Daniel Ortega cumple 80 años: el viejo dictador que gobierna sobre el miedo y la soledad

En medio de una campaña en redes sociales bajo la etiqueta oficialista #TodosSomosDaniel80ymás, Daniel Ortega Saavedra, el presidente más longevo de la historia nicaragüense, celebra su cumpleaños este 11 de noviembre en un contexto político marcado por el aislamiento internacional.
Desde su complejo en El Carmen, rodeado de un cerco de silencio y secretismo, el dictador nicaragüense proyecta la imagen de una figura en declive físico y político, sostenida solo por el poder absoluto que ejerce sobre un país exhausto y reprimido.
Ortega se mantiene en el poder desde 2007. Su figura se asemeja cada vez más a la de un caudillo enfermo, aferrado al mando con ayuda de su esposa y codictadora, Rosario Murillo.
En el cumpleaños de Ortega, repasamos las cinco actuaciones más crueles y calculadas del régimen Ortega-Murillo desde 2018, año en que Nicaragua cambió para siempre.
La represión sangrienta de 2018
Lo que comenzó como una protesta por reformas al seguro social terminó en una matanza. Mientras Ortega ofrecía un «diálogo nacional» con mediación de la Iglesia católica, preparaba en secreto a más de 3.000 paramilitares que salieron a las calles con armas automáticas. El saldo: 355 muertos, miles de heridos y centenares de detenidos, según la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH).

El exilio forzoso y la desnacionalización
En 2023, Ortega llevó su venganza política a un nuevo extremo: despojó de su nacionalidad a más de 300 opositores, entre ellos periodistas, activistas, sacerdotes y exguerrilleros históricos. Muchos fueron expulsados del país, despojados de sus bienes y borrados de los registros civiles. Un año después, quitó la nacionalidad a 135 presos políticos que fueron liberados y expulsados a Guatemala. La medida fue descrita por Amnistía Internacional como una «forma moderna de destierro».
La nueva dinastía Ortega-Murillo
En un acto de ingeniería política sin precedentes, el Parlamento, controlado totalmente por el Frente Sandinista, aprobó reformas constitucionales exprés que crearon la figura de copresidente y copresidenta.
De los 198 artículos de la Constitución, se modificaron 148 y se eliminaron 37, consolidando un poder absoluto que garantiza la continuidad familiar.
La maniobra, según analistas, es el plan de sucesión para mantener el poder en manos de Murillo y sus hijos cuando Ortega «pase a otro plano», como suele decir la vicepresidenta en sus discursos.

Entre quienes se perfilan como los sucesores está la propia Rosario Murillo y el quinto hijo de ambos, Laureano Ortega, quien acumula poder desde el año 2012 cuando fue nombrado asesor presidencial para Inversiones, Comercio y Cooperación Internacional.
La persecución a la Iglesia católica
Desde 2018, la Iglesia católica ha sido uno de los blancos más atacados. Según el séptimo informe «Nicaragua: Una Iglesia Perseguida», se han documentado 1.010 agresiones contra religiosos, templos y bienes eclesiásticos, incluyendo 103 profanaciones, 244 ataques a edificios y 16.564 procesiones prohibidas.
Monseñores encarcelados, templos confiscados y medios católicos cerrados son parte del paisaje de un país donde profesar fe se ha vuelto un acto de resistencia.

El arrasamiento de la sociedad civil y desmantelamiento institucional
El régimen ha ejecutado una purga sin precedentes contra las organizaciones no gubernamentales. Según la BBC, más de 5.000 ONGs fueron clausuradas entre 2018 y enero de 2025. Las víctimas incluyen asociaciones médicas, fundaciones educativas, proyectos comunitarios y defensores de derechos humanos.
El argumento oficial: «actividades desestabilizadoras» y «financiamiento extranjero». Esto ha traído como consecuencia un país amputado de su sociedad civil, donde el Estado controla todo
La extensa permanencia de Ortega en el poder ha resultado en la consolidación de un sistema hermético, donde las esferas política, económica y judicial carecen de separación.
Ortega cumple 80 años rodeado de un país que ha perdido su voz. Los saludos forzados y los coros oficiales por su cumpleaños no logran ocultar que el comandante gobierna sobre el miedo y la soledad.

Comentarios