Economía de Nicaragua 2026: Banco Mundial proyecta 3% de crecimiento, alertan que la contracción podría ser mayor

La economía de Nicaragua se encuentra en incertidumbre de cara al 2026. Mientras el Banco Mundial proyecta un crecimiento estable, aunque moderado, de un 3% para el próximo año, el economista nicaragüense Manuel Orozco lanza una señal de alerta sobre una posible contracción que golpeará la calidad de vida de la población.
El informe del Banco Mundial destaca que la economía nicaragüense ha mantenido una tasa promedio de crecimiento del 4% en los últimos tres años, aunque con una ligera desaceleración que se refleja en un 3.6% de crecimiento en 2024 y una estimación del 3.1% para 2025.
El reporte señala que «las remesas, la construcción, los servicios y la minería» serán los motores principales del crecimiento económico en los próximos años.
Además, el Banco Mundial resalta que Nicaragua mantiene un entorno macroeconómico estable, con una deuda pública proyectada del 50.3% en 2025 y reservas internacionales equivalentes a 9.2 meses de importaciones, factores que «fortalecen su resiliencia ante choques económicos».
Sin embargo, la perspectiva optimista del Banco Mundial choca con el pronóstico del economista Manuel Orozco. En un artículo de opinión publicado en El Confidencial señala que hay «un leve pero firme desaceleramiento económico en Nicaragua» impulsado por un bajo crecimiento del consumo, la falta de inversión privada y pública, un marcado aumento en el crédito al consumo y la tasa de desempleo en el país que equivale al 1% de los trabajadores formales.
Economía de Nicaragua en contracción
Orozco advierte que 2025 será la antesala de una contracción económica para el próximo año, un escenario para lo que el régimen Ortega-Murillo no tiene una propuesta viable. «Detrás de un aparente crecimiento, la realidad es que la economía no se diversifica o expande: no hay inversión para la competitividad en sectores punta de la economía del conocimiento y digital», alertó.
Mientras el Banco Mundial pone énfasis en los sectores tradicionales, las remesas y la minería, Orozco señala que la economía nicaragüense «gira en función de la economía primaria, agraria, consumista e informal, sin transformación».
Sobre las remesas, Orozco advirtió que su peso en la economía es cada vez mayor y preocupante si se toma en cuenta la cantidad de migrantes que son deportados, principalmente, desde Estados Unidos. «Ningún otro sector económico altera su peso como las remesas, que suben de 10% en 2017 a 33% en 2025 del PIB».
Sin embargo, alertó que para 2026 se espera que las remesas no crecerán más de 2% frente a una situación migratoria adversa, pues no habrá más capacidad de envío o de nuevos migrantes. «El efecto de una disminución de las remesas incidirá sobre el consumo y la renta tributaria de la que ahora depende mucho la gente y el Estado. ¿cómo abordará el Gobierno una disminución en las remesas y la renta y un aumento en la presión laboral? Lo más probable es que se queden de brazos cruzados».
En cuanto al crédito y la inversión, el Banco Mundial no alerta sobre riesgos específicos, mientras Orozco destaca que, aunque hay liquidez en el sistema financiero, la banca tiene una postura de cautela, optando por reducir la oferta crediticia en lugar de impulsarla. «Este año la oferta crediticia será menor que en 2024 y se está orientando más al consumo que a la productividad».
Al contrastar esto con indicadores como el comportamiento del comercio, la deuda externa y el turismo que han venido decreciendo, el panorama general apunta a una inminente contracción económica.
«Solo que las remesas crezcan 3% o menos, incidirá en un crecimiento de 1% de la economía, y si a esto se observa un comportamiento bajo de los otros indicadores, la situación se complica», alertó. Aseguró que todo este «cóctel» podría llevar a «cero o muy bajo crecimiento en 2026».
Más desempleo
A todo este escenario, se le suma el aumento en la presión laboral debido al retorno de deportados que podría empujar a Nicaragua hacia un estancamiento.
«La visión económica de la dictadura no ofrece empleo ni calidad de vida, solo endeudamiento y pobreza, ya que el ingreso per cápita descenderá el otro año como resultado de esa contracción, mientras el costo de vida seguirá alto».

En su opinión, el intento de acercamiento comercial y financiero a China es solo «el Plan A de la dictadura», pero «el régimen no resuelve el problema principal del país: el desarrollo económico no se logra con financiamiento al consumo, sino a la productividad».

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