¿Qué dijo la presidenta de México sobre Nicaragua? Sheinbaum justifica la abstención en la OEA

La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, habló este jueves, 20 de agosto, la decisión de su país de abstenerse en la votación de la Organización de los Estados Americanos (OEA) que aprobó convocar a una reunión de cancilleres para abordar la situación de Nicaragua.
Sheinbaum explicó que la posición de México responde a los principios de no intervención y autodeterminación de los pueblos, establecidos en la Constitución mexicana.
«Tiene que ver con los principios constitucionales de México, más allá de si el representante ante la OEA, Alejandro Encinas o la presidenta o esté de acuerdo o no esté de acuerdo, es un asunto de autodeterminación de los pueblos y está establecido claramente en la Constitución. Entonces, por eso se tomó la decisión de que hubiera abstención», afirmó.
La explicación de la mandataria ocurre un día después de que 29 países votaran a favor de convocar la reunión de cancilleres para analizar la situación nicaragüense. Brasil votó en contra y México se abstuvo.
México descarta diálogo con Ortega
Durante su conferencia de prensa en Palacio Nacional, Sheinbaum también fue consultada sobre la posibilidad de que su Gobierno haya buscado o pretenda buscar un diálogo con el régimen de Nicaragua, presidido por Daniel Ortega y su esposa Rosario Murillo.
«No, no tendríamos por qué. Fue una discusión que se planteó en la OEA, una votación y nosotros creemos en la no intervención y la autodeterminación de los pueblos, no solamente por convicción, sino porque así lo establece la Constitución», respondió.
Sheinbaum agregó que los representantes mexicanos de política exterior deben actuar de acuerdo con esos principios constitucionales.
«Esta es la razón, no tendríamos por qué nosotros intervenir en Nicaragua o buscar un diálogo», afirmó.
La presidenta también defendió la actuación de Alejandro Encinas, representante de México ante la OEA, quien explicó durante la sesión del Consejo Permanente que su país consideraba la situación de Nicaragua como un asunto interno y cuestionó la convocatoria a una reunión de cancilleres sin conocer de antemano las acciones que serían discutidas.

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