China y Rusia: así se ha expandido la presencia de las dos potencias en Nicaragua

La relación de Nicaragua con China y Rusia ha crecido de forma acelerada durante los últimos años y se ha extendido desde el comercio y la infraestructura hasta sectores estratégicos como la minería, la seguridad, las telecomunicaciones y la cooperación militar.
Ahora esa alianza está bajo el escrutinio de la Organización de Estados Americanos (OEA), que llevará el tema a una reunión de cancilleres prevista para el próximo 2 de octubre.
El proyecto de resolución plantea exigir al régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo que retire de Nicaragua personal, tecnología, capacidades e instalaciones de seguridad de origen extrahemisférico cuya presencia sea considerada una amenaza para la paz y la seguridad regional. La propuesta identifica a Rusia, China e Irán.
La OEA convocó la reunión después de considerar que las reformas constitucionales en Nicaragua constituyen un asunto urgente y de interés común para los Estados americanos. Los cancilleres deberán deliberar y determinar las medidas que consideren apropiadas.
China: comercio, infraestructura y minería
Nicaragua restableció sus relaciones diplomáticas con China el 9 de diciembre de 2021, después de romper con Taiwán. Pekín reabrió su embajada en Managua ese mismo mes.
La relación avanzó rápidamente. En 2022 ambos países firmaron el acuerdo de «cosecha temprana», como paso previo al Tratado de Libre Comercio (TLC). El acuerdo comercial fue firmado en 2023 y entró en vigor en enero de 2024. Ese mismo año las dos partes elevaron sus vínculos a una «asociación estratégica».
La presencia china también comenzó a hacerse visible en proyectos de infraestructura. Nicaragua recibió miles de autobuses de la empresa Yutong para renovar el transporte público. Sin embargo, el régimen no ha transparentado el costo de cada unidad ni las condiciones financieras de las adquisiciones.
Otro de los proyectos anunciados fue la reconstrucción del aeropuerto de Punta Huete, presentada por el régimen como una obra estratégica financiada con capital chino. La investigación de Artículo 66 publicada posteriormente cuestionó el avance real de la construcción.
La expansión también alcanza el sector extractivo. Según una base de datos elaborada por Artículo 66, el régimen ha entregado más de 1.27 millones de hectáreas para explotación minera en 83 lotes adjudicados a 20 empresas. Entre las compañías beneficiadas aparecen varias de capital chino y cinco se encuentran sancionadas, de acuerdo con el consolidado del medio.
El desequilibrio comercial es otro rasgo de la relación. Entre enero y mayo de 2025, las importaciones nicaragüenses procedentes de China alcanzaron 783.1 millones de dólares, mientras las exportaciones hacia ese país sumaron 69 millones de dólares, según el informe citado por Artículo 66.
En febrero de 2025, Daniel Ortega designó a su hijo Laureano Ortega Murillo como responsable de registrar y supervisar la inversión extranjera en Nicaragua, mediante una iniciativa enviada a la Asamblea Nacional. El nombramiento amplió las funciones que ya ejercía como asesor presidencial para las relaciones internacionales y económicas con China.
Laureano Ortega se convirtió así en una de las principales figuras del régimen para gestionar la llegada de capital extranjero, en particular los vínculos económicos con Pekín.
Rusia: seguridad, vigilancia y cooperación militar
A diferencia de la huella comercial de China, la alianza con Moscú se enfoca en el control social y la penetración estratégica. Según investigaciones periodísticas, Rusia utiliza a Nicaragua como su principal plataforma de operaciones de seguridad en la región, desde instalaciones como el centro de procesamiento de datos en Cerro Mokorón para labores de ciberespionaje.
Estas investigaciones detallan la utilización de tecnología rusa de radiogoniometría y del sistema SORM-3, empleado para interceptar y monitorear comunicaciones.
En 2024, Nicaragua aprobó además un acuerdo con Rusia para establecer un centro de capacitación policial. El convenio contempla instalaciones que pertenecerían a la Federación de Rusia y la presencia de personal ruso con inmunidad, según documentos citados por investigaciones periodísticas.
El régimen de Ortega también ha respaldado posiciones de Moscú sobre la guerra en Ucrania y llegó a reconocer como parte de Rusia los territorios ocupados de Donetsk, Lugansk, Jersón y Zaporiyia.
Laureano Ortega Murillo, hijo de la pareja gobernante, definió a Nicaragua como «el aliado estratégico de Rusia en Centroamérica» y planteó que el país debía ser considerado «la plataforma regional de Rusia en todos los campos».

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