Exiliados nicaragüenses en Costa Rica rechazan invitación al régimen de Ortega a toma de posesión

La Unidad de Exiliados Nicaragüenses (UEN) manifestó este martes, 28 de abril, su alarma ante la decisión del gobierno costarricense de invitar a representantes de la administración de Daniel Ortega y Rosario Murillo al traspaso de poderes, en el que Laura Fernández asumirá la presidencia.
La organización civil argumentó que este gesto diplomático ignora la crisis de derechos humanos en el país vecino.
«Si bien comprendemos que los actos de transición democrática suelen incluir representaciones diplomáticas amplias, esta decisión no puede analizarse de manera aislada del contexto actual de graves violaciones a los derechos humanos y crímenes de lesa humanidad perpetuados por el régimen», dice el comunicado.
La organización considera que la invitación constituye «un mensaje contradictorio para las víctimas, puesto que ocurre en un momento particularmente sensible», marcado por investigaciones relacionadas con hechos de violencia contra opositores nicaragüenses en territorio costarricense.
La UEN recordó hechos de violencia recientes contra opositores en suelo costarricense, como los ataques contra Joao Maldonado y Nadia Robleto y los asesinatos de Roberto Samcam y Jaime Ortega.
Impacto en la comunidad refugiada
La UEN destacó que muchos exiliados aún enfrentan las secuelas de la represión transnacional. El miedo a represalias persiste y la invitación podría provocar una «revictimización institucional» para quienes esperan seguridad y garantías bajo el derecho internacional.
«Claramente es un mensaje que pone en alerta a la comunidad de refugiados, solicitantes de asilo y exiliados nicaragüense, representa una señal de tolerancia o normalización frente a un régimen del cual huyeron».
El gremio de exiliados apeló a la trayectoria histórica de Costa Rica como defensor de los derechos humanos y país de acogida. En su pronunciamiento, instaron a la administración electa a reconsiderar la medida para mantener la coherencia con sus valores democráticos.
El grupo recordó que el régimen nicaragüense es considerado una «amenaza latente para el hemisferio» debido a sus vínculos documentados con el crimen organizado y crímenes de lesa humanidad.
«Costa Rica es parte integral del Escudo de las Americas; cuya premisa principal es combatir el crimen organizado y estabilidad en la región; y hasta ahora el régimen Sandinista de Ortega y Murillo, son una amenaza latente para el hemisferio, cuyos crímenes de lesa humanidad y nexos con el narco tráfico, están documentados en los últimos informes del Grupo de Expertos en Derechos Humanos sobre Nicaragua y son de pleno conocimiento de la CIDH y demás organizaciones de derechos humanos regionales».


Señalamientos de represión transnacional
El Gobierno de Costa Rica confirmó este 27 de abril que Nicaragua estará representada únicamente por su cancillería durante el traspaso de mando presidencial del próximo 8 de mayo.
La ausencia de Daniel Ortega y Rosario Murillo en esta cita democrática no es ninguna sorpresa. Sin embargo, la delegación enviada enciende las alarmas de la comunidad exiliada en territorio costarricense, donde se estima viven más de 500,000 nicaragüenses.
Actualmente, la diplomacia del régimen está encabezada por las figuras de Denis Moncada y el canciller oficial Valdrack Jaentschke. Este último ha sido señalado directamente por el Grupo de Expertos en Derechos Humanos sobre Nicaragua (GHREN) como una pieza clave en la estructura de represión transnacional.
Según el organismo, Jaentschke integra un grupo de «toma de decisiones de alto nivel» que, entre 2021 y 2023, coordinó esfuerzos de inteligencia política contra opositores en el exilio.
El informe del GHREN detalla que, bajo esta gestión, las misiones diplomáticas nicaragüenses en al menos cinco países han sido utilizadas para albergar personal de inteligencia militar. Estas sedes operan como extensiones del aparato estatal para vigilar, intimidar y perseguir a ciudadanos nicaragüenses fuera de sus fronteras.

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