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vie. 2 oct.
Nacionales

Dos procesiones volvieron a las calles de Nicaragua tras años de prohibiciones: ¿qué cambió?

La Virgen de La Merced, en Matagalpa, y San Jerónimo, en Masaya, volvieron a las calles con limitaciones en sus recorridos. «Lo hacen porque se sienten acorralados por la presión internacional», denunció el sacerdote Edwing Román
Por María Elena Herrera octubre 2, 2026
Foto: Collage

Dos imágenes religiosas volvieron a salir en procesión durante la última semana de septiembre en Nicaragua, después de varios años en los que las celebraciones católicas fueron limitadas al interior de los templos.

La primera fue Nuestra Señora de La Merced, patrona de Matagalpa, que salió el 24 de septiembre de 2026. Seis días después, el 30 de septiembre, fue el turno de San Jerónimo, patrono de Masaya, imagen a la que solo le permitieron un recorrido de siete cuadras.

Imagen personalizada

Aunque la autorización de estas procesiones podría parecer una decisión aislada del régimen, voces como la del sacerdote nicaragüense Edwin Román y la abogada Martha Patricia Molina, sostienen que estas acciones ocurren en repuesta a la presión internacional para proyectar una imagen de normalidad.

La Virgen de La Merced volvió a las calles de Matagalpa

La procesión de la Virgen de La Merced ocurrió el 24 de septiembre, después de que el régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo autorizara la salida de la imagen.

La Virgen no recorría las calles de Matagalpa desde septiembre de 2019. En 2020 y 2021 las procesiones fueron suspendidas por la pandemia de COVID-19 y, desde 2022, las restricciones a las manifestaciones religiosas públicas impidieron que la imagen volviera a salir debido de la persecución del régimen a la Iglesia.

La autorización de 2026 llegó pocos días antes de la celebración, y es que, hasta el 18 de septiembre, la procesión todavía estaba prevista para realizarse dentro de la Catedral San Pedro Apóstol, pero finalmente, el permiso fue anunciado el 23 de septiembre.

Antes de las restricciones, las procesiones de La Merced en Matagalpa tenían recorridos más extensos y congregaban a miles de personas en las calles de la ciudad.

Este año, en cambio, la imagen recorrió un trayecto más corto y con una menor cantidad de feligreses que en las celebraciones de años anteriores.

La abogada e investigadora nicaragüense Martha Patricia Molina comentó en una entrevista al portal español Vida Nueva, la procesión de La Merced en Matagalpa «se debe a la presión internacional y, concretamente, a la próxima reunión de cancilleres en la Organización de Estados Americanos (OEA). Ante ella, la dictadura ha decidido permitir y visibilizar algunas actividades cristianas evangélicas y católicas».

Foto: San Jerónimo, cortesía César Pérez

San Jerónimo regresó a las calles de Masaya

Seis días después, el 30 de septiembre, se produjo la procesión de San Jerónimo, patrono de Masaya.

La imagen tampoco recorría las calles de la ciudad desde 2019 por la pandemia; no obstante, en septiembre de 2022, la Policía prohibió la tradicional procesión de San Jerónimo y San Miguel Arcángel, por lo que desplegó agentes alrededor de los templos. Esta medida se mantuvo por los siguientes cinco años.

Según La Prensa, la Iglesia había solicitado el permiso con anticipación, pero la confirmación de que San Jerónimo podía salir, llegó apenas horas antes de la misa del 30 de septiembre.

El recorrido autorizado fue de aproximadamente siete cuadras, desde la parroquia San Jerónimo hasta la parroquia Nuestra Señora de la Asunción; en ese sentido, el párroco José Antonio Espinoza explicó que la imagen sería cargada únicamente por miembros de la cofradía.

Además, la procesión estuvo acompañada por autoridades municipales, políticos y policías, según lo informado por el propio párroco.

A esto, el padre Edwing Román, quien está exiliado en Estados Unidos, consideró desde su cuenta en la red social X, que esta decisión no significa que haya libertad religiosa en el país: «No piensen que la dictadura Ortega-Murillo ha permitido procesiones excesivamente controladas, como la de Masaya, porque ya hay libertad religiosa. Lo hacen porque se sienten acorralados por la presión internacional».

En el caso de la procesión de San Jerónimo, la diferencia con las celebraciones tradicionales es considerable: antes de las restricciones, este santo realizaba recorridos largos por la ciudad, que eran acompañados por miles de fieles y las expresiones culturales propias de las fiestas patronales de Masaya, en cambio, este año solo ocupó siete cuadras y estuvo lleno de restricciones.

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