Monseñor Rolando Álvarez concelebra misa junto al papa León XIV

El obispo de Matagalpa y administrador apostólico de la Diócesis de Estelí, monseñor Rolando Álvarez, participó en la eucaristía de toma de posesión del papa León XIV de la Basílica San Juan de Letrán, misa que se celebró ayer domingo, 25 de mayo. La basílica será la sede episcopal del pontífice.
El religioso nicaragüense, que fue desterrado por el régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo en enero de 2024, apareció junto a un grupo de obispos al momento de la eucaristía. El obispo se acercó al altar mayor y él mismo comulgó.
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El prelado, que estuvo por un año y medio privado de su libertad de forma arbitraria y condenado a 26 años y cuatro meses de prisión por la dictadura sandinista, permanece en Roma desde que sufrió la expulsión de Nicaragua.
Álvarez fue víctima del despojo de su nacionalidad de origen. En la prisión, además, lo sometieron a aislamiento. La celebración en la que participó el obispo nicaragüense junto al papa fue difundida por Vatican News.
Esta eucaristía está cargada de simbolismo. La Basílica de San Juan de Letrán es una de las iglesias más importantes de Roma. Ostenta el título del catedral de la diócesis de Roma y es la basílica papal más antigua en la ciudad. Durante siglos, ha servido de centro espiritual y un símbolo de la autoridad papal.

Un privilegio para el obispo nicaragüense
Para Manuel Obando Cortedano, quien trabajó como jefe de medios de la Diócesis de Matagalpa y cercano al obispo Álvarez, la participación del líder religioso nicaragüense «es otro signo de esa confianza y la cercanía de la Iglesia, de la Santa Sede, con el obispo de Matagalpa y del obispo de Matagalpa con la Santa Sede y sin duda de la Iglesia como con la Iglesia que peregrina en Matagalpa, porque ya es una celebración donde no hay tanta representación universal como sucedió el domingo pasado que fue la inauguración del Pontificado».
Obando, que padeció encarcelamiento arbitrario, destierro y desnacionalización por laborar con la Iglesia católica nicaragüense, resalta las implicaciones en el ámbito espiritual que conllevan para un religioso el participar en una misa de esa envergadura junto al papa.
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«En un primer lugar, para él como obispo concelebrar una misa presidida por el papa, significa comunión, unidad al pontífice, a su magisterio. Pienso que para un obispo significa como renovar los votos de obediencia y de fidelidad a Cristo y a su Iglesia en la persona del vicario de Cristo y en este caso del papa León XIV», apuntó.
Para el periodista matagalpino, este acercamiento es un espaldarazo a los católicos nicaragüenses. «Para mí, como fiel católico de la Diócesis de Matagalpa, yo sentí a mi Diócesis presente. Es una interpretación personal, que es la presencia de Matagalpa confirmando también su fe, su unidad al papa, a Cristo, en primer lugar, y a su iglesia. Y es como sentirnos representados en nuestro obispo», concluyó.

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