«Aunque desplegaron todas sus armas, no lograron acallar al periodismo independiente» de Nicaragua, afirman periodistas en el Día Mundial de la Libertad de Prensa

Los periodistas y los medios de comunicación independientes siguen siendo víctimas de las medidas represivas desatadas por el régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo, que tiene como objetivo desaparecer cualquier voz crítica y opositora. En el marco del Día Mundial de la Libertad de Prensa, organizaciones recuerdan que en Nicaragua, aún no es posible gozar el derecho a informar sin restricciones.
Para la asociación de Periodistas y Comunicadores Independientes de Nicaragua (PCIN), la dictadura sandinista «ha escalado sus métodos represivos contra los medios y periodistas, a quienes no ha cesado de atacar, amenazar y perseguir».
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«Con la creación y aprobación de leyes, una narrativa que transmite mensajes estigmatizantes, la instrumentalización de todo el aparato de justicia y el control absoluto de todas las entidades de Estado, el régimen ha criminalizado el ejercicio periodístico independiente respondiendo con cárcel, judicialización, destierro, desnacionalización, confiscación y el incremento sin precedentes de un exilio forzado, que ya suma más de 250 periodistas», denunció PCIN, mediante un comunicado difundido en redes sociales.
La organización exigió a la pareja dictatorial «que cese el discurso de odio contra el periodismo y medios independientes. Como PCIN, reafirmamos nuestro compromiso con la verdad, con los valores de la ética y la defensa de la libertad de prensa. ¡Sin libertad de prensa, no tendremos ninguna libertad! ¡Sin libertad de prensa no hay democracia!».
Dificultades para hacer periodismo
A medida que el gobierno intensifica sus ataques contra los medios informativos y periodistas independientes, los desafíos para quienes buscan informar con objetividad y profesionalismo se vuelven cada vez más graves. Según el periodista Octavio Henríquez, coordinador de la Sala de Edición, de la Fundación por la Libertad de Expresión y Democracia (FLED), en la actualidad, los comunicadores nicaragüenses enfrentan numerosos obstáculos para ejercer su profesión.
«El primer gran reto que enfrentan los periodistas de Nicaragua es cómo contar a un país que vive bajo la represión y su efecto inmediato: el miedo entre los ciudadanos, que cada día deben hacer su vida en medio de este contexto de falta de libertades. La represión afecta a todos los nicaragüenses en general, los periodistas nos contamos entre ellos», expresó Henríquez.
Otra de las grandes problemáticas que enfrentan los hombres y mujeres de prensa son los peligros de informar dependiendo del lugar donde se encuentren. «Si aún se está en Nicaragua, los periodistas enfrentan los riesgos que supone ser independientes, ante un poder alérgico a la crítica y con una presencia por doquier de las fuerzas represivas que intentan imponer el silencio», señaló el periodista independiente y funcionario de FLED.

De igual manera, si los periodistas se encuentran fuera del país, «la represión también puede alcanzar a los seres queridos. Por eso, en uno y otro caso, una parte lo hace desde la clandestinidad, es decir, sin firmas de los contenidos que se producen».
El coordinador de la Sala de Edición consideró que esas dos realidades «son un espejo de los desmanes de una dictadura, pero también de la resistencia». «Aunque el poder ha desplegado todas sus armas, no ha logrado acallar al periodismo independiente. Se sigue denunciando todos los días los abusos de derechos humanos, la ruina institucional, la corrupción, incluso en una situación de precariedad, lo que es doblemente destacable», agregó.
¿Podría desaparecer el periodismo?
La periodista y directora del medio digital Nicaragua Investiga, Jennifer Ortiz, expresó que debido a que el país se encuentra dominado por «una de las dictaduras más crueles de la región latinoamericana, cada vez es más riesgoso ejercer el periodismo dentro de Nicaragua».
«Lo más preocupante es que la profesión poco a poco se va encaminando hacia su desaparición. Cada vez menos personas optan por estudiar la carrera de Periodismo, debido a todo lo que implica tanto a nivel profesional como personal», lamentó la líder de Nicaragua Investiga.
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Ortiz también denunció que, en la actualidad, las universidades que ofrecen una licenciatura en Periodismo o Comunicación Social se enfocan más en el área de relaciones públicas o imparten «propaganda política partidaria».
Mientras que los periodistas que se encuentran ejerciendo su profesión, no saben cómo protegerse ante el asedio y persecución de los Ortega-Murillo. «Cada vez que pensamos que hemos evadido alguna estrategia persecutoria del régimen, se inventan algo nuevo que nos pone nuevamente en un desafío», indicó la periodista.
«Hemos tratado de proteger lo más que se puede no solo a nuestro personal, sino también a nuestras fuentes informativas. Hemos usado mucho el tema del anonimato, (aunque) no es lo ideal usarlo tanto, pero estamos en un contexto muy particular y tenemos que entender que la vida de nuestros colaboradores, y también la de nuestra fuente, vale más que cualquier primicia», dijo Ortiz.
La directora de Nicaragua Investiga afirmó que «tenemos que hacer lo mejor que se pueda para ir un paso adelante de la dictadura y prever, en la medida de lo posible, la nueva acción represiva que pueda ejecutar, porque el objetivo principal de ellos (Ortega-Murillo) es silenciar a toda la prensa y convertirnos en China, donde no se sabe absolutamente nada de lo que ocurre dentro del país».

«El silencio no es una opción»
El coordinador de FLED, radicado fuera del país debido a la represión del orteguismo, aseguró que la denuncia ante la comunidad intencional sobre la situación actual de Nicaragua «es importante». «Las distintas organizaciones han hecho lo que está a mano para mostrar la salida masiva de periodistas y personal de las redacciones», expresó.
El funcionario advirtió que «hay varias realidades difíciles del periodismo en el mundo. En América Latina, los líderes populistas sin importar su tendencia ideológica han convertido al periodismo en un enemigo y lo persiguen. El peor de los ejemplos es el de Nicaragua, pero también no hay que despegar la atención de El Salvador y Guatemala».
Sin embargo, el coordinador de FLED enfatizó en que los colegas que abandonaron el país «son una inspiración, porque a pesar de la falta de recursos económicos, se reinventan ejerciendo distintos oficios para sostenerse en una realidad que resulta cara en comparación con Nicaragua, pero también para seguir. Es un ejemplo hermoso: el silencio no es una opción, aunque la realidad es dura para los colegas».
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De acuerdo con la organización Reporteros Sin Fronteras (RSF), Nicaragua figura como el décimo séptimo país a nivel mundial, y en segundo a nivel latinoamericano, con peores violaciones a la libertad de prensa, debido a la campaña represiva del régimen desatada contra el periodismo y las personas que lo ejercen.
En un contexto donde la libertad de prensa está bajo constante amenaza, el papel del periodismo independiente se vuelve más crucial que nunca. Este tres de mayo, Día Mundial de la Libertad de Prensa, los comunicadores reafirman su «compromiso con los principios fundamentales de su labor» y mantienen sus esfuerzos para asegurar «que la voz de la verdad nunca sea silenciada».

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