EE. UU. avisa sobre el «ambiente legal extremadamente complejo» en Nicaragua que ahuyenta la inversión extranjera

El más reciente informe anual sobre el clima de negocios en América Latina, publicado por el Departamento de Estado de Estados Unidos (EE. UU.), esboza un panorama sombrío y preocupante para la economía de Nicaragua. El reporte, que abarca doce capítulos, confirma una vez más el colapso institucional y la crisis política que se traduce en un ambiente empresarial hostil e inseguro para la inversión extranjera en el país.
El economista nicaragüense Juan Sebastián Chamorro, experto en desarrollo económico y conocido crítico del régimen Ortega-Murillo, calificó el informe como un reflejo contundente del grave deterioro del clima de negocios en Nicaragua.
«Todo el reporte contiene información negativa sobre el ambiente de inversión. Este año se incorporan elementos nuevos que agravan aún más la situación», señaló Chamorro.
Inversión extranjera sin garantías
Entre los hallazgos más alarmantes, el informe destaca la probación, el 30 de enero de 2025, de una reforma constitucional radical que abolió la independencia judicial en Nicaragua. Esta medida eliminó cualquier posibilidad de que los inversionistas reciban un trato justo y predecible en el sistema legal del país.
«El Departamento de Estado advierte que cualquier inversionista que quiera básicamente explorar la posibilidad de Nicaragua va a enfrentarse con un ambiente legal extremadamente complejo, con independencia cero del poder judicial y vigilancia absoluta», enfatizó Chamorro.
Otro punto crítico del documento es la creación y funcionamiento de la llamada Comisión de Inversiones Extranjeras, presidida por Laureano Ortega Murillo, hijo de la pareja gobernante.
Según el reporte, esta comisión funciona como un mecanismo para controlar estrictamente a los inversionistas y someterlos a presiones fiscales arbitrarias, lo que añade un riesgo legal y financiero inédito para quienes intentan invertir en Nicaragua.
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El informe también señala que las inversiones extranjeras directas tradicionales han disminuido significativamente y que la única entrada de capital externo proviene mayormente de reinversiones por parte de empresas ya establecidas y de inversiones chinas, resultado de la alianza cada vez más profunda del régimen con Pekín.
Esta dependencia de China, a cambio de préstamos millonarios y tratados preferenciales, es vista por EE. UU. como un elemento que distorsiona aún más la economía nacional.
«La profundización de la alianza con China desde 2021 ha dado lugar a un tratado de libre comercio, préstamos por un total aproximado de 1.000 millones de dólares y la preferencia declarada del régimen por las empresas y la tecnología estatales chinas», señala el informe aun cuando EE. UU. es el principal inversionista en Nicaragua.
La ley de telecomunicaciones aprobada en octubre de 2024 también figura como un riesgo importante, pues viola la privacidad de los inversionistas y facilita la vigilancia estatal, otro factor que desalienta la inversión extranjera.
«Básicamente dicen de que cualquier elemento de privacidad de inversionistas, etcétera, puede violentarse por esta ley», alertó Chamorro.
Persecución política y expropiación
El informe refleja además un contexto social y político desolador, con la detención injusta de presos políticos, la revocación de la personalidad jurídica y expropiación de los activos de más de 5.700 ONG, cámaras empresariales, instituciones académicas y medios de comunicación independientes.
«Las autoridades nicaragüenses continúan deteniendo injustamente a presos políticos, exiliando forzosamente a ciudadanos, confiscando injustamente propiedad privada y violando y desmantelando el Estado de derecho, creando un clima de inversión plagado de riesgos reputacionales y regulación arbitraria», dice parte del documento.
A esto se suma la suspensión de nuevos préstamos de la mayoría de instituciones financieras internacionales y la continua investigación de EE.UU. por presuntas violaciones comerciales y laborales que podrían derivar en sanciones económicas.
«Este clima de negocio que Ortega y Murillo ha fomentado solo va a traer menos inversiones directas extranjeras, menos empleo, menos empleo productivos y menos ingresos para la familia nicaragüenses», alertó Chamorro.
El informe también resalta que, a pesar de ciertas cifras macroeconómicas que aparentan estabilidad, como récords en reservas internacionales y un sector bancario solvente, la realidad para la mayoría de los nicaragüenses es distinta. El salario mínimo sigue muy por debajo del costo de la canasta básica y el empleo formal sigue en declive, agravando la crisis social.

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