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Internacionales

«Vivo en un constante estrés e incertidumbre»: Venezolanos padecen continuo racionamiento eléctrico

Desde abril, la población del país suramericano está sometida a cortes constantes de la electricidad que se prolongan por más de cinco horas diarias
Por Artículo 66 mayo 15, 2026
«Vivo en un constante estrés e incertidumbre»: Venezolanos padecen continuo racionamiento eléctrico. Foto: Archivo / AFP

Ana Karolina Mendoza es una periodista venezolana que reside en el estado Zulia, al occidente del país suramericano, una de las regiones más afectadas por los apagones y racionamientos eléctricos que desde abril pasado se agravaron en ese país.

Los anuncios de Donald Trump y Marco Rubio sobre la supuesta satisfacción que siente la población venezolana por una mejora económica que sucede después de la captura de Nicolás Maduro y su esposa Cilia Flores, el pasado 3 de enero, solo han servido para alimentar el descontento de una nación que recurrentemente desde hace más de una década atraviesa una crisis eléctrica.

Las autoridades interinas del país, encabezadas por Delcy Rodríguez, anunciaron a finales de marzo pasado el inicio de un plan de racionamiento eléctrico por 45 días. La excusa, esta vez, fue la del fenómeno de la declinación solar; es decir, cuando los rayos del sol pasan de forma perpendicular sobre el territorio venezolano en ese mes y medio, cuando las temperaturas aumentan gradualmente.

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Zulia es una de las zonas del país de mayor producción petrolera, pero también donde las temperaturas son más extremas y que lleva 16 años en una emergencia eléctrica más agravada que el resto de Venezuela. Mendoza contó a Artículo 66 que desde finales de abril los apagones se mezclaron con constantes bajones, las fluctuaciones de la electricidad que ponen en riesgo aparatos electrodomésticos y someten a un estrés mayor a una población que lidia con otras deficiencias de servicios públicos como el agua potable y el gas doméstico.

«Tengo problemas de sueño que se han agravado desde los prolongados apagones. Trabajo cuando hay electricidad, estoy como en el año 2018, en esa incertidumbre y estrés», dijo al recordar que hace seis años esta región sufrió un apagón general de cinco días, cuando toda la población quedó sin el servicio por ese lapso, un precedente de lo que en marzo de 2019 vivió toda Venezuela cuando ocurrió una falla general del sistema eléctrico que dejó a toda la población sin electricidad.

El chavismo es experto en culpar de la grave crisis eléctrica a factores externos. Desde 2010, cuando se declaró la emergencia desde Miraflores y en el poder estaba el fallecido Hugo Chávez, fue la sequía del embalse El Guri, donde se encuentra la principal central hidroeléctrica venezolana que distribuye más del 80 % del servicio, incluso al Zulia, pese a que se encuentra en el sur de Venezuela y a más de 1.135 kilómetros de distancia vía terrestre.

Con la llegada de Maduro al poder las excusas fueron varias, desde iguanas hasta roedores que se comían los cables y con las protestas sociales en contra del régimen, llegaron los planes, atentados terroristas y sabotajes al sistema.

Más de $30 mil millones que se perdieron en el sector

La ONG Transparencia Venezuela en el exilio ha documentado la corrupción que se esconde tras esos decretos gubernamentales que solo sirvieron para enriquecer a unos pocos. Es el caso de la empresa Derwick Associates, que sin experiencia en el sector eléctrico fue contratada por las autoridades del momento para construir seis plantas eléctricas que «blindarían» Caracas ante los apagones.

Investigaciones periodísticas revelaron que esta empresa fue subcontratada para ejecutar obras por dos empresas internacionales, que cobró con sobreprecio al Estado por su labor, pero ninguno de sus miembros fue llevado a juicio.

«La emergencia eléctrica que afectó al país, la cual generó una inversión de más de $30 mil millones sin que se llegara a cumplir el objetivo de blindar a Caracas», resumió la organización no gubernamental sobre apenas el caso caraqueño.

Las inversiones en el sector eléctrico entre los años 2010 y 2016 alcanzaron los 30 mil millones de dólares, pero los racionamientos no se han detenido. Por el contrario, una década después han sido más severos con apagones diarios de bloques que en el menor de los casos van de 3 a 5 horas, pero que se acumulan o chocan con fallas posteriores y superan las 8 horas en algunos casos.

Estados Unidos presiona al régimen por fallas eléctricas

Este jueves, el encargado de negocios de la embajada de Estados Unidos en Venezuela, John Barrett, se reunió con el ministro de Energía Eléctrica, Roberto Alcalá, un funcionario al que designó Delcy Rodríguez en marzo pasado, cuyo consejo ha sido el de mandar a «apagar la luz» a la población para ahorrar energía.

«Me reuní con Rolando Alcalá, Ministro de Electricidad de las autoridades interinas, para trabajar en la reconstrucción de la red eléctrica de Venezuela», dijo el diplomático, sin dar más detalles o alcances sobre ese encuentro.

Lo poco que se sabe de inversiones en el sector es al reunión que sostuvieron representantes de grandes empresas internacionales del sector que visitaron recientemente Caracas, pero de donde salieron sin mayores expectativas. El chavismo acumula deudas con ellas y no tiene un plan de financiamiento de cómo pagar las cuantiosas inversiones que se necesitan para un sector que acumula más de 20 años con fallas.

La realidad es que aunque Venezuela tiene una capacidad instalada de unos 36 mil megavatios de electricidad solo puede generar en este momento entre 12.000 y 20.000 megavatios. Todo el peso recae sobre la central hidroeléctrica de El Guri ante el deterioro de las plantas termoeléctricas, casi inoperativas por la falta de mantenimiento, una responsabilidad que el chavismo achaca en parte a las sanciones impuestas por Estados Unidos en el primer gobierno de Donald Trump.

El día a día sin electricidad

Mientras grandes empresas petroleras regresan al país, la gran pregunta que se hace la población venezolana en general es cómo se reactivará el sector privado, incluyendo el petrolero, sin que haya un sistema eléctrico confiable.

En casos como el de Mendoza, su día a día se ve trastocado por los cortes de cinco horas. Cuando llega la electricidad trabaja, mayormente desde su teléfono porque se le descarga la computadora portátil. Aunque ha comprado equipos para extender la vida útil o la carga eléctrica de los equipos, el actual ha sufrido un deterioro y solo dura unos pocos minutos.

Cuando se queda sin electricidad, en la urbanización Costa Azul en el centro sur de Maracaibo -la capital del Zulia- viaja a la casa de su hermana. En casa, junto con su papá, preparan comida para tres o cuatro días, pero dependen también del servicio de agua potable que solo llega a su sector cada 15 días o el gas doméstico que está en manos del chavismo y falla con frecuencia.

ARTÍCULO 66 es un medio de comunicación nicaragüense que trabaja desde el exilio debido a la persecución del Estado contra la prensa independiente. Algunas de nuestras informaciones no revelan la identidad de nuestras fuentes ni están firmadas por nuestros periodistas por razones de seguridad.

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