OEA: 12 países piden reunión de cancilleres por crisis en Nicaragua

Las misiones permanentes de Estados Unidos y otros 11 países, solicitaron formalmente al Consejo Permanente de la Organización de los Estados Americanos (OEA) someter a consideración un proyecto de resolución para convocar de urgencia a una Reunión de Consulta de Ministros de Relaciones Exteriores sobre la situación en Nicaragua.
El punto será debatido en la próxima sesión del Consejo Permanente, programada para este 19 de agosto de 2026.
La solicitud fue presentada por las Misiones Permanentes de Estados Unidos, Antigua y Barbuda, Argentina, Bolivia, Costa Rica, República Dominicana, Ecuador, Jamaica, Panamá, Paraguay, Perú, Trinidad y Tobago.
La solicitud fue hecha mediante una carta remitida al presidente del Consejo Permanente, Steve Ferrol, y firmada por la diplomática estadounidense Julianna Aynes-Neville en representación del bloque promotor.
«Los acontecimientos recientes en Nicaragua constituyen un problema de carácter urgente y de interés común para los Estados americanos; y que la democracia representativa, condición indispensable para la estabilidad, la paz y el desarrollo de la región, ya no existe en Nicaragua», detalla el documento.
De aprobarse la resolución el 19 de agosto, los ministros de Relaciones Exteriores del continente se citarán en la sede central del organismo, en Washington, para analizar «las acciones pertinentes de conformidad con la Carta de la OEA, la Carta Democrática Interamericana y el derecho internacional».
Las polémicas declaraciones de Ortega
Detrás de esta solicitud diplomática está la reciente declaración con la que el régimen de Managua enterró el voto popular.
Ortega y Murillo, atornillados en el poder desde 2007 y consolidados como «copresidentes» tras una reforma a su medida en 2025, ya habían extendido su mandato al postergar las elecciones de 2026 para 2027. Pero el plan de perpetuación quedó al descubierto el pasado 19 de julio.
Durante un discurso, Ortega anunció el fin del sistema electoral nicaragüense al sentenciar que «no volverán a haber elecciones» para evitar que la oposición pretenda «atrapar el poder».
Ese discurso encendió de inmediato las alarmas de la comunidad internacional y de organismos defensores de derechos humanos, que ven en la cancelación del voto la fase final de la consolidación del régimen.

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