Ataques digitales se convierten en principal forma de represión contra la prensa en Nicaragua

Las agresiones contra la prensa en Nicaragua se concentran cada vez más en el mundo digital, ante la ausencia de periodistas que debieron exiliarse, denunció la Fundación para la Libertad de Expresión y Democracia (FLED).
Unos 309 trabajadores de la prensa viven exiliados y medio centenar de medios se vieron forzados a cerrar, especialmente desde 2018, cuando protestas desataron una fuerte represión del gobierno de Daniel Ortega y su esposa Rosario Murillo, con saldo de unos 300 fallecidos.
Las «estrategias represivas (…) se han desplazado con mayor fuerza hacia el ámbito digital y operan de forma más fragmentada, persistente y silenciosa», señaló FLED en su informe sobre los ataques a la prensa en Nicaragua durante 2025.
Según el reporte, las redes sociales y medios digitales oficialistas representan hoy «uno de los principales escenarios de ataque contra la prensa», a través de la «amenaza y deslegitimación».
Estas prácticas «dificultan la denuncia, amplían los márgenes de control y profundizan la autocensura», añadió la organización desde Costa Rica, que documentó 115 violaciones a la libertad de prensa el año pasado, frente a 81 en 2024.
26 periodistas exiliados en 2025
El gobierno nicaragüense acusa a la prensa de querer desestabilizarlo y de servir al «intervencionismo» de Estados Unidos, al que responsabiliza de haber intentado un golpe de Estado con las protestas de 2018.
La mayoría de las agresiones son «verbales, escritas y digitales», indica el balance, que detalla que 26 periodistas se exiliaron en 2025 para «proteger su vida e integridad».
A otros, cuyo número no especifica, se les negó el ingreso al país cuando regresaban de viajes al exterior.
La oenegé también observó un aumento de los llamados «desiertos informativos», regiones del país donde el gobierno sandinista monopoliza la información y que hoy representan 65% del territorio nacional.
Esa situación es resultado de «cierres forzados de medios, exilio de periodistas, intimidación, confiscaciones, encarcelamientos y otras formas de persecución», asegura la FLED.

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