Monseñor Silvio Báez llama a «sembrar esperanza y justicia» frente a la represión en Nicaragua

El obispo auxiliar de Managua, monseñor Silvio José Báez, llamó este domingo a los nicaragüenses a no renunciar a la esperanza ni a la búsqueda de la justicia, pese a la crisis política y social que el país arrastra desde 2018 y la represión ejercida por el régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo.
Durante su homilía del XV Domingo del Tiempo Ordinario, pronunciada desde Miami, donde se ha asentado desde su exilio en 2019 por amenazas de muerte en su contra, el religioso afirmó que, aún cuando los resultados parezcan lejanos, siempre es tiempo de sembrar.
Tomando como punto de partida la parábola del sembrador del Evangelio de Mateo, Báez explicó que Dios continúa sembrando vida, verdad y libertad incluso en los terrenos más difíciles. El obispo insistió en que la fe no puede quedar paralizada por el desaliento y que la esperanza se construye con acciones concretas, aun en medio de la adversidad.
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«Hay momentos en los que parece imposible cosechar, recoger frutos y ver resultados. Pero siempre es tiempo para sembrar. Para sembrar esperanza, misericordia y justicia, para sembrar con paciencia y sin desesperar», expresó Báez, en un mensaje que adquiere relevancia para miles de nicaragüenses que continúan enfrentando persecución, exilio, encarcelamientos y restricciones a sus libertades individuales y colectivas.
El líder católico advirtió que quienes solo esperan éxitos inmediatos pueden terminar frustrados, por lo que animó a mantener el compromiso con el bien común.
«Los obsesionados con cosechar éxitos y ver resultados inmediatos pueden quedar defraudados. Lo que necesitamos hoy son sembradores. Necesitamos gente que siembre palabras de esperanza y gestos de compasión por todas partes, que vaya esparciendo semillas de confianza y granos fecundos de sacrificio y bondad», afirmó.
Báez vinculó además el mensaje evangélico con la realidad que viven los pueblos sometidos por el autoritarismo. Señaló que, aunque en determinados momentos la historia parezca un terreno estéril por la violencia y la opresión, siempre existen personas que mantienen viva la esperanza de una sociedad diferente. «Podemos sentirnos a veces impotentes ante la crueldad prepotente de los poderosos que someten al pueblo o, peor aún, llegar a aceptar como normal la represión y el miedo», advirtió.
Sin embargo, el obispo sostuvo que la represión no ha logrado apagar el anhelo de libertad de los nicaragüenses. «No perdamos la esperanza: no todo es piedras y espinas. Si entramos en nuestro interior, descubriremos que la sed de justicia no se ha apagado y que la llama de la libertad sigue ardiendo», aseguró. También destacó que aún existen personas «que siguen soñando, luchando y rezando por una sociedad nueva».
Desde el inicio de la crisis sociopolítica en abril de 2018, Nicaragua atraviesa un deterioro sostenido de las libertades públicas, marcado por la persecución contra opositores, periodistas, organizaciones civiles y miembros de la Iglesia católica. Báez ha sido una de las voces más críticas del régimen y desde abril de 2019 reside fuera del país por decisión del Vaticano, para proteger su vida.

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