Los Montenegro de Jinotega: la familia campesina que ha sufrido asesinatos, cárcel y exilio bajo la dictadura de Ortega

La familia Montenegro Centeno, originaria de las montañas de Wiwilí, Jinotega, es el rostro de una persecución sistemática que combina asesinatos, cárcel y exilio forzado bajo el régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo. Son conocidos en su comunidad como una familia trabajadora y antisandinista declarada, perseguidos desde los años ochenta por su participación en la Resistencia Nicaragüense y, más recientemente, por su liderazgo campesino en las protestas de abril de 2018.
«Edgard Aristo Montenegro Centeno era un hombre muy amable con sus hijos y esposa. Procreó tres hijos con su actual pareja y dos con la anterior. Su mamá, Ángela Centeno Herrera, dice que se dedicaba a la siembra de granos básicos y le encantaba ejercer la mecánica, era muy ágil para reparar moto-sierras y toda clase de utensilios. Al morir tenía 51 años», dice la Asociación Madres de Abril (AMA) en el homenaje publicado a propósito del sexto aniversario del crimen.
«La gente de Wiwilí, Jinotega, le mostraba mucho afecto a su hijo Edgard porque él era honesto, servicial y generoso. Siempre fue un líder y muchos lo seguían por su popularidad; en su comunidad realizó proyectos de luz y de agua y en Yalí promovió un proyecto de vivienda», resume AMA.
Durante el levantamiento de abril, Edgard organizó a los pobladores para instalar barricadas y se convirtió en líder del tranque de La Marañosa, en El Cuá-Bocay. Tras la Operación Limpieza en julio de 2018, se refugió en la montaña junto a sus hermanos y sobrinos. Pero el asedio contra la familia se intensificó cuando en enero de 2019 mataron a su hermano Oliver Montenegro, obligándolos a huir a Honduras.

Fue en el exilio, del otro lado de la frontera y de las montañas jinoteganas donde Edgard encontró la muerte. El 27 de junio de 2019, mientras viajaba en motocicleta con su hijo de crianza, Yalmar Antonio Zeledón Olivas, hacia una caseta telefónica para comunicarse con su familia en Nicaragua, ambos fueron emboscados en Trojes, Honduras.
Al cumplirse seis años de aquel crimen que sometió en el dolor y la amargura a esta familia jinotegana, la Asociación Madres de Abril (AMA) lo ha denunciado con firmeza. «Les dispararon por la espalda hasta matarlos, dejando los cuerpos tirados en el camino».
«Yalmar Antonio Zeledón nació en Yalí, Jinotega. A partir de los siete años vivió con sus padres en Wiwilí , estaba casado con Mayra Villagra, originaria de El Cuá y vivían con sus cuatro hijos hasta enero de 2019, cuando se trasladó en busca de refugio a Honduras. Trabajó como transportista y comerciante, conducía el camión de la familia, manejaba la distribución al por menor de los productos que comerciaba su madre y apoyaba a su padre en el trabajo de la finca», recoge la organización de madres de las víctimas de la represión sandinista.
Yalmar tenía cuatro hijos. Aunque llevaba el apellido Zeledón de su padre biológico, consideraba a Edgard su verdadero padre, quien lo crio desde los dos años. AMA resaltó que Yalmar «daba la vida por su padre, lo seguía a todas partes».
Edgard, por su parte, solía decirle a su madre, cuando ella le pedía que abandonara la lucha: «No Mita, no se preocupe, que para que otros vivan hay muchos que tenemos que morir». Para AMA, su legado es el ejemplo de un campesino dispuesto a dar la vida por la libertad y la justicia.
La familia Montenegro Centeno ha sido víctima de una persecución implacable. Con saña. Además de los asesinatos de Edgard, Oliver y Yalmar, otros dos miembros de la familia, Dorling Montenegro y Oliver (hijo del Oliver asesinado) fueron encarcelados en Nicaragua como presos políticos.
Dorlin y Oliver hijo permanecieron desde el 2020 hasta el nueve de febrero de 2023 encerrados en el sistema penitenciario de Waswalí, en Matagalpa, hasta que fueron expulsados en un avión junto a otros 220 presos políticos, a quienes la dictadura desterró hacia Estados Unidos y los despojó de la nacionalidad y sus bienes.
En noviembre de 2022, un cuatro miembro de la familia Montenegro fue asesinado en circunstancias que apuntan a otro crimen político. Se trata de Francisco Blandón Herrera, esposo de Thelma Montenegro, hermana de Edgar y Oliver Montenegro.
Organismos de derechos humanos han documentado este patrón de ejecuciones selectivas, describiéndolo como una estrategia de aniquilamiento rural contra opositores al régimen y un ensañamiento contra esta familia campesina por sus ideas políticas de antaño.
Este 27 de junio de 2025 se cumplieron seis años de impunidad por el asesinato de Edgard y Yalmar Montenegro. AMA recordó sus historias con un mensaje de denuncia y memoria: «A 6 años de este doble asesinato continuamos en la lucha por la justicia. No perdonamos, no olvidamos y no hacemos silencio. ¡Justicia!»

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