Media tonelada de cocaína era transportada por un solo hombre, según la Policía

La Policía Nacional asegura que incautó 531 kilos con 147 gramos de cocaína en un operativo que ejecutó la noche del 28 de agosto en San Rafael del Sur, Managua. Según la versión oficial, la droga fue encontrada en una camioneta conducida por un único detenido, Byron Javier Marenco Narváez, de 32 años.
De acuerdo a la versión del Comisionado General Victoriano Ruiz Urbina, nombrado este 29 de agosto oficialmente por la dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo como «co-jefe de las Fuerzas Policiales», el ciudadano supuestamente transportaba en la Hilux blanca, placa M 434-668, 13 sacos color rojo que contenían 469 paquetes rectangulares envueltos en cinta adhesiva.
El también jefe de la Dirección de Auxilio Judicial dijo en una rueda de prensa con medios de la propaganda gubernamental que la prueba de campo dio positivo a cocaína, con un peso total equivalente a más de media tonelada.
Una versión difícil de creer
La explicación oficial, sin embargo, despierta interrogantes. Resulta inverosímil que una sola persona, en un solo vehículo, pudiera mover 13 sacos repletos de cientos de paquetes de droga sin el respaldo de una red logística, transporte alterno o acompañamiento. La Policía no mencionó si hubo otros capturados, posibles lancheros o colaboradores, ni tampoco brindó detalles sobre la estructura criminal detrás del cargamento.
El caso lo presentó únicamente como la detención de un hombre con media tonelada de cocaína, lo que plantea dudas sobre la veracidad de que un individuo, por sí solo, ejecutara una operación de tal magnitud.

En Nicaragua se ha vuelto común este tipo de «quiebres» sin detenidos o con historias que a todas luces se ven fabricadas porque no relevan el fondo de las redes criminales que operan en el país o que usan el territorio nacional como puente del narcotráfico.
El caso peliculero del 11 de julio
El 11 de julio pasado, el Ejército de Nicaragua informó sobre otro quiebre de drogas. Según la comunicación del cuerpo castrense, en ese operativo, los militares se enfrentaron a la célula narco y en una escena de película mataron a uno de los delincuentes y capturaron a otros dos, mientras que uno huyó herido.
Según la Nota de Prensa N° 161/2025, los capturados son Florentino Gamaliel Mejía Hernández, de nacionalidad hondureña, y Bosco José Vega Alvarado, nicaragüense, quien presentaba heridas considerables en varias partes del cuerpo.

El nombre del fallecido era Juan Alberto Hernández Escobar, también de nacionalidad nicaragüense, según el Ejército. El cuarto individuo, un hondureño conocido con el alias “La Muerte”, logró huir del lugar llevando consigo un fusil AR-15.
Además de los 600 paquetes de droga incautados, también recuperaron dos camionetas doble cabina en las que, supuestamente, transportaban los sacos de cocaína.
Lo extraño de este otro caso es que nadie mostró ni el cuerpo del supuesto narco fallecido en el lugar, ni a los dos capturados y tampoco explicaron cómo se pudo fugar uno de los criminales heridos en medio de matorrales inhóspitos.
Estados Unidos sospecha de estas «historias»
Y precisamente por esas sospechas, en junio pasado, el gobierno de Estados Unidos advirtió que Nicaragua se ha convertido en un «punto de tránsito crítico» para el narcotráfico internacional, debido a la corrupción generalizada, la falta de cooperación con agencias extranjeras y el control político ejercido sobre las instituciones de seguridad.
La alerta forma parte del Informe de Estrategia de Control Internacional de Narcóticos 2025, del Departamento de Estado, que cerró su análisis en marzo.
La DEA se retira
Uno de los anuncios más graves que hizo Washington, según se lee en ese documento, es que Estados Unidos pondrá fin a las operaciones de la DEA en Nicaragua este mismo año. La decisión, según las autoridades norteamericanas, se debe a la negativa del régimen de Daniel Ortega a cooperar con las autoridades antidrogas estadounidenses.
«Estados Unidos pondrá fin a sus operaciones de la DEA en Nicaragua en 2025, en parte debido a la falta de cooperación de las agencias nicaragüenses», señala el informe. La conclusión refleja un deterioro drástico en los vínculos bilaterales en materia de seguridad.
Incautaciones sin capturas
El informe del Departamento de Estado igualmente cuestiona la transparencia del régimen y la efectividad de sus estrategias.
En ese documento, Estados Unidos cita reportes de medios locales para referir que Nicaragua incautó 1,29 toneladas métricas de cocaína en los primeros nueve meses de 2024, frente a 1,43 toneladas en el mismo período del año anterior.
Las incautaciones de efectivo aumentaron a 2,1 millones de dólares, pero, al igual que en años anteriores, «la Policía Nacional no reportó ningún arresto», critica.
El informe subraya que «la falta de datos fiables dificulta evaluar la efectividad» de la llamada «Estrategia de Muro de Contención».
Rusia refuerza desconfianza
Además de la desconfianza de Estados Unidos, las sospechas de que Nicaragua sirve como puente para el narcotráfico también se refuerzan con decomisos de drogas en países, que incluso son aliados de la dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo.
Para muestra un botón. En enero de 2024, por ejemplo, Rusia incautó en uno de sus puertos un contenedor que llevaba una tonelada de cocaína que había salido de un puerto nicaragüense. De ese cargamento ni de los responsables se supo más nada. Ni Moscú, ni Managua se dignaron en aclarar sobre la droga.

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