María Corina Machado y sus aliados dentro de Venezuela definen hoja de ruta en Panamá

La líder opositora venezolana María Corina Machado y sus principales aliados dentro del país suramericano se reunieron la semana anterior en Panamá, donde definieron las líneas a seguir para empujar la transición democrática, demorada por la plácida relación entre Donald Trump y Delcy Rodríguez.
Fuera de Venezuela desde diciembre pasado, cuando abandonó la clandestinidad para acudir a los actos del Premio Nobel de la paz, la dirigente se reencontró en el istmo con políticos que se enfrentaron a la cárcel como Biagio Pilieri, Juan Pablo Guanipa y Leopoldo López, así como otros que se vieron forzados a la clandestinidad por la brutal represión que desató el chavismo tras robarse las elecciones presidenciales del 28 de julio de 2024.
La palabra que más sonó después de ese encuentro fue la unidad, el avanzar juntos, tanto desde la organización que lidera Machado como desde cada uno de los partidos políticos que la acompañan dentro de la Plataforma Unitaria Democrática, una coalición de ocho partidos que desde octubre de 2023 le brinda su respaldo después que ganó unas internas que en teoría le iban a permitir ser candidata presidencial en los comicios del año siguiente, algo que más adelante le negó el chavismo.
Pero desde el 3 de enero pasado, con la captura de Nicolás Maduro y Cilia Flores en Caracas por militares estadounidense y su traslado a una cárcel de Nueva York, el reto de la oposición ahora depende de influir sobre la Casa Blanca para que el proceso de transición democrática en Venezuela avance más acelerado y no se estanque en el llamado plan de tres fases de Estados Unidos: estabilización, recuperación y transición.

Un baño de pueblo en Panamá
Es que mientras Machado el sábado se dio un baño de pueblo con el exilio venezolano en Panamá y rodeada de los dirgentes con quienes un día antes se reunió, en Caracas sobrevolaban aeronaves estadounidenses. Un escenario a escala menor de la intervención relámpago de inicios de año, ahora convertida en un simulacro que EEUU exigió para su embajada y que estuvo encabezada en una de esas aeronaves por el jefe del Comando Sur, Francis Donovan.
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En su cuenta de X, el analista político venezolano Benigno Alarcón llamó la atención este 25 de mayo sobre los riesgos que aún corre el país por escenas inéditas en las que el chavismo pasó de tener a los gobiernos estadounidenses como sus principales enemigos a complacerlos en todo.
«No sé si en la embajada de Estados Unidos en Venezuela están totalmente conscientes de los riesgos que implica que la normalización avance más rápido que la transición. Esto está estabilizando al autoritarismo hacia adentro, obstaculizando la recuperación económica y generando inestabilidad social», escribió en un hilo en esta red social.
Y añadió que «la pregunta es si la normalización será puente hacia elecciones verificables o permitirá que el régimen gane tiempo para consolidarse en el poder si Donald Trump y Marco Rubio pierden capacidad de coerción».
Pero, dentro de la oposición, a pesar de esa muestra unitaria tampoco están dados los consensos necesarios. Mientras que Machado espera que las elecciones, en un plazo de siete a nueves meses, lo que las llevaría a realizarse en el año 2027, sean primero presidenciales y del Parlamento unicameral, sus aliados buscan primero que sean las locales y regionales.
El periodista especializado en cobertura electoral y director de Votoscopio, Eugenio Martínez, afirmó que aunque hay objetivos en los que están claros como un nuevo árbitro electoral confiable, una hoja de ruta hacia los comicios, aún no se ponen de acuerdo para definir la respuesta a Estados Unidos.
Oposición de Machado confía en Trump y Rubio
Pese a esa aparente falta de consenso, Machado dijo a los venezolanos desde Ciudad de Panamá que expresaban su confianza en Trump y Rubio.
«Nosotros creemos, confiamos y agradecemos al gobierno de los Estados Unidos, al presidente Trump y el secretario (de Estado), Marco Rubio, por los avances que se han logrado», dijo sin cuestionar cómo la aparente normalización mantiene cómodos al chavismo y a la Casa Blanca.
Sin embargo, ella misma añadió que esperan tener el respaldo estadounidense en el plan que definió con sus aliados a puerta cerrada y en el que ratificó que será la candidata presidencial de la coalición.
«Estamos hablando de un proceso que va a permitir que por primera vez en la historia las Américas estén libres de comunismo y dictadura. Cuba será libre, Venezuela será libre y Nicaragua será libre, estamos viviendo esos momentos en la historia que son únicos», agregó en línea con lo hecho por Trump en Caracas, lo que presiona en La Habana y en menor medida contra la dictadura sandinista de Daniel Ortega y Rosario Murillo.
El dirigente opositor en el exilio desde 2024, Edmundo Gónzález Urrutia, que demostró junto con Machado y la coalición que la respalda que fue el ganador de los comicios presidenciales también fue parte de ese cónclave, pero ya sabiendo que su figura es de menor peso, donde resaltó cómo políticos de diferentes corrientes estaban junto a la líder opositora para avanzar.
«Y hay claridad de que mi regreso tiene un propósito: acompañar y fortalecer el plan que ha presentado el secretario de Estado (Marco Rubio) en sus tres etapas y prepararnos para la cuarta fase, esa es la nuestra, de la reconstrucción de nuestro país. Sí, y será pronto. Cada cosa en su momento», dijo Machado a periodistas el 23 de mayo, con lo que su tan esperado regreso aún depende de que le den el visto bueno desde el tutelaje que EEUU ejerce sobre la Venezuela posmaduro.
Este lunes, la líder opositora se reunirá con el presidente de Panamá, José Raúl Mulino, uno de los principales líderes del continente que respaldó a las fuerzas democráticas venezolanas tras el fraude de 2024, pero que el año pasado retomó relaciones con la Caracas chavista ante la necesidad de reactivar vuelos y la asistencia consular a los panameños en el país suramericano.

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