Economía nicaragüense está «excesivamente dolarizada» pero «desdolarizar» no puede ser obligado, recomienda economista

La economía de Nicaragua está excesivamente dolarizada de manera «extraoficial», y aunque la dictadura Ortega-Murillo, a través de Laureano «El Chigüín» Ortega, ha alardeado con sus intenciones de «desdolarizarla», ese proceso debe ser voluntario, y a nadie se le puede obligar a cambiar sus dólares por córdobas, advierte el economista nicaragüense Néstor Avendaño.
En su Blog de Economía, actualizado al 20 de octubre de este año, el economista Avendaño destaca que «hasta finales de agosto pasado, la dolarización extraoficial de la economía de Nicaragua, representada por la participación de los depósitos en moneda extranjera en el sistema bancario comercial, fue igual a 58.7% del total de la liquidez del país (M3A)».
El experto señala que ese nivel de dolarización es «excesivo» y que debería ser reducido al máximo de 25%, para que el córdoba recupere y normalice su participación de 75% en la liquidez global de la economía.
A eso se añade, según Avendaño, que el córdoba, la moneda de curso legal en el país solo ocupa 30.5% en la economía, cuando debería ser de al menos el 75%. Mientras que «el córdoba con mantenimiento de valor», que en realidad, según explica el economista, se trata de «un dólar disfrazado», representa el 10.8% en la economía nacional, «con el saldo total de los depósitos de ahorro y a plazos o cuasi-dinero».
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«Con esos tres datos porcentuales se demuestra que Nicaragua es un país muy dolarizado extraoficialmente», define el experto, quien ya antes ha advertido que «el córdoba sin apellido es una moneda marginada en el mercado monetario del país, dada la gran preferencia del público en la tenencia de la moneda extranjera».
Se necesita «desdolarizar» pero no puede ser a la fuerza
El especialista, advierte que, la «desdolarización» reactivará políticas monetaria y cambiaria de Nicaragua, por tanto, ese proceso es necesario.
El régimen de Daniel Ortega ha insistido en los últimos meses en su pretensión de «desdolarizar» la economía de Nicaragua, supuestamente para «facilitar un mejor desempeño a la política monetaria del BCN» y de esa manera también «contrarrestar las sanciones» impuestas por EE.UU. a funcionarios e instituciones ligadas a la represión en el país.
El abanderado de esa pretensión es Laureano «El Chigüin» Ortega, el hijo del matrimonio dictatorial nombrado por su padre como asesor para las inversiones, quien ha alardeado que Nicaragua dejaría de depender del dólar, sobre todo con su ingreso al bloque económico de los BRICS, (Brasil, Rusia, China, India y Sudáfrica) sin embargo, esa posibilidad ya fue enterrada por el mandatario brasileño Luiz Inácio Lula da Silva, quien vetó el ingreso a esa organización de la dictadura de Ortega.
Sin embargo, «desdolarizar», que significa «disminuir la participación del dólar en el total de la liquidez de la economía» no es un proceso fácil, porque el comercio nacional no confía mucho en el córdoba y además, porque no puede ser forzado.
«En un proceso de desdolarización, a nadie se debe obligar a devolver sus dólares, ni a nadie se le debería congelar sus cuentas en dólares», adelanta el experto.
Y agrega que «la desdolarización es voluntaria, no se debe poner límites a los depósitos o préstamos en dólares, ni imponer más impuestos sobre la intermediación en dólares, mucho menos forzar la conversión de dólares a córdobas».
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Recordó que, desdolarizar es «fortalecer la confianza en el córdoba y dejar de depender del dólar estadounidense o de cualquier moneda fuerte, pero advierte que «forzar a los consumidores y a los productores a usar el córdoba, una moneda en que desconfían, no obstante su estabilidad formidable, ahora fortalecida por el creciente flujo de remesas, podría conducir a una desintermediación pesada o al desplazamiento del riesgo».
En ese sentido, Avendaño señala que se debe tener cuidado con forzar ese proceso para «evitar la fuga de capitales que destruiría el aparato productivo».
Para ello hace varias recomendaciones, entre las que destaca que, «hay que mantener la actual política de emisión del córdoba, que es, no prestar efectivo al Sector Público No Financiero (SPNF) y el BCN debe ser prestamista de última instancia del sistema financiero nacional».
Sostiene que el consenso político que se debe alcanzar en torno a ese tema «no sería para desdolarizar, porque el córdoba es la moneda de curso legal del país, sino sobre cómo hacer la “desdolarización” para precisar una efectiva movilización social alrededor de este tema», es decir, para que la gente no se resista al proceso.
El economista Avendaño considera que hay ciertas condiciones que facilitan la desdolarización, y reconoce, por ejemplo que, para este proceso de requiere «un importante saldo de reservas internacionales brutas, o sea, que iguale al menos 2.5 veces la base monetaria (en septiembre del año en curso fue igual a 3.6 veces) y entre 5 meses y 10 meses de importaciones de bienes CIF (en septiembre del año en curso fue igual a 8.2 meses), las dos condicionalidades actuales de la estabilidad macroeconómica del país».
También señala que se requiere «una baja presión inflacionaria», y acciones de parte de las autoridades financieras del país que ayuden a recuperar la confianza en el córdoba, estimular el uso de la moneda nacional y «desestimular» el uso del dólar.

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