Diputados sandinistas y sus colaboradores zancudos piden al dictador Ortega romper relaciones diplomáticas con el Estado de Israel

La Asamblea Nacional de Nicaragua, controlada en su totalidad por el partido sandinista, «pidió» al dictador Daniel Ortega que proceda a romper relaciones diplomáticas con el Estado de Israel, como una forma de protesta por lo que llaman «genocidio» contra el pueblo de Palestina.
Durante una «Sesión Especial de Solidaridad con Palestina», los operadores políticos de la dictadura que fungen como diputados, y sus colaboradores zancudos, aprobaron «declaratoria de condena» contra Israel al que acusan de genocidio durante la guerra que el Estado judio desarrolla contra el grupo terrorista Hamás.
El 7 de octubre del año pasado, Hamás lanzó un ataque sorpresa contra Israel, en el que murieron en unas horas al menos 1.200 israelíes y otros 250 fueron tomados como rehenes. Ese ataque desencadenó la guerra contra esa organización, considerada terrorista, que ha destruido gran parte de la Franja de Gaza, controlada por Hamás.
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El principal operador político de los dictadores Ortega y Murillo en la Asamblea Nacional, Gustavo Porras, leyó la declaratoria en la que dicen Condenar «al sionismo y sus aliados» a los que acusan de «imponen su prepotencia, crueldad, odio extremo contra las familias inocentes, bombardeando sin piedad sobre infraestructuras civiles como hospitales, escuelas y viviendas».
Por tal razón , dicen los diputados sandinistas, «frente a estas acciones atroces, criminales y crueles del gobierno de Israel contra el pueblo Palestino, la Asamblea Nacional de Nicaragua pide respetuosamente al Gobierno de Reconciliación y Unidad Nacional que valore la ruptura de las relaciones diplomáticas con el Gobierno genocida y sionista de Benjamín Netanyahu».

El régimen Ortega-Murillo se ha pronunciado contra el Estado se Israel desde el inicio del conflicto, condenando lo que siempre ha llamado «genocidio» contra Palestina pero en ninguna ocasión ha condenado el sorpresivo ataque de Hamas a la población israelita.
La diplomacia de Ortega ha calificado esa guerra como «dramática y trágica» y a la vez ha demandado en reiteradas ocasiones a la ONU y a la comunidad internacional «pronunciarse y contribuir a detener esta nueva masacre de hermanos y hermanas, que nos exige a todos, respeto y solidaridad, para emprender nuevamente los diálogos, las conversaciones, indispensables, en base a todo derecho, para defender la vida de todos y todas».
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Sin embargo, en la medida que ha ido avanzando el conflicto, la dictadura ha tomado posiciones más belicosas, expresando condenas contra Israel y llamándolo «sionista y genocida».
En su «declaratoria en solidaridad con Palestina» de este viernes, los diputados de la dictadura sandinista acusan a Israel de provocar en Gaza «la más detestable atrocidad del siglo XXI y una de las peores de la historia de la humanidad» y a la vez también acusan a las potencias occidentales y medios de comunicación y organismos internacionales «supuestos defensores de los derechos humanos» de ocultar «la verdadera dimensión del sufrimiento y la destrucción del pueblo palestino».
En el documento aprobado por los parlamentarios de Ortega declaran al Gobierno de Israel, «enemigo de la humanidad», y le achacan la responsabilidad de querer «extender su barbarie en todo el Medio Oriente; poniendo en peligro la Paz y la seguridad mundial», según los subordinados de la dictadura Ortega-Murillo, «con la complicidad y apoyo logístico y militar de los imperios norteamericano y europeos quienes se erigen como verdaderos responsables de los asesinatos y brutalidades cometidas por su punta de lanza: El Criminal Régimen Sionista».

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