Nombran nuevo administrador de la catedral de Matagalpa, en ausencia de monseñor Álvarez

Cinco meses después de que el obispo de la Diócesis de Matagalpa y administrador apostólico de la Diócesis de Estelí, monseñor Rolando Álvarez Lagos, fuera desterrado al Vaticano, el fray estadounidense Gabriel Enmanuel Monaghan fue designado en el puesto de administrador de la Catedral San Pedro, de Matagalpa.
El domingo, 26 de mayo, a través de su página oficial de Facebook, la sede religiosa expresó que recibieron «con mucha alegría» el nombramiento del religioso, quien pertenece a la congregación de los frailes de la Renovación.
La lectura del decreto fue realizada por monseñor Edgar Sacaza, vicario de Pastoral de la Diócesis matagalpina. Además de la catedral, Monaghan también administrará el templo San Felipe Apóstol, en Molagüina, y el Santuario del Divino Niño, ubicado en la comunidad Fuente Pura.
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De igual manera, el sacerdote Paul Tinoco, anterior párroco de Molagüina, se desempeñará como administrador de la iglesia San Juan María Vianney, en Matagalpa, según informó la publicación.
«Confiando al Divino Espíritu y a nuestro patrono San Felipe Apóstol su ministerio y cura pastoral bajo el amparo de nuestra co-patrona Nuestra Señora de la Medalla Milagrosa ¡Bendito el que viene en el nombre del Señor!», fueron las oraciones de la iglesia matagalpina para los dos religiosos.
El fray norteamericano y su hermano Tim, quien también ejerce como sacerdote, se formaron en la universidad católica de Notre Dame, en Indiana. Monaghan también estuvo como misionero en Honduras y en septiembre del 2008 se unió a la agrupación de los franciscanos.
Destierro de monseñor Álvarez
Monseñor Rolando José Álvarez Lagos se ganó el corazón de los matagalpinos desde hace más de una década. Su carácter jovial y carisma lo llevó a ser un pastor con olor a ovejas, que experimentó la cercanía de la feligresía. A caballo, en panga, a pie o en su vehículo llegó a las comunidades más recónditas de su Diócesis.
Lo vimos danzar en las jornadas de pentecostés, jugar fútbol con un grupo de niños, pedir que se respete la patria, abogar por la libertad de los presos políticos, denunciar la represión estatal y oficiar una misa en las afueras de la Dirección de Auxilio Judicial (DAJ), en Managua, con los familiares de los detenidos en las protestas cívicas del 2018.
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Sufrió cárcel desde el 19 de agosto de 2022. Por más de 500 días, la dictadura le negó a la feligresía los mensajes de su pastor, las visitas que organizaba el obispo a las comunidades alejadas y calló la voz del profeta sometiéndolo a un martirio en la cárcel.
Ese hombre, de mediana estatura y voz apacible, es un referente de ministerio en Nicaragua. Un pastor que se negó al exilio y solo por órdenes del papa Francisco dejó el país el pasado nueve de febrero de 2024, junto a otros 18 religiosos que fueron recibidos en la Santa Sede, en Roma.

Y tiene el permiso del gobierno para ejercer ese cargo así como la disponibilidad de las instalaciones por qué no comentan ese pequeño detalle