Costa Rica llama a consultas a su diplomático de más alto nivel en Nicaragua

El gobierno de Laura Fernández, en Costa Rica, llamó a consultas a su diplomático de más alto nivel en Nicaragua, el encargado de negocios, Oscar Julio Solís Rangel, en el marco de la presión que países de América Latina han iniciado en las últimas semanas contra el régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo por sus intenciones de perpetuarse en el poder a través de una nueva reforma constitucional.
La decisión adoptada por Fernández se suma a la que previamente hicieron Panamá y República Dominicana, dos gobiernos de la región que fueron los primeros en cuestionar las declaraciones de Ortega, del pasado 19 de julio, cuando dijo que en el país no volvería a haber elecciones.
Sus declaraciones se matizaron posteriormente con la presentación de una reforma a la Constitución Política de Nicaragua con la que pretenden eliminar la alternancia en el poder, vetar la participación de la oposición en procesos electorales y alargar hasta los 7 años el mandato de cargos de elección popular, además de los que nombren la Presidencia de la República y la Asamblea Nacional.
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Solís Rangel está en ese puesto desde el año 2018 cuando Costa Rica rebajó el nivel de su representación diplomática en Nicaragua tras la brutal represión contra las manifestaciones de ese año que dejaron miles de encarcelados y más de 300 personas fallecidas a manos de cuerpos de seguridad y civiles a las órdenes de Ortega y Murillo.
Costa Rica da un giro en su relación con el régimen
El Acuerdo Ejecutivo N.° 083-2026-SE-RE del pasado 27 de julio ordena el regreso del diplomático a San José, entre el 24 y 28 de agosto, periodo que emplearán para «sostener reuniones de trabajo».
La posición costarricense frente al régimen ha dado un giro después de que la misma presidenta en una entrevista aseguró que los nicaragüenses tenían la forma de gobierno que ellos mismos habían escogido.
Poco después de eso, su canciller expresó la preocupación del país vecino por la presencia de tropas militares rusas y de organizaciones terroristas en suelo nicaragüense, denuncias que elevó ante la Asamblea General de la Organización de Estados Americanos (OEA), celebrada entre el 22 y 24 de junio pasados en Panamá.
El pasado 5 de agosto, durante la reunión extraordinaria del Consejo Permanente del foro hemisférico, la embajadora costarricense reiteró estas preocupaciones durante el debate, en el que afirmó que Nicaragua era una amenaza para la seguridad del continente.
«No podemos permanecer indiferentes, la posición de Costa Rica ha sido inequívoca, hemos abogado por elecciones libres, transparentes y plurales en Nicaragua», expresó la representante en una reunión en la que no se lograron los votos necesarios para llamar a una reunión consultiva de cancilleres de la OEA como pedía Estados Unidos.
Días después, en la OEA se desarrolló una reunión del grupo de trabajo voluntario sobre Nicaragua, liderado por Chile y Canadá, en la que el secretario general de la organización, Albert Ramdin, afirmó que vendrán «pasos concretos» contra el régimen.
El último embajador costarricense en Managua fue Eduardo Trejos Lalli, durante la administración de Carlos Alvarado Quesada (2018-2022). Mientras que Solís Rangel fue designado encargado de negocios interino desde noviembre de 2018.

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