Ortega y Murillo nombran a Mayling Brenes como la séptima ministra de Salud del sandinismo

La dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo anunció este martes el nombramiento de Mayling Lisette Brenes Calderón como nueva ministra de Salud, en sustitución de Ofelia María Villalobos Bravo, quien apenas había sido designada en mayo pasado. El relevo fue comunicado por Rosario Murillo durante su alocución diaria transmitida por los medios de propaganda oficial.
«Otra información es que se acepta la renuncia de la compañera Ofelia María Villalobos Bravo, que era Ministra de Salud, y se acepta y se nombra a la compañera Mayling Lizeth Brenes Calderón, quien desde ahora es ya Ministra de Salud para servir a nuestro pueblo», anunció Murillo, sin ofrecer mayores detalles sobre los motivos del cambio.
El nombramiento ocurre apenas cuatro meses después de la llegada de Villalobos Bravo a la cartera sanitaria, confirmando que el Ministerio de Salud (Minsa) sigue siendo uno de los espacios de mayor rotación dentro del aparato estatal.
Una salida envuelta en rumores y castigos políticos
Desde el 3 de octubre circulaban versiones sobre la destitución de Ofelia Villalobos, quien según fuentes políticas habría caído en desgracia con Rosario Murillo tras el arresto de Evertz Delgadillo, el funcionario que la habría recomendado ante Gustavo Porras, presidente de la Asamblea Nacional y secretario general del Frente Nacional de los Trabajadores (FNT).

«Las órdenes de Managua han sido claras: todo aquel trabajador del régimen que entró por órdenes de Evertz Delgadillo será despedido, porque la compañera Rosario no quiere ver sombras de Evertz», aseguró una fuente del oficialismo citada por medios locales de León. La última aparición pública de Villalobos fue el 9 de septiembre, y desde entonces su ausencia en eventos oficiales del Minsa reforzó las sospechas de que había sido removida.
Villalobos, odontóloga originaria de la ciudad universitaria y exprofesora de la UNAN-León, fue presentada por Murillo el 14 de mayo como un ejemplo de «equidad real y práctica de género». Pero su destitución evidencia la fragilidad de las funcionarias dentro del régimen, donde los cargos dependen más de la obediencia política y de las purgas internas, que de la gestión técnica.
Medios oficialistas elogian a la nueva
De acuerdo con los medios oficialistas, Mayling Lisette Brenes Calderón ha tenido una carrera ascendente dentro del sistema público de salud. Antes de su designación, se desempeñaba como directora del Sistema Local de Atención Integral en Salud (SILAIS) Managua, la principal división administrativa del Minsa.
Su nombramiento es presentado por la propaganda oficial como el ascenso de una funcionaria comprometida y con experiencia técnica. Sin embargo, dentro del régimen se interpreta como otro movimiento impulsado desde El Carmen, donde Rosario Murillo mantiene el control absoluto de los cuadros medios y altos del Estado.
Siete ministras y un ministerio bajo control político
Con Brenes Calderón, el Ministerio de Salud suma siete titulares desde el retorno de Daniel Ortega al poder en 2007. La lista inicia con Maritza Cuan, seguida por Guillermo González (hoy director del SINAPRED), Sonia Castro, Carolina Dávila Murillo, Martha Reyes Álvarez, Ofelia Villalobos Bravo y ahora Mayling Lisette Brenes Calderón.

El caso más emblemático sigue siendo el de Sonia Castro, sancionada por Estados Unidos en 2019 por su papel en la represión de abril de 2018, cuando ordenó negar atención médica a manifestantes heridos. Aunque fue desplazada formalmente del cargo, Castro permanece como asesora presidencial en temas de salud y es señalada por múltiples fuentes como la figura que realmente dirige el Minsa, controlando las designaciones, destituciones y movimientos internos.
Fuentes médicas y políticas coinciden en que Castro actúa como operadora directa de Rosario Murillo en el sector salud, y que el Ministerio responde más a intereses políticos y de control social que a criterios sanitarios. En paralelo, el presidente de la Asamblea Nacional, Gustavo Porras, también ejerce influencia determinante sobre esa institución, como secretario nacional del FNT y líder eterno de la Federación de Trabajadores de la Salud (FETSALUD) y uno de los principales articuladores del aparato sindical del régimen.
“Equidad” de fachada en un sistema autoritario
Durante el nombramiento de Villalobos en mayo, Murillo presumió que Nicaragua era «el país con más ministras mujeres en el mundo» y habló de «reconocimiento del derecho que tenemos las mujeres nicaragüenses a protagonizar en todos los campos». No obstante, organizaciones feministas han denunciado que esa supuesta “equidad” es una fachada propagandística.
«La mayoría de las ministras no tienen poder alguno, no toman decisiones propias, simplemente ejecutan órdenes que vienen de El Carmen. Son piezas decorativas de un sistema autoritario donde la línea política la impone Rosario Murillo», ha reiterado el Movimiento Autónomo de Mujeres (MAM).
El nombramiento de Brenes Calderón, tras la abrupta salida de Villalobos, confirma la lógica de control, vigilancia y castigo interno con la que opera el régimen Ortega-Murillo, incluso en áreas esenciales como la salud pública, por encima de esa supuesta paridad de género.

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