
Sin embargo, la realidad es que Nicaragua atraviesa una crisis económica agravada por la mala gestión del régimen, mientras destina millones de córdobas al pasatiempo de su hijo, presentándolo como un «proyecto cultural» que en la práctica solo ha servido para costear su aspiración personal y su ego.
Millonario derroche de Incanto
Desde su creación, la Fundación Incanto ha sido financiada con recursos públicos, aunque se presenta como una organización privada. Investigaciones periodísticas que hemos realizado desde el 2019 en Artículo 66 han revelado que el presupuesto del Estado ha sido utilizado para costear esta fantasía de Laureano Ortega, incluyendo la contratación de músicos internacionales, escenografía, vestuario y todo el montaje de las óperas. Mientras tanto, las instituciones culturales del país han sido desmanteladas o sometidas a la propaganda oficialista.
Laureano Ortega, además de dirigir Incanto, ostenta el cargo de asesor presidencial para Inversiones, Comercio y Cooperación Internacional, lo que le permite manejar recursos estatales sin rendir cuentas. Este acceso directo al presupuesto público le ha permitido establecer convenios con instituciones extranjeras, como la Fundación Festival Pucciniano de Italia y el Teatro Bolshoi, con los que proyecta su imagen como una figura destacada del canto lírico.
No es el único caso de corrupción familiar
El uso de fondos públicos para financiar los lujos de la familia Ortega-Murillo no se limita a Incanto. Otro ejemplo de este esquema es Nicaragua Diseña, el evento de moda impulsado por Camila Ortega Murillo, quien también ha obligado a las instituciones estatales a desviar presupuestos para sostener su plataforma.
Por su parte, Juan Carlos Ortega Murillo ha creado un imperio mediático con recursos del Estado. Dirige la productora audiovisual Difuso, que acapara los contratos de producción de las instituciones gubernamentales, en especial del Instituto Nicaragüense de Turismo (Intur). Además, administra Canal 8 y varias radios y canales de televisión de cable creados al amparo del poder.
El derroche millonario de la familia presidencial sigue creciendo, mientras los nicaragüenses enfrentan altos costos de vida, desempleo y falta de servicios básicos. Aún con el deterioro económico del país, la dictadura sigue destinando fondos públicos a los caprichos personales de los hijos de Ortega y Murillo, sin rendición de cuentas y sin que exista una institución que fiscalice el uso de estos recursos.

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