Ortega nombra nueva ministra en el Minsa, una de las carteras más inestables del régimen

La dictadura de Nicaragua ha designado a Ofelia María Villalobos Bravo como nueva ministra de Salud, en una decisión que aún no ha sido publicada en La Gaceta, pero que fue anunciada este miércoles 14 de mayo por Rosario Murillo, durante su alocución meridiana por medios oficialistas. Con este nombramiento, el régimen sandinista vuelve a mover una ficha en una de las instituciones más volátiles de su estructura, marcada por constantes cambios, figuras decorativas y un control absoluto por parte de Gustavo Porras, el eterno dirigente de la sandinista Federación de Trabajadores de la Salud (Fetsalud), del Frente Nacional de los Trabajadores (FNT) y presidente de la Asamblea Nacional.
Villalobos Bravo es odontóloga graduada de la UNAN-León en 2003. Ha sido docente universitaria, secretaria general del Sindicato de Profesores de Educación Superior (Siproes) en esa misma universidad, y ha ejercido como delegada del Ministerio de Salud y de la Presidencia en temas sanitarios. Aunque la propaganda oficial la presenta como un reconocimiento a la «fuerza y valor de la mujer nicaragüense», la realidad es que el Ministerio de Salud ha sido uno de los más inestables y sin verdadera conducción técnica en los últimos años.
Desde el retorno del Frente Sandinista al poder en 2007, han pasado por ese cargo al menos cinco titulares: la doctora Maritza Cuan, quien desapareció del ámbito público tras su paso por el Minsa; luego el cargo fue asumido por Guillermo González, actual director del SINAPRED; posteriormente, Sonia Castro ocupó la titularidad hasta que fue sancionada por Estados Unidos por ordenar negar atención médica a manifestantes heridos durante la represión de 2018, lo que la relegó a un rol de «asesora presidencial».
Después fue nombrada Carolina Dávila Murillo, también removida sin explicación clara; y en 2020 asumió Martha Reyes Álvarez, quien dejó el cargo en diciembre de 2024 sin anuncio oficial ni reemplazo visible durante varios meses. En la práctica, Sonia Castro ha seguido actuando como la figura dominante del Ministerio, apareciendo en actividades oficiales y ocupando espacios de decisión, a pesar de no figurar formalmente como ministra.

Rosario Murillo, al momento de anunciar la designación de Villalobos, hizo alarde del nombramiento como una muestra de «equidad real y práctica de género», afirmando que Nicaragua es el país con más ministras mujeres en el mundo. Sin embargo, organizaciones feministas han denunciado que estas cifras son utilizadas con fines propagandísticos y no reflejan ningún avance real en materia de participación o poder de decisión de las mujeres en la función pública.
«La mayoría de las ministras no tienen poder alguno, no toman decisiones propias, simplemente ejecutan órdenes que vienen de El Carmen. Son piezas decorativas de un sistema autoritario donde la línea política la impone Rosario Murillo», ha señalado en reiteradas ocasiones el Movimiento Autónomo de Mujeres (MAM).

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