«Se puede esperar una presión como nunca antes la ha visto el régimen», advierten analistas sobre reunión de cancilleres de la OEA

La aprobación de una reunión consultiva de cancilleres de la Organización de Estados Americanos (OEA), que se logró con el respaldo de 29 países del organismo, es una clara señal del cambio y posicionamiento de la región en contra del régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo.
El exembajador de Nicaragua ante la OEA, Arturo McFields Yescas, dijo a Artículo 66 que «se puede esperar una presión como nunca antes la ha visto el régimen», mayor incluso que los pronunciamientos emitidos por ese organismo tras las protestas cívicas de 2018.
Los cancilleres pueden tomar decisiones colectivas o unilaterales en ese encuentro, aún sin fecha ni agenda, pero que será determinante ante el nuevo escenario político que tiene Latinoamérica, con más gobiernos de derecha y con Donald Trump en Estados Unidos.
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«Pueden venir decisiones o medidas colectivas, pero también medidas unilaterales para el régimen, ‘fuego y candela’ como diríamos los nicaragüenses», agregó el diplomático ahora en el exilio.
Solo Brasil votó en contra de la reunión y México se abstuvo en la votación, aunque la presidenta de ese país, Claudia Sheinbaum, se pronunció sobre esa decisión de su gobierno este 20 de agosto.
Las críticas a México por abstenerse
«Tiene que ver con los principios constitucionales de México, más allá de si el representante ante la OEA, Alejandro Encinas o la presidenta o esté de acuerdo o no esté de acuerdo, es un asunto de autodeterminación de los pueblos y está establecido claramente en la Constitución. Entonces, por eso se tomó la decisión de que hubiera abstención», expuso la mandataria.
Sin embargo, McFields Yescas recordó en su cuenta de X, antes Twitter, que México ha apoyado al chavismo en Venezuela, dio asilo a políticos de Bolivia, Perú y Ecuador, denunciados por malos manejos administrativos, lo que afirmó podría ser también una injerencia en las políticas internas de cada nación.
El diplomático y periodista recordó decisiones históricas de los cancilleres de la OEA como la expulsión de Cuba en 1962 o la petición de renuncia a la dictadura de Anastasio Somoza en 1979, lo que llevó a una junta de gobierno de transición en Nicaragua.
También mencionó la de 2017 sobre Venezuela que no arrojó muchos resultados, con un chavismo que convocó a elecciones fraudulentas en 2018 y repitió el mismo patrón en 2024 al desconocer el triunfo del abanderado opositor Edmundo González Urrutia.
«Los 29 votos de ayer (19.08.2026) son el comienzo, no el final. Cuando venga la historia más adelante va a ser parte del recuerdo de cómo cayó la dictadura, van a ser partes pivotales, lo que vimos ayer nunca se había visto antes con el régimen de Ortega, ni siquiera con las protestas de 2018, lo mejor está por venir», destacó el exembajador.
Cancilleres de la OEA deben elevar exigencia
Para el presidente de la Ruta del Cambio, expreso político y profesor de la Universidad de Virginia, Félix Maradiaga, al activarse los artículos del 61 al 63 de la OEA, los cancilleres tendrán que elevar el nivel de exigencia contra el régimen.
«Al activar los artículos 61 a 63 de la Carta de la OEA, los Estados miembros han reconocido formalmente que la situación en Nicaragua constituye un problema urgente y de interés común para el hemisferio. Esa determinación es, en sí misma, significativa. Ahora corresponde elevar el nivel de exigencia», explicó a Artículo 66.
La oposición en el exilio que ha estado activa en la solicitud de medidas de presión diplomáticas contra la dictadura, que pretende de nuevo modificar la Constitución Política del país para acabar con las elecciones libres, sin competencia de sus adversarios y alargar los mandatos populares 7 años, han celebrado esta votación del consejo permanente.
Maradiaga aclaró que en ningún momento están llamando al uso de la fuerza, una decisión unilateral que tomó Estados Unidos en enero pasado al capturar a Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, tras un bombardeo sobre Caracas y ciudades aledañas.
«No pedimos intervención ni uso de la fuerza. Pedimos que el hemisferio ejerza la diplomacia en su sentido más noble: proteger el derecho del pueblo nicaragüense a decidir por sí mismo y evitar que una familia sustituya a la soberanía popular», sostuvo el exprecandidato presidencial, quien como otros aspirantes fue encarcelado por el régimen y después expulsado del país.

El dirigente hizo hincapié en la propuesta que ha sido presentada por diferentes partidos y organizaciones de la sociedad civil para que se logre una transición democrática en Nicaragua.
«Hemos puesto a disposición de las cancillerías una propuesta de transición ordenada, pacífica y temporal —con junta de transición, proceso constituyente y elecciones en un plazo definido— como contribución a esa hoja de ruta. No se trata de un plan cerrado ni de patrimonio de un grupo, sino de un punto de partida abierto al diálogo», indicó.
También subrayó que la OEA como tal no es un estado supranacional, porque todo dependerá de lo que decidan los gobiernos.
«Esta reunión ofrece la posibilidad de elevar la crisis nicaragüense a un nivel excepcional de responsabilidad hemisférica. Confiamos en que los cancilleres estarán a la altura de esa responsabilidad histórica», añadió.

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