Moncada y su doble discurso en la ONU: denuncia «políticas odiosas» de los países, mientras en Nicaragua su régimen aplasta derechos humanos

El ministro nicaragüense de Relaciones Exteriores, Denis Moncada, volvió a mostrar la doble cara del régimen Ortega-Murillo durante su intervención en el 80 período de sesiones de la Asamblea General de la ONU.
Como emisario, reafirmó su apoyo al pueblo palestino, condenó al Estado de Israel y denunció las «horrorosas y odiosas» sanciones económicas de Estados Unidos (EE. UU.) y sus «terribles políticas migratorias».
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«Reiteramos nuestra histórica y permanente condena al genocidio, a la bárbara política de negación del pueblo palestino. Condenamos al Estado de Israel, así como hemos condenado y condenamos las políticas y prácticas de las potencias coloniales, imperiales, neocoloniales y fascistas» dijo durante su intervención.
Añadió que rechazan «todas las salvajes, brutales, masacres que se perpetúan, que se extienden, a vista y paciencia de todo el mundo».
Pero mientras el régimen orteguista lanza estos discursos en podios internacionales, Nicaragua sigue sumida en persecución política, violación sistemática de derechos humanos, exilio forzado y un control absoluto sobre la justicia que elimina cualquier vestigio de independencia.
Denis Moncada arremete contra EE. UU.
El Ministro de Relaciones Exteriores de Nicaragua aprovechó su intervención en la ONU para lanzar fuertes acusaciones contra EE. UU. El diplomático denunció el trato «bárbaro» y la «falta completa de compasión» que, según su perspectiva, reciben los ciudadanos de países como Nicaragua en el extranjero.
«Son terribles políticas migratorias, que desconocen el derecho humano, que violan los derechos humanos y que son reflejo y espejo del egoísmo y el desprecio de quienes se creen dueños del mundo», dijo.
Sin embargo, mientras habla de esos «atropellos», el gobierno que representa es responsable de una crisis política y social que ha llevado a miles de nicaragüenses a huir, bajo amenazas, persecución y censura.
En su discurso, condenó «todos los atropellos salvajes, atroces, incomprensibles a estas alturas de la vida, que las potencias imperialistas despliegan con sus políticas económicas, culturales y comerciales, pretendiendo continuar dominandonos». Y acusó a los países desarrollados de utilizar armamentos y aparatajes militares, dirigidos contra la paz, en Asia, África y nuestra América Latina-Caribeña».
Apoyo a Cuba y Venezuela
El funcionario nicaragüense también reafirmó la «plena e inequívoca solidaridad» de su país con Cuba y Venezuela.
«Denunciamos y condenamos las absurdas manipulaciones con acusaciones disparatadas, descabelladas, desde el pretexto del narcotráfico, que es plaga y comercio de los países ricos, donde habitan millones de consumidores, esos países potencias que alientan a los empobrecidos, a más producción y comercio de sustancias, traficando miserias».
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Este discurso de Moncada expone la contradicción del régimen; mientras acusa al mundo de imperialismo y agresión, mantiene en Nicaragua una realidad marcada por la represión, la crisis y la negación de derechos básicos, que han sido denunciados por la comunidad internacional y que el régimen insiste en ocultar con sus palabras.

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