Gerardo Arce: el abogado que llegó a magistrado del CSJ por ser hermano de Bayardo Arce

La salida de Gerardo Arce Castaño de la Corte Suprema de Justicia (CSJ) forma parte de la remoción sistemática de magistrados ejecutada por el régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo.
Su retiro, presentado oficialmente como una «renuncia» por motivos de salud, lo convierte en el octavo magistrado apartado en pocos meses, en un proceso que ha desmontado, uno a uno, a las autoridades de la máxima instancia judicial del país.
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Gerardo Arce Castaño es abogado y formó parte de la Corte Suprema de Justicia desde abril de 2014, período durante el cual se mantuvo alejado de los reflectores públicos.
A diferencia de otros magistrados, no fue una figura mediática ni protagonista de discursos políticos, pero siempre alineado al funcionamiento interno del sistema controlado por el sandinismo.

Arce es hermano de Bayardo Arce Castaño, uno de los comandantes históricos de la revolución sandinista y durante años poderoso asesor económico de Daniel Ortega.
Ese vínculo familiar funcionó durante mucho tiempo como un escudo político que le permitió mantenerse en la CSJ, incluso cuando otros magistrados comenzaron a caer en desgracia en 2023. Su permanencia en el cargo se leyó durante años como una señal de que ciertos referentes del sandinismo histórico todavía conservaban influencia dentro del aparato estatal.
Sin embargo, esto cambió cuando su hermano Bayardo Arce cayó en desgracia política y fue detenido por el propio régimen en julio del año pasado.
A partir de ese momento, Gerardo Arce quedó expuesto a la misma lógica de purga que había alcanzado a su hermano.
¿Qué dijo Gerardo Arce en su carta de renuncia?
En la carta enviada el 30 de diciembre de 2025 al presidente de la Asamblea Nacional, Gustavo Porras, Arce Castaño argumentó que su retiro obedece a un supuesto deterioro de su salud.
«A mis sesenta y nueve años de edad, enfrento actualmente diversas enfermedades crónicas que afectan de manera significativa mi condición física y mi desempeño diario», escribió, antes de presentar su «renuncia irrevocable al cargo de Magistrado de la Corte Suprema de Justicia de la República de Nicaragua».
A pesar de ello, dejó claro que su salida no significaba un distanciamiento político del régimen. En el documento expresó que mantiene intactas sus convicciones ideológicas, su compromiso con los valores constitucionales y la soberanía nacional, y afirmó retirarse con la «satisfacción del deber cumplido».
Renuncias en serie
En cuestión de meses, también fueron separados de la CSJ Marvin Aguilar, Armengol Cuadra, Virgilio Gurdián, Manuel Martínez, Yadira Centeno, Ellen Lewin y Armando Juárez, todos bajo el mismo libreto: problemas de salud o jubilación anticipada.
En su lugar, la Asamblea Nacional ha juramentado a funcionarios abiertamente afines al oficialismo, como la exfiscal general Ana Julia Guido, los magistrados Octavio Rothschuh y Ernesto Rodríguez, la jueza de Bluefields Shura Bonilyn Welcome Crawford, además de Rosa Argentina Solís Dávila, María Frixione Ocón y José Manuel Fuertes Toledo, exsecretario político del FSLN en Boaco.

Para completar la purga dentro de la CSJ, solo resta que se oficialice la salida de Alba Luz Ramos, quien en teoría aún figura como presidenta de la máxima corte, pese a haber sido una de las primeras defenestradas desde 2023.

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