Alessio Casimirri: de terrorista en Italia a empresario en Nicaragua

La ruptura de las relaciones diplomáticas entre Nicaragua e Italia, anunciada el 16 de julio por el régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo, tiene nombre y apellido: Alessio Casimirri, un hombre ya de la tercera edad que es acusado de ser un terrorista en el país europeo, al que el sandinismo recibió con los brazos abiertos en la década de 1980.
Desde entonces, Italia ha pedido su extradición en tres oportunidades, pero le ha sido negada por la Corte Suprema de Justicia del país; la razón: Ortega lo nacionalizó nicaragüense en 1988 y la Constitución del país centroamericano prohíbe la extradición de sus nacionales, aunque ese argumento lo usa la dictadura cuando le conviene.
Casimirri fue integrante de las Brigadas Rojas, una organización causante de varios atentados en Italia en las décadas de 1970 y 1980. Su crimen más recordado fue el secuestro y posterior asesinato del primer ministro Aldo Moro, un líder cristiano demócrata al que mantuvieron en cautiverio y después asesinaron.

La justicia italiana sentenció en ausencia a Casimirri a seis cadenas perpetuas y 24 años de cárcel al considerarlo uno de los integrantes de la célula de las Brigadas Rojas que secuestró al político en 1978. Huyó de Italia y llegó a Managua en 1983, atraído según dijo a Magazine de La Prensa de Nicaragua, por ser un país con dos océanos.
Un colaborador del régimen desde sus inicios
Aunque entró con una identificación falsa, poco tiempo después usó su nombre real y fue un colaborador del régimen en plena efervescencia del sandinismo tras la caída de la dictadura de Anastasio Somoza en 1979.
En sus primeros años en Nicaragua fue un activo colaborador de Ortega, al que ayudó como instructor del Ejército Popular Sandinista (EPS) al tiempo que defendió a quienes lo acogieron en la lucha que mantuvieron con las llamadas «Contra».
Antes de instalarse en Nicaragua vivió unos años entre Libia y Cuba, pero terminó en Managua cobijado por el régimen que este 16 de julio, tras el reclamo del ministro italiano de Exteriores Antonio Tajani por proteger a Casimirri durante tantos años, decidió romper relaciones con la nación europea.
El restaurante de Casimirri en Managua
Casimirri, de 75 años, nunca se ha escondido. Por el contrario, hasta mantuvo un programa televisivo en el que hablaba de sus pasiones por el mar. Fundó un restaurante, especializado en comida italiana, que se ubica en la Carretera Sur de Managua. Primero tuvo el nombre de Mágica Roma y, posteriormente, La Cueva del Buzo o Gastronomía el buzo.
Esto por su afición al buceo. Incluso en la promoción de sus platos destaca que el mismo Casimirri es quien pesca los camarones que se degustan en su local comercial.
«Italia continuará exigiendo que Casimirri enfrente la justicia en Italia por los delitos de los que ha sido declarado culpable, tal como solicitó una resolución del Parlamento Europeo», reiteró Tajani ante la demanda italiana para que sea entregado a ese país y cumpla condena por el asesinato de Moro, a quien encontraron muerto con cinco balazos en el maletero de un automóvil, en una avenida de Roma en 1978, 54 días después de que lo secuestraron.

El restaurante fue objeto de un robo en el año 2014. Hombres disfrazados de policías se llevaron del lugar 218 mil dólares en efectivo, joyas y varias armas de fuego.
Tiene dos hijos, una de ellas miembro activo de la Juventud Sandinista como ha mostrado en sus redes sociales.
En los años 2019 y 2021 el Parlamento Europeo demandó a Nicaragua su extradición bajo la amenaza de imponer sanciones al régimen, que como lo acogió en 1983 y nacionalizó cinco años después, mantiene su protección al hombre que participó en la muerte de seis personas en Italia.
El diario italiano Corriere della Sera dijo que su nombre como guerrillero era el «Camillo», un apodo con el que participó en otros atentados terroristas en su país antes de evadir la justicia.
«Tras varios años de silencio, Casimirri volvió a ser noticia en 1993, cuando se creyó que era el ‘confidente‘ que condujo al arresto de Germano Maccari, otro de los hombres que gestionaron la fase preparatoria del secuestro de Moro y que logró permanecer en la sombra durante años. Sin embargo, la Digos (División de Operaciones Especiales italiana) negó la acusación», dijo este medio en su momento sobre la vida del prófugo italiano.

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